El filósofo Xosé Manuel Domínguez Prieto

«El abuso de las nuevas tecnologías disminuye las funciones del hipotálamo»

Un equipo formado por un filósofo, un médico, un matemático y un neurólogo, trabaja sobre la incidencia de las nuevas tecnologías

MadridActualizado:

«Buscamos la felicidad, a veces sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa sabiendo que tienen una.» Este deseo innato recordado por Voltaire anima a escuchar con mucho gusto a otro filósofo, Xosé Manuel Domínguez. Este madrileño afincado en Galicia, autor de obras como «La familia y sus retos» o «Eres luz: la alegría de ser persona», habla con la serenidad del que entiende lo que dice y la alegría del que sabe que hace bien a otros.

Posee verbo fácil y encendido: «Primero murió Dios con Nietzsche y Marx, luego, con el postmodernismo, murió el hombre. Ahora lo que muere es la realidad a manos de lo virtual».

Este profesor y escritor incansable, 30 obras dan fe de ello, lleva tiempo dedicado al estudio de la influencia de las nuevas tecnologías (TIC´s) en la vida de las personas. En el Instituto da Familia de Ourense trabaja con un equipo formado por un médico, un matemático y un neurólogo, para «ayudar a todos a salir de la inocencia de pensar que estas herramientas son inocuas».

El abuso de las nuevas tecnologías provoca una disminución en las funciones del hipotálamo

¿Son adictivas las TIC´s?

Sin control, sin duda. Es más común de lo que pensamos encontrar a jóvenes y adultos adictos. Además, al ser una adicción sin sustancia, el dependiente necesita cada vez más veces y más tiempo y, si es privado de ello, sufre síndrome de abstinencia con manifestaciones de ansiedad y trastornos de pánico.

¿Cuáles son los efectos de esta adicción?

Cuando las TIC´s sustituyen total o parcialmente las relaciones sociales o cuando el número de horas de uso es superior a dos diarias, hay una disminución en las funciones del hipotálamo y, asociado a eso, una pérdida de las habilidades para las relaciones interpersonales. Además disminuye de modo grave las capacidades de abstracción y lectora con una merma significativa en la captación de información.

¿Cómo reconocer a un adicto?

Al igual que ocurre en todas las adicciones sin sustancia, el que tiene el problema nunca lo reconocerá. Por esto, mi recomendación primera es que los padres, en caso de menores, o la otra parte de la pareja, tomen nota de los tiempos para que el la persona los vea. Es propio de un adicto pasar mucho tiempo con el ordenador o con el móvil, salir menos con los amigos, tener cambios de humor muy graves, perder en comunicación y ganar en irascibilidad, sufrir alteraciones de sueño y/o de comidas y perder el interés por todo.

En el caso de adicción, la sanación pasa, necesariamente, por un período de abstinencia

¿Cuáles son sus recomendaciones para que esto no ocurra?

Nada de móviles antes de los 14 años (como promueve la Asociación de Psicología Americana) y poner normas: limitación de horarios y revisión continua de contenidos. El objetivo último para todos es la utilización responsable y limitada. Pero si hay adicción, la sanación pasa, necesariamente, por un período de abstinencia.

¿Desde el instituto que dirige, cómo ayudan a las personas que sufren adicción?

Sabiendo que todos los comportamientos inadecuados a los que dan lugar las TICS son manifestación de heridas emocionales, hemos presentado varios cursos online de sanación de heridas interiores y de acompañamiento y coaching. Además, trabajamos toda esta temática en nuestro máster de coaching familiar online.

Respecto a las redes sociales (RRSS), ¿cuál es su visión como experto?

Las RRSS tienen la ventaja de facilitar el contacto entre personas pero estamos obligados a salir de la inocencia de pensar que son inocuas. En la comunidad educativa estamos preocupados por un problema muy grave que se alimenta gracias a las redes sociales: el acoso escolar. Hoy se abusa en manada, en jauría, detrás de las redes sociales. Y en el mundo de los adultos ocurre igual: difamación de padres respecto de un profesor, crucifixión de personas contando sus intimidades a través de las redes, ofensas públicas, etc. Además, como nadie contrasta la información que recibe y reenvía, ésta, aun siendo falsa, corre como la pólvora. Al no ver el rostro de la víctima se hace «más sencillo» el ataque.

Dada la ausencia de moralidad de la propia red y la disminución de la prudencia de toda la sociedad, no son un juego

¿Quiénes son los responsables del mal uso de las RRSS?

La responsabilidad civil y penal esde los padres. Además, es necesario recordar que la propiedad de la totalidad de lo que se sube a las RRSS pertenece a la red social en cuestión y, perdiendo su control, todo lo que subimos crea una sombra muy alargada que ya no se puede eliminar.

Hay esperanza

La conversación con Xosé Manuel es fácil, quizás por la importancia que él, personalista, concede al «rostro del otro». Como un río hemos descendido desde las adicción a las TIC´s hasta el «grooming», pasando por el machismo «que está creciendo exponencialmente en España como nunca y la principal fuente que alimenta es internet».

No es futurólogo pero como en Galicia saben que «nunca choveu que non escampase» (nunca llovió sin escampar), termina en el mar de la esperanza. «En 10 o 15 años, asegura Xosé Manuel Domínguez, las cosas serán distintas. Surgirá de nuevo con fuerza la búsqueda de lo trascendente, de lo espiritual. Creo que las nuevas generaciones se abrirán a dos ámbitos que hoy están eclipsados: el mundo de la realidad física (la naturaleza, el rostro del otro) y el mundo de lo espiritual.»

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