Samanta Villar - José Irún

Samanta Villar: «Me hubiera gustado llegar a la maternidad sabiendo que iba a ser un infierno»

La periodista reclama en su nuevo libro «La carga mental femenina», la necesidad de equipar en las parejas la organización del hogar y familia para que el hombre deje de ser un mero «ejecutor»

MADRIDActualizado:

La periodista Samanta Villar vuelve a poner el foco en la maternidad. Tras sus polémicas palabras en las que aseguraba que este periodo no era lo que esperaba, consiguió abrir un debate del que hasta entonces poco se había hablado tan abiertamente. Así publicó «Madre hay más que una: Un relato en primera persona sobre la aventura de la maternidad» y ahora, con «La carga mental femenina», donde ha recogido todas las preocupaciones con la que conviven diariamente las mujeres en sus hogares para que todo esté organizado: recoger a los niños, hacer la compra y la comida, las citas médicas… Una retahíla de tareas de las que denuncia que las parejas solamente se convierten en meros «ejecutores» y reclama un cambio de roles por ambas partes.

Con todas ellas, la catalana hace un desglose de las actividades rutinarias que se corresponderían con un salario: niñera, siete horas semanales, 224 euros; lavandería y planchado, cuatro horas semanales, 192 euros; etc. y que alcanzarían los 2.740 euros en total. «Cargas» con las que suele lidiar habitualmente la mujer, y las que Villar considera que solo suelen comentarse dentro del círculo de amigos o familia y en «tono jocoso o de queja», pero que todavía no se le ha dado la entidad de «urgente». «Siempre se suele quedar en el estatus de lo privado como suele pasar cuando la protagonista es la mujer», asegura.

El libro comienza relatando cómo fue ese punto de inflexión que le hizo cambiar su estilo de vida y con el que fue plenamente consciente de que no podía conciliar. Ese momento lo vivió durante uno sus habituales viajes en los que grababa los programas. Su hijo fue ingresado y ella no pudo estar con él. Ahí nació el nuevo formato de «La vida con Samanta», una idea que le llevaba rondando la cabeza desde hacía tiempo y con el que podría hacer sus reportajes sin tener que moverse de su casa. No obstante, tras estrenarse en enero, Cuatro lo ha sido retirado de la parrilla temporalmente.

Usted al ser una cara visible pudo plantear este formato para poder conciliar y en la que además, no le conllevaba una reducción salarial ¿Cree que eso es dentro de las mujeres es una desigualdad?

Me siento una privilegiada, porque soy productora ejecutiva de mis programas y me he podido hacer un programa más o menos a la medida que me ha permitido una flexibilidad. Este es mi caso particular y es anecdótico, pero para nada es el caso general de las mujeres. Es inaceptable que no existan políticas de conciliación real, faltan políticas reales de familia, es decir, en las que se ponga en el centro de la estrategia política a la familia y que se hable de esto desde la legislación, la política y la política de empresa hasta que empecemos a pedir la corresponsabilidad real. Estoy convencida de que cuando el hombre tenga que salir corriendo porque el niño tenga fiebre y no solo las mujeres, entonces el tema que también será masculino, entrará en la agenda política.

¿Qué tiene que pasar?

Que impliquemos a los hombres. Tenemos que actuar por muchos flancos distintos: con una acción política-legislativa, a su vez las empresas tienen que tomar su responsabilidad y una acción privada en las que las parejas se equilibren de otra manera. Ellos deben asumir otras competencias dentro del hogar y esto supondrá un cambio de mentalidad en muchas mujeres, porque van a perder poder. Una modificación en el núcleo privado de los hombres y también en el nuestro, para que seamos conscientes de que el criterio del hombre es igual de válido. Sin embargo, es un contrapeso que muchos no van a querer asumir.

¿Es más fácil que este cambio lo asuman los más jóvenes?

Creo que mi generación está totalmente perdida, pero quizás en la educación a nuestros hijos podamos cambiar eso. Los chavales de 20 años tienen una mentalidad muy diferente: construyen las relaciones personales, ligan, conciben el sexo y la pareja de otra forma. Muchos tienen conceptos del feminismo y un discurso político que yo a su edad no tenía. Es una generación que contrasta mucho con mis 20 años; ellos sí pueden ejercer la corresponsabilidad.

¿Qué opina sobre la desigualdad salarial?

Hay que alcanzar la igualdad de salarios. Yo no entiendo por qué esto no está hecho por ley, me parece que en Islandia se tiene que pagar de igual manera a hombres y mujeres. ¿Por qué no está aprobada esa ley aquí? Es inaudito. «Ah que se incrementan los gastos de las empresas», dicen. ¿Y? ¡Qué espabilen!

¿La ha experimentado?

Yo soy un caso muy particular, mi vida es tan atípica que no sirvo de ejemplo. Sí, conozco casos de chicas que les hacen «mansplaining» hasta en las reuniones. En esas situaciones, no me puedo creer que repitan las palabras de mi compañera como si fueran ideas de él. A veces te da hasta vergüenza ajena y no dices nada porque piensas: «Le voy a dejar tan mal…». Aunque, quizás haya que decirlo.

«Si un hombre pide reducirse la jornada, pensarán: "Este tío es un calzonazos"»

¿Qué debe cambiar para que deje de «sobrevolar la idea de que el ámbito del trabajo es del hombre y el de la mujer el de casa», como sostiene en el libro? ¿Estamos avanzando o yendo hacia atrás?

Es el paso natural que nos queda por dar. Nosotras hemos conquistado el espacio masculino que es el trabajo remunerado fuera de casa, hay que mejorarlo porque hay desigualdades, pero lo único que nos queda por hacer es que ellos entren en el espacio femenino. Es el paso final. Esto se hace a través de relaciones personales, de políticas, de cultura empresa en igualdad,...

Lo que está pasando, por un lado, es un grito de las mujeres aunque cada vez más lo hombres quieren estar presentes en la crianza de los hijos. Hay un contraste en cómo vivió mi padre la crianza y cómo la vive mi generación. Ellos también quieren conciliar, no quieren perderse la infancia de sus hijos. Al final va a ser un grito de todos. Muchos hombres no lo expresan en público porque se les puede estigmatizar por ello. Por ejemplo, si alguno pide reducirse la jornada para recoger a los niños del colegio seguro que le preguntan: «¿No lo hace tu mujer?». Y va a estar presente el concepto de «este tío es un calzonazos» o «la mujer es una huevona». Muchos hombres en ese sentido se sienten solos y en realidad les gustaría participar como las mujeres lo hacemos. No es un grito solo femenino, ha empezado por las mujeres porque estamos desbordadas física y mentalmente, pero ellos también quieren entrar en esos espacios

Los hombres desconectan y las mujeres no ¿cuando dejan de poder hacerlo?

Porque sentimos una obligación moral de que es tu tarea como madre o como hija. Por otra, lo refuerzan muchísimo socialmente con comentarios tipo: «Es muy buena madre o buena hija porque cuida de sus padres». Está muy premiado socialmente, sin embargo, económicamente cero. A las mujeres siempre nos premian socialmente cuando no ganamos dinero, de hecho, si lo ganamos cuidando niños o ancianos eso ya está peor visto. Es muy fuerte como funciona el control social sobre las mujeres. Por estos dos mecanismos, tú no eres capaz de pensar en otra cosa porque te han programado externamente para que te sientas mal si no haces lo que se espera que hagas y muchas caen en la ansiedad, porque no son felices, se sienten solas con una carga bestial sobre ellas y con unas expectativas que nos las creamos y las autoexigimos a un nivel top. Es una trampa como una catedral que nos han tendido para que asumamos esa carga, porque ellos no lo querían.

¿Es posible que el trabajo en el hogar se llegue a remunerar de alguna forma?

No lo veo tan descabellado, en una política de conciliación seria podría incluirse medidas de compensación económica para aquellas personas mujeres u hombres que se queden en casa aplicando esos cuidados que como sociedad necesitamos. ¿Por qué no se iban a pagar esos cuidados? Si tu te tienes que reducir la jornada para cuidar a tus hijos, por qué no te pueden dar una pensión compensatoria, ya que es el momento en el que más dinero necesitas.

El nuevo decreto ley de ampliar los permisos de paternidad a 8 semanas en 2019 y a 16 en 2021 ¿son realistas?

Me parece una buena medida para empezar, es muy importante que tanto mujer como hombre puedan dedicar un tiempo equivalente a los cuidados y que el nacimiento de un hijo arranque con que los dos pasen el mismo tiempo en casa, es fundamental. Porque cuando se pasan muchas horas con los niños en casa se aprenden truquitos para cuidarlos y si solo lo hace la mujer de entrada, ya se establece una inercia por la que ella va a ser más efectiva y por lo tanto el niño va a acabar reclamando a su madre. Está muy bien que los dos pasen el mismo tiempo aunque creo que es poco cuatro meses.

¿La corresponsabilidad es posible?

Es posible, mi padre no puso una lavadora en su vida, pero para mí era inconcebible tener una pareja que no supiera poner una lavadora. Las cosas cambian.

«Mis declaraciones sobre la maternidad sirvieron para romper el hielo»

¿Cree que desde que dio voz a que la maternidad no era tan bonita como la pintaban se abrió ese debate que hasta entonces era tabú?

Sí, desde luego. No era mi intención pero he visto las declaraciones de otras famosas que me han hecho pensar que sirvió para romper el hielo. Muchas que dijeron a priori: «¡Madre mía, como se atreve a decir estas cosas, qué locura!», pero cuando se vieron con un bebé en brazos cambiaron de opinión y expresaron: : «Ostras, entiendo a Samanta Villar y encima ella tiene dos».

Entonces, ¿ya se tiende a normalizar este debate?

Eso es fundamental, que hablemos para que las cosas cambien. Hemos conseguido empezar a hablar de esto, genial. Ahora, poco a poco que cada uno sea libre de organizar su vida como quiera.

¿Cómo va a educar a sus mellizos en igualdad puesto que son niño y niña?

Eso ya no lo han hecho conmigo mis padres, no concibo eso que no lleven minifalda, escote o llegue antes. No puede ser así, lo tenemos que hacer de otra manera, no puede ser a base de cercenar la libertad de mi hija. Los dos van a tener el mismo trato todo el tiempo. En cualquier momento de la noche puedo enviarle un mensaje para ver si están bien.

¿Le da miedo que en un futuro cuando sus mellizos sean mayores se enfaden por sus polémicas declaraciones?

En absoluto, ¡que va! Nadie quiere a mis hijos mas que yo, igual su padre. Su madre está tan presente, los quiere, mima , los educa,... que cuando lo lean dirán: «Jo mama, ser madre es un coñazo». Mi madre me cuenta que cuando tenía 12 años le pregunté que con lo inteligente que era, por qué había tenido hijos. Yo ya apuntaba maneras. No tengo ni medio ni atisbo de miedo. Entenderán perfectamente que puedas querer a una persona y ser conscientes que cuidarla tiene ciertos inconvenientes.

Después de todo lo que ha cambiado su vida, ¿volvería a tener hijos?

Sí, siempre he sido muy niñera. No me arrepiento para nada el haber tenido hijos, al contrario. Y además, lo bueno es que me hubiera gustado con la experiencia que tengo ahora, haber llegado a la maternidad preparándome para lo peor, porque sé que va a ser un infierno, y que luego que llegue y diga mira no ha sido para tanto. No al revés, que luego te pegas una hostia… pero: «¿Por qué no me contáis que esto era así de duro?».

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