Los ancianos que viven solos son más pesimistas y tienen menos autonomía

El estudio, realizado por la Cátedra IsFamily Santander, se basa en una encuesta realizada a más de 600 personas, de entre 64 y 75 años

BARCELONAActualizado:

Los ancianos que viven solos son más pesimistas y tienen menos autonomía. Así se desprende del informe «Padres mayores, generaciones y solidaridad familiar», realizado por la Cátedra IsFamily Santander. El informe es el punto de partida de un trabajo de investigación conjunto entre UIC Barcelona y la Università Cattolica del Sacro Cuore. El estudio se basa en una encuesta realizada a más de 600 personas, de entre 64 y 75 años. Se trata de la única encuesta realizada en España sobre el tema de la solidaridad intergeneracional en la familia.

Entre las conclusiones que se extraen del informe destaca que las personas mayores que viven solas son las que se perciben a sí mismas como más ancianas, tienen peor estado de salud, están menos activas, son más pesimistas y muestran más insatisfacción vital. En estas personas además coincide que su red familiar y de amistad es menos estrecha, los intercambios menos intensos y frecuentes, y el capital social muy bajo. De ahí que Rita Cavallotti y Francesco Marcaletti, investigadores de la cátedra, afirmen en el informe que «vivir solos amplifica la condición anciana y está más asociado al riesgo de pérdida de autonomía personal».

Un segundo grupo está formado por las personas que viven en pareja y con sus hijos. En estos casos aunque esta circunstancia amplifica la solidaridad intergeneracional a nivel funcional (ayudas) y normativo (vínculos), el hecho de vivir más intensamente la relación diaria con sus hijos hace que se perciban como más ancianos, estén menos activos y sufran de media enfermedades en un índice superior.

Por último, aquellos que viven en pareja sin hijos en el núcleo familiar son los que se sienten más jóvenes, tienen el mejor estado de salud, ingresos superiores, y un estilo de vida más activo. Este colectivo siempre expresa los sentimientos más positivos, está más satisfecho, y tiene el nivel de capital social familiar más alto (es decir: apoyo, confianza y colaboración entre los miembros de la familia). A pesar que no sea el grupo con la red familiar y de amistad más extensa ni tampoco con el nivel de intercambios de ayudas más alto.

Francesco Marcaletti destaca de los datos extraídos del estudio que en todos los casos, «a pesar de todo, el estudio muestra que los familiares ocupan, sin lugar a dudas, el lugar principal entre la red de personas con las que se mantiene un vínculo especial e importante y, sobre las que se puede contar en caso de necesidad. Esto refuerza el concepto de solidaridad familiar intergeneracional».

El concepto de «solidaridad familiar intergeneracional» se basa en seis elementos que miden la interacción padres –hijos desde diferentes puntos de vista: afecto; asociación; consenso; intercambio de recursos; solidaridad normativa (es decir: la percepción de la obligación que vincula al cuidado) y estructura de las oportunidades para la interacción. El cuestionario, realizado a más de 600 personas, de entre 64 y 75 años, constaba de 99 preguntas que repasaban estos seis temas.

La encuesta ha explorado también aspectos específicos como la relación familiar, la actitud hacia las generaciones precedentes, la memoria y la gratitud, la salud y el bienestar, el tiempo libre, el uso de las TIC, la percepción de la ancianidad o la participación en actividades sociopolíticas. Se trata de la única encuesta realizada en España basada en una muestra nacional de la población (muestreada ad hoc) sobre el tema de la solidaridad intergeneracional en la familia.

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