Algunos errores están normalizados, pero no son correctos.

Test de ortografía: las 25 palabras que dices mal, pero no lo sabes

Los expertos de Rubio identifican los 25 barbarismos que pasan desapercibidos en el día a día

¿Qué nos puede hacer sospechar que tenemos dislexia?

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Cuentan que la palabra barbarismo proviene del latín, de barbarismus que significa «extranjero», y hace referencia a las dificultades que tenían las personas forasteras de hablar el idioma propio de la región a la que llegaban. En la actualidad, los barbarismos se definen, según la RAE, como «una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios».

El habla oral e informal, la creación de nuevas palabras, la similitud de unas palabras con otras… Según los expertos pedagogos de Rubio, editorial de cuadernos didácticos, existen multitud de razones que pueden ocasionar el surgimiento de nuevos barbarismos, dependiendo de la modificación que sufra el vocablo.

Tipos de errores

Existen cuatro grandes clases de barbarismos, entre los que se encuentran los prosódicos, sintácticos, ortográficos y analógicos. Los expertos los dividen dependiendo si el error es de dicción, de concordancia o construcción de las palabras, de fallos ortográficos o, incluso, si se da debido a la adopción de palabras de otros idiomas.

Estos son, según los expertos de Cuadernos Rubio, los 25 barbarismos más populares y que además utilizamos sin darnos cuenta:

«Idiosincracia». Lo correcto es idiosincrasia

«Preveer». Lo correcto es prever.

«Beneficiencia». Lo correcto es beneficencia.

«Visicitud». Lo correcto es vicisitud.

«Suscinto». Lo correcto es sucinto.

«Aférrimo». Lo correcto es acérrimo.

«Excéptico». Lo correcto es escéptico

«Convalescencia». Lo correcto es convalecencia.

«Discrección». Lo correcto es discreción.

«Esplanada». Lo correcto es explanada.

«Innundación». Lo correcto es inundación.

«Fideligno». Lo correcto es fidedigno.

«Fregaplatos». Lo correcto es friegaplatos.

«Inexcrutable». Lo correcto es inescrutable.

«Misógeno». Lo correcto es misógino.

«Prevadicación». Lo correcto es prevaricación.

«Subrealista». Lo correcto es surrealista.

«Sujección». Lo correcto es sujeción.

«Transtornado». Lo correcto es trastornado.

«Exalar». Lo correcto es exhalar.

«Exhuberante». Lo correcto es exuberante.

«Exumar». Lo correcto es exhumar.

«Exausto». Lo correcto es exhausto.

«Exibir». Lo correcto es exhibir.

«Exortar». Lo correcto es exhortar.

Así pues, los pedagogos de la firma recomiendan la lectura como método principal para evitar estas confusiones, ya que cuando posamos la vista sobre una misma palabra en repetidas ocasiones, nuestro cerebro la asimila más rápidamente y es capaz de almacenarla y utilizarla con propiedad.

Este ejercicio es especialmente importante en el caso de los niños, quienes deben trabajar desde la base para adquirir competencias de una buena escritura y un uso correcto del lenguaje.

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