«Antes de compartir fotos de tu hijo, plantéate si él gana algo con ello… o puede perderlo»

Jorge Flores, director de PantallasAmigas, explica que una imagen rescatada del pasado puede ser una excusa fácil para poner el foco sobre alguien a quien se desea molestar

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Lo que ya es un gesto habitual, hacer fotos a los hijos y compartirlas para que familiares y amigos sean testigos de lo rápido que crecen, de lo graciosos que están en una chiquillada, de los guapos que salen en la playa... tiene también ciertos riesgos. Los expertos en el asunto no dejan de advertirlo para concienciar a los padres de que estas imágenes en principio «inocentes» pueden aportar mucha información si no caen en las manos adecuadas. Tanto es así que Jorge Flores, director de PantallasAmigas, apunta que «antes de compartir las fotos de un hijo, los padres debemos plantearnos si con ello él gana algo… o puede perderlo».

¿Por qué no son conscientes los padres de los peligros de publicar las fotos de sus hijos en internet?

Por un lado, no se paran a pensarlo porque si lo hicieran no tendrían conclusiones claras y eso es incómodo y poco práctico. Por otro, desconocen todas las implicaciones que tiene compartir una imagen por la acción directa o por terceras personas. Por último, hemos automatizado ya tanto la acción de compartir fotos propias que hacer lo mismo con un hijo parece formar parte de ello y, en consecuencia, no se le da mayor relevancia.

Esta tendencia de compartir en internet las imágenes de hijos se denomina sharenting, término que se forma de la conjunción de las palabras en inglés share (compartir) y parenting (crianza). Según el estudio «Not at the dinner table: parents and children’s perspectives on family technology rules», elaborado por las Universidades de San Francisco y Michigan, aporta datos preocupantes sobre el sharenting: el 56% de los padres comparte información potencialmente vergonzosa de sus hijos, el 51% proporciona datos con los que puede localizárseles y un 27% cuelga fotos directamente inapropiadas.

¿Son los padres primerizos los que más riesgos conllevan por querer compartirlo todo?

Al ser primerizos sus sentimientos pueden ser más intensos y variados, en todo caso felices, y ello puede llevar a un mayor deseo de compartir esa alegría, esa nueva situación, esa nueva vida y su evolución. En todo caso creo que depende más de su criterio personal, más allá de que sean no primerizos.

¿Es posible recomendar que publique la foto sin que se les vea la cara, que salgan de espaldas?

Es obvio que eso pierde buena parte de su gracia y esencia, pero es una alternativa para fotos de familia compartidas de forma más abierta.

¿Es el verano y las vacaciones una época de mayores riesgos de exposición?

Sin duda porque hay más momentos para recordar con una imagen o un vídeo y más tiempo para compartirlos. Por otro lado, la escasa visibilidad que nos permite el sol cuando impacta sobre la pantalla puede inducirnos a que enviemos imágenes sin la supervisión previa necesaria o, incluso, a destinatarios o redes equivocadas.

¿Es habitual que las fotos caigan en redes de pederastia, suplantación de identidad...?

No es lo habitual, desde luego, son excepciones, pero hay riesgos. Recordemos que cuanto más se sepa de una persona, más vulnerable es y que las imágenes pueden contener mucha más información, incluso metadatos, de la que percibimos.

¿Qué puede suponer para un adolescente que fotos de cuando era pequeño compartidas por sus padres caigan en manos inadecuadas?

Imágenes que a ojos de una persona adulta pueden parecer inocuas usadas de forma tendenciosa pueden poner en una situación incómoda, incluso embarazosa a ojos adolescentes a quien las protagoniza. Esa imagen rescatada del pasado puede ser una excusa fácil para poner el foco sobre alguien a quien se desea molestar.

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