Carolina (14 años): «Mi cabeza no funciona bien. Tomo mucha medicación y me cuesta mucho seguir las normas»

Los padres de la adolescente exigen más medios y recursos en salud mental infantil

MADRIDActualizado:

«Mi cabeza no funciona bien. Tomo diariamente mucha medicación y me cuesta mucho seguir las normas. Necesito mucha estabilidad en mi entorno. Mis padres no saben ya donde llevarme para que me ayuden. Yo cada vez quiero salir menos de casa y no quiero relacionarme con nadie. La gente me mira raro. No me acostumbro a verme sujetada de pies y brazos, ya sea en una camilla o por tres o cuatro adultos para evitar que me autolesione o haga daño a los que me rodean». Carolina tiene 14 años, y es la mayor de los cuatro hijos adoptados que tienen Belén y Tato. Y su último internamiento de urgencia ha sido en la plata de psiquiatría de adultos, «un horror para una niña», apunta la madre.

La familia está destrozada. La semana pasada de nuevo se activó el 112. En el último mes ya van 4 veces. «La durmieron, como siempre, pero se despertó muy nerviosa. El psiquiatra decidió enviarla a la unidad de psiquiatría infanto-juvenil de corta estancia de Valladolid, donde ya estuvo dos meses ingresada a finales del año pasado. Pero no había cama (solo tienen 8 para 9 provincias), por lo que la alternativa fue ingresarla en la planta de psiquiatría de adultos de Salamanca. Allí estuvo dos días. No sé si podéis imaginar lo que puede significar esto para una niña de 14 años. Finalmente desde ayer está en la unidad de Salud Mental infanto-juvenil de Valladolid, donde, como hemos explicado, hay ocho camas para todo Castilla y León. Pero para que ella no duerma con ningún adulto le han tenido que bloquear dos camas por lo que ahora hay solo seis camas para todo Castilla y León. Allí pasara un tiempo y.... ¿¿ después?? ¿¿qué pasará de nuevo?? ¿¿Volver a a casa para seguir activando el 112 e ingresar?? ¿¿Esta es la vida que le espera a nuestra hija??», se preguntan estos padres, desperados.

Esta pareja adoptó a su hija mayor, Carolina, cuando la niña tenía 9 meses a través de una adopción internacional. En la medida que ha ido creciendo se le han ido detectando distintas patologías, entre ellas síndrome alcohólico fetal y discapacidad intelectual del 79%. «Con todo esto de fondo, podéis imaginar que estos años no han sido fáciles. Aún así siempre hemos encontrado la fuerza necesaria para seguir adelante, para no rendirnos. Nos hemos desvivido por buscar los mejores recursos para Carolina, adaptar nuestra vida, conciliar la vida laboral (somos los dos enfermeros), reorganizar la dinámica del resto de hermanos…. Siempre hemos luchado para que Carolina tuviera una vida digna. Pero desde hace casi un año la situación se ha agravado mucho», relatan.

Actualmente, prosiguen, «nuestra hija tiene crisis de conducta, perdiendo el control, se provoca autolesiones y agrede físicamente a las personas del entorno, familiar, escolar y social, haciéndose necesaria la activación del servicio de emergencias 112 con muchísima frecuencia», se lamentan. Cuando esto ocurre, añaden, «la trasladan al servicio de urgencias y le administran una fuerte medicación para sedarla, como benzodoazepinas y neurolépticos».

Esta semana, de hecho, la situación ha llegado al límite. La adolescente, que está escolarizada a jornada completa en el centro de educación especial «Aspace» de Salamanca, no ha podido ir a clase ningún día, porque todos los días se han activado los servicios del 112. Los servicios psiquiátricos que atienden a Carolina, explica la madre, «vienen señalando de forma continuada que el problema que padece nuestra hija solo puede solucionarse mediante la prestación de un recurso socio sanitario. Es decir, mediante el internamiento en un centro adecuado para su edad, donde la puedan reducir la medicalización y la estabilicen».

Como padres, concluyen, «hemos recabado información relativa a los centros adecuados para nuestra hija y existe al menos un centro especializado en Santander, cuyo coste no podemos soportar, si bien tiene convenio con determinadas comunidades autónomas, y otro centro en León, que está orientado también a adultos, pero podrían hacer una excepción para atender a nuestra hija. Necesitamos una respuesta, una #SoluciónParaCarolina y para todos los menores en su situación. La salud mental necesita de medios y recursos, y cuanto más para los niños».

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