Nace una plataforma «por el derecho a no ser prostitutas»

Una campaña critica la prostitución por ser «connivencia entre capitalismo y crimen organizado»

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Un centenar de personalidades del mundo de la judicatura, la cultura, la política y la universidad, además de varias exprostitutas, han presentado un manifiesto que pide cambiar las leyes para acabar con la prostitución. Entre los firmantes se encuentran la directora de cine Iciar Bollain, la filósofa Victoria Camps, el catedrático Joan Botella o el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo. Este, surge apenas unos meses después de que el sindicato de trabajadoras sexuales (OTRAS) siga intentando constituirse.

La iniciativa surge de la inquietud de activistas del movimiento vecinal y su manifiesto cuenta con el apoyo de personas de varios ámbitos e ideologías, según explicó la Plataforma que la impulsa en un comunicado.

La «Plataforma catalana por el derecho a no ser prostituidas» ha presentó el manifiesto «La paz de las Mujeres», en el que reclama políticas públicas y cambios legislativos para erradicar la prostitución, siguiendo el modelo implantado en Suecia, que penaliza al cliente y considera víctimas a las personas que venden su cuerpo por necesidad. Con el manifiesto se pretende «abrir un debate en la sociedad para concienciar sobre este fenómeno creciente que discrimina en cuanto a clase y a género», según la portavoz de la plataforma, Sylviane Dahan.

El debate social es necesario para que la sociedad «tome conciencia del sufrimiento humano que se esconde tras la prostitución», que está «lejos de ser una seductora oportunidad profesional para las mujeres», o un «posible empoderamiento», según la portavoz.

Sobre la creación el pasado mes de julio de la primera sección sindical de España que agrupa a trabajadoras sexuales para reclamar sus derechos laborales, Dahan ha afirmado que la prostitución «no es una profesión» y que «si entramos en el debate sindical estamos legitimando esta actividad», que en realidad es «esclavitud, y la esclavitud no es sindicable».

Sobre este punto, el manifiesto defiende que legalizar la prostitución como trabajo sexual supondría que «hay que admitir que es necesario perpetuar, renovar constantemente y ampliar una reserva de mujeres a disposición de los caprichos sexuales».

La aceptación de este privilegio «dejaría a miles de mujeres sin verdadera defensa ante unos proxenetas convertidos en 'empresarios' y ante unos prostituidores legitimados como 'consumidores'» según el texto. La legitimación del comercio sexual «convierte a las mujeres en prostituibles: si admitimos que una mujeres puede ser comprada, todas somos susceptibles de serlo», añade el texto.

Según el manifiesto, la prostitución es una industria con un volumen de negocio «equiparable al tráfico de armas o a la industria del petróleo». Además, denuncia que España, y singularmente Cataluña, es un «lugar de tránsito y destino para muchas mujeres que, coaccionadas por las mafias proxenetas, impulsadas por la pobreza, víctimas de violencias familiares o de un itinerario vital caótico, se ven arrojadas al mundo de la prostitución».

Entre las medidas que reclama el manifiesto se encuentran el despliegue de programas educativos y de formación en la igualdad en todos los ámbitos, incluyendo la escuela, y que se promuevan políticas de prevención. Además, reclama «reforzar el combate contra el proxenetismo y la trata de mueres anteponiendo la protección de las mujeres y penalizar la compra de servicios sexuales».

Otra de las demandas es «despenalizar completamente a las mujeres en situación de prostitución y la puesta en marcha de programas sociales de apoyo y de formación para ayudar a las que voluntariamente quieran acogerse a ellos».

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