El riesgo de caer en adicción a videojuegos crece en verano

Desde la Asociación Catalana de Adicciones Sociales ha pedido a las familias que «estén dispuestos para evitar posibles consecuencias»

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La Asociación Catalana de Adicciones Sociales (ACENCAS) ha celebrado hoy que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya reconocido la adicción a los juegos en soporte electrónico como una enfermedad mental, y ha avisado que en verano crece el peligro de caer en estas adicciones.

La presidente de esta asociación, Francesc Perenderu, ha alertado sobre los riesgos de los videojuegos, especialmente entre los más jóvenes y en períodos de vacaciones, y ha pedido a los padres y madres que «estén dispuestos para evitar posibles riesgos».

«Si bien es cierto que los videojuegos pueden convertirse en una forma de entrenamiento para la mente, su uso excesivo, puede generar graves problemas de salud», ha advertido Perendreu, que ha afirmado que los videojuegos tienen elementos adictivos que se activan cuando los niños se dedican a intentar pasar de nivel y esto provoca una exagerada interactuación con estos dispositivos.

Perendreu ha comentado que «la adicción provoca que no se hagan otras actividades sociales como actividad física, quedar con los amigos o jugar al aire libre».

«Están constantemente ante la pantalla, hacen una comida rápida y sin diálogo con el resto de la familia para no tener que dejar de jugar. Y este sedentarismo también los lleva a tener problemas de obesidad infantil», ha advertido.

Según Perendreu, en casos de adicción, el niño puede sufrir alteraciones del sueño y un estado de nerviosismo constante por el uso exagerado de las pantallas, además de provocar aislamiento social.

La ansiedad, la irritabilidad y la ira son otros síntomas que provoca la adicción, así como un elevado porcentaje de fracaso escolar.

Perfil más común

Según ACENCAS, el perfil más común es el del adolescente chico de 12 a 20 años, y los síntomas de la adicción son: preocupación y obsesión por los juegos, fracaso reiterado al intentar dejar el juego, y dependencia emocional que hace que cada día necesita jugar más.

Perenderu afirma que los adolescentes juegan básicamente para evadirse de los problemas familiares o escolares y para mejorar su estado de ánimo.

«Se trata de personas con una personalidad un poco inmadura que buscan recompensas inmediatas, personas con baja autoestima y con una visión muy negativa o jóvenes que buscan emociones y riesgo», ha añadido.

ACENCAS ha recomendado a madres y padres que ayuden a sus hijos a elegir juegos adecuados con los que también se puedan divertirse, que hablen con ellos sobre el contenido de los juegos, para que puedan entender la diferencia entre la imaginación y la realidad, y que desaconsejen el juego solitario.

También aconseja vigilar el juego obsesivo, marcando un límite de tiempo para jugar y de días, y compartir los juegos con otras actividades físicas y sociales.

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