Un niño, comiendo una manzana.
Un niño, comiendo una manzana.

¿Y si fuera tu hijo el que elige comer una manzana y no un bollo?

El programa pedagógico de «Alimentando el cambio» pretende mejorar los hábitos de alimentación y de hidratación desde la escuela

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Algunos colegios suelen enviar en el arranque escolar una carta a los padres que incluye recomendaciones para que el tentempié de media mañana o la merienda de la mochila sean más saludables. Unos proponen el «día de la fruta», el «día de los lácteos» o el día de lo «salado» (dejando habitualmente los viernes como el «día libre»), otros aconsejan que lleven fruta al menos dos días a la semana y en otros centros no se dan claves en este sentido. Aunque estas pautas relacionadas con la nutrición son cada vez más habituales en las escuelas, lo cierto es que se trata de iniciativas aisladas que son, según explican los expertos, difíciles de medir y con un impacto limitado en el día a día de las familias.

Conscientes de la necesidad de que estas acciones se lleven a cabo de un modo sistémico y a escala, la iniciativa «Alimentando el cambio» (impulsada en 2017 por la Fundación Ashoka, Danone, la Sociedad para el Estudio de la Obesidad y el Ministerio de Educación) ha incorporado un programa pedagógico cuyo objetivo es mejorar los hábitos de alimentación y de hidratación desde la escuela.

El programa pedagógico será desarrollado por la Fundación Trilema y su objetivo, tal como ha asegurado Carmen Pellicer, fundadora y presidente de la Fundación, es fomentar el potencial de los niños y niñas como agentes de cambio positivo capaces de influir en su entorno. «Queremos que aprendar a vivir y a cuidar de sí mismos, que practiquen el autocuidado, que trabajen la autonomía y la autoestima y que sepan cómo pueden mejorar su bienestar. No sólo hay que enseñarles lo que es saludable y por qué es saludable, sino que además debemos ayudarles a sentirse bien por elegir lo que es saludable y a que logren que su entorno les respete por haber elegido lo que es más sano para ellos», explica.

Se busca un impacto indirecto en la familia

La experta reconoció durante la presentación de esta iniciativa que, aunque la escuela no es el ámbito que más influye en el cambio de hábitos de los niños (el entorno familiar es el que tiene un mayor impacto, según revela), confía en lograr a través de este programa una intervención sistémica en los colegios que dure en el tiempo y que provoque un impacto indirecto en el entorno de los niños (familia y sociedad).

Para lograr este objetivo prevén realizar actuaciones en los centros educativos a través de directores, profesores, familias, monitores de comedor y alumnos, principalmente enfocadas a niños de entre 2 y 12 años.

La fase piloto del programa educativo de «Alimentando el cambio» se llevará a cabo durante el curso 2019-2020 en 15 colegios pertenecientes a seis Comunidades Autónomas que suponen una muestra representativa de diferentes entornos (urbanos y rurales), diferentes niveles socioeconómicos, distintos tipos de enseñanza (pública, concertada y privada) y diferentes grados de innovación educativa. «Es probable que el impacto del programa sea mayor en los centros donde sabemos que existe un mayor índice de apoyo familiar a las iniciativas del colegio», aclara Pellicer.

El programa, en el que estarán implicados 7.500 alumnos, 225 profesores y 100 monitores de comedor, aspira a mejorar la calidad de la dieta de los niños poniendo especial atención en el desayuno y la merienda, favoreciendo la introducción de frutas, cereales y lácteos en la escuela y en casa y promoviendo el consumo de agua como bebida fundamental para hidratarse.

De momento, cuenta con una inversión de 1,5 millones de euros a tres años, de la que dos tercios serán aportados por Danone y el resto por la Fundación Trilema.

Las acciones se completarán con la elaboración de un «Libro Blanco sobre los hábitos de alimentación saludable e hidratación», la creación de una red de colegios saludables, el desarrollo de formación presencial para los agentes involucrados con los comedores infantiles y una app de comunicación entre colegios y familias para hacer el seguimiento de las actuaciones.

Una vez completada la fase piloto se analizarán los resultados de cara a la posible ampliación del programa en el curso siguiente. La ambición del programa es impactar a un 50% de las escuelas de primaria de España y llegar a casi 2,3 millones de niños. De hecho, tal como explica la presidenta de la Fundación Trilema, está pensado para que resulte posible incluir el material pedagógico en las adaptaciones curriculares futuras. Pero en realidad la esencia que persiguen es mucho más ambiciosa y queda resumida en las palabras de Carmen Pellicer: «El auténtico éxito del programa sería lograr que el niño el que pidiera o eligiera para comer y beber algo saludable sin que se lo impusieran».

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