EL color naranja para visibilizar el apoyo a la eliminación de la violencia contra la mujer.
EL color naranja para visibilizar el apoyo a la eliminación de la violencia contra la mujer.

Ideas pacíficas para eliminar la violencia contra la mujer

El lema de este año para erradicar los actos violentos contra mujeres y niñas es «Pinta el mundo de naranja: #EscúchameTambién»

En ABC Mujeres queremos escuchar tu historia

Actualizado:

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer pretende concienciar y visibilizar las formas de violencia (física, sexual y psicológica) que pueden darse contra mujeres y niñas: violencia por parte de un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio); violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético); trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual); mutilación genital, y matrimonio infantil.

¿Qué podemos hacer en nuestro día a día?

Además de participar en las iniciativas en contra de la violencia hacia la mujer y dar visibilidad a este día a través de las redes sociales, nos hacemos eco de las ideas que propone Zeneida Bernabé, politóloga experta en igualdad de género y coach especialista en la gestión del sufrimiento. «La violencia psicológica, sexual o física hacia mujeres y niñas es la más grave y evidente, pero no es la única. Las mujeres sufrimos también violencia social, política y económica. (rol de ama de casa, mayor participación en la educación de los hijos y las hijas, menor representación política, menor visibilidad y reconocimiento en el ámbito profesional y artístico, salarios más bajos, mayor índice de pobreza económica, menor tiempo para el ocio..etc )», explica. Ante esta situación, la experta en igualdad de género propone estas ideas pacíficas y las acompaña de las siguientes reflexiones:

1. Lee a teóricas feministas. Podrás descubrir las raíces del patriarcado y del machismo y su conexión con el capitalismo. Conocerás que la masculinidad y la feminidad es una construcción social que aprendemos desde niños/as a través del proceso de socialización. Y por tanto, que los estereotipos, roles y mandatos de género (la diferente manera en que nos hemos de comportar en la sociedad si eres hombre o mujer) no es algo innato, sino que es algo que aprendemos, y por tanto, podemos cambiarlo.

Aprenderás sobre avances logrados gracias a la lucha de las mujeres feministas de la que que hoy nos beneficiamos. Sabrás cómo racismo, sexismo y homofobia, lesbofobia y transfobia están interconectados. Comprenderás que la violencia sexual no tiene que ver con sexo y sí con el control y el poder. Serás consciente de que la violencia hacia mujeres y niñas es generalizada para mujeres negras, blancas, ricas, pobres, jóvenes, ancianas, educadas o iletradas.

2. Sé consciente de tus creencias, de tu forma de ver el mundo. Las creencias sobre qué es ser hombre y mujer o sobre cómo deben comportarse hombres y mujeres determinan si te comportarás de forma sexista o no. La violencia machista bebe de un conjunto de creencias. En un estudio se les preguntó a unos violadores que pensaban sobre sus víctimas: «A todas las mujeres les gusta ser violadas», «A las mujeres no hay que creerlas», «Ellas provocan, ellas se lo buscan». Pensando de esa manera para ellos la violación está justificada.

Se piensa también que los hombres no son capaces de controlar su instinto sexual, pero las pruebas científicas lo desmienten. Mirar en el interior para ser consciente de las creencias que albergamos es un acto de valentía y un paso decisivo para empezar a cambiar el modo en que nos relacionamos. En nuestro día a día normalizamos situaciones que son machistas y no las vemos. Una manera de verlas es darle la vuelta: ¿Pensarías igual sobre esto si fuera un hombre?

3. Cambia tus actitudes. Al modificar la forma ver el mundo poniéndonos las «gafas violetas», también vamos cambiando la forma de actuar. Así respetamos más y abrazamos la diversidad. No seguimos chistes ni bromas machistas o homofóbicas. Dejamos de escuchar música misógina, violenta o sexista. Creemos a las víctimas de violencia machista, empatizamos con ellas, las respetamos y apoyamos.

4. Educamos a nuestros hijos/as en valores de igualdad, equiparando roles en la familia. Les mostramos que decir «no» es un derecho. Les enseñamos que la violencia no es una herramienta para solucionar conflictos o para salirnos con la nuestra, y nos comportamos dando ejemplo. Cuestionamos los roles y estereotipos de género. Tratamos a los demás como nos gustaría que nos trataran. Dejas de usar un lenguaje sexista y lo sustituyes por lenguaje inclusivo.

5. Denuncia leyes y conductas discriminatorias o violentas. Denuncias cualquier tipo de discriminación o violencia hacia ti o hacia los demás, apoyas a aquellas personas que denuncian y participas en debates y actos relacionados con el fin de la violencia hacia mujeres y niñas.

6. Reclama los derechos de las mujeres y niñas. Exiges igualdad para todos y todas; apoyas las iniciativas de discriminación positiva, promueves iniciativas de coeducación en los colegios con un enfoque de eliminar esterotipos de género y discriminación de niñas y exiges que se dedique un presupuesto adecuado para que los planes de igualdad de ayuntamientos y ciudades sea efectivo y tenga un impacto.

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