Los profesores dudan de la necesidad de Ciencias para el Mundo Contemporáneo

MILAGROS ASENJOMADRID. «Los profesores están que trinan con la nueva asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, porque sus contenidos pueden solaparse con los de otras como Ciencias de la

MILAGROS ASENJO. MADRID.
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«Los profesores están que trinan con la nueva asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, porque sus contenidos pueden solaparse con los de otras como Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente o Biología». Esta es una de las primeras reacciones que se advierte en los colegios e institutos tras la aprobación del nuevo Bachillerato, que comenzará a impartirse el próximo curso (2008-09).

Primero fue Educación para la Ciudadanía. Ahora es Ciencias para el Mundo Contemporáneo, la asignatura que, a juzgar por estas y otras opiniones que suscitan sus contenidos, puede ser germen de una nueva polémica. La disciplina tiene carácter común, es decir, se incluye como obligatoria en todas las modalidades, y los alumnos deben cursarla al menos un año, con una duración total de 70 horas lectivas (dos semanales).

La nueva materia se organiza en varios bloques y destacan los contenidos sobre el origen del Universo y de la vida y sobre la salud y la ayuda que la ciencia supone para mejorarla y para enfrentarse a la enfermedad. En los programas estará la revolución genética, la reproducción asistida y el genoma humano, así como la clonación y sus aplicaciones. Además, y dentro del desarrollo sostenible del planeta, los contenidos mínimos abordan la biodiversidad, el cambio climático y «el problema del crecimiento ilimitado en un planeta limitado».

Todas estas cuestiones son consideradas por los docentes como de alto riesgo para la educación, ya que se prestan a una «interpretación impregnada de la ideología de turno y a una invasión de ámbitos reservados a lo más íntimo de la conciencia personal». Los profesores se muestran inquietos ante la incógnita de quién impartirá la materia. ¿Serán los profesores de Biología o acaso los de Física?, se preguntan.

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, ha destacado al presentar la asignatura la importancia de que haya «más vocaciones científicas» entre los estudiantes, aunque ha reconocido también que, probablemente, esto no es la panacea universal ni la única manera de conseguirla. En cualquier caso, para la titular de Educación, «la ciencia debe ser parte de la cultura general». Entiende que nuestros jóvenes deben conocer qué es la ciencia hoy y cómo ha llegado a donde está, sobre todo «en los campos que forman nuestro futuro inmediato».

En la decisión de crear esta asignatura subyace también la pobre formación científica básica que tienen los alumnos de Educación Secundaria, carencias que, al parecer, reflejará el informe Pisa de inmediata publicación.

Lo científico «light»

Los profesores no coinciden con la ministra y se muestran cuando menos escépticos. Juan Manuel Ortiz Burguillos, catedrático de Física y Química en el Instituto Zurbarán de Badajoz, es pesimista y considera que «la formación científica de la población no parece que vaya a experimentar una espectacular mejoría». Algunos analizan la asignatura con cierta ironía. Es el caso de Julián Martín, presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Bachillerato (Ancaba), quien asegura que «es un embeleso, un desahogo estético que suena a modernidad pero cuyas bases son viejas». Para Martín, «es lo científico tomado a broma, en «dieta light». Un engaño».

El presidente de Ancaba advierte de que ahora «el Bachillerato no puede rellenar los vacíos científicos de la ESO y el profesor tiene que hacer esfuerzos denodados para repescar a los alumnos de Ciencias e introducirles por la senda que los acerque a las bases mínimas científicas». Pero «esta asignatura es como abrillantar unos zapatos que los alumnos, en general, no llevan». Por tanto, «primero habrá que hacerse con los zapatos».

Juan José Nieto, director del Instituto Julio Verne, situado en Leganés, en la periferia de Madrid, opina que «se ha inventado una nueva asignatura, completamente prescindible, que roba horas necesarias para una mejor preparación de nuestro alumnado, porque sus objetivos y contenidos ya están en el resto del currículo».

Como ya sucediera con Educación para la Ciudadanía, las escuelas católicas califican la asignatura de «innecesaria». Manuel de Castro tacha de «error» introducir esta asignatura «de relleno», cuando la carga lectiva del Bachillerato «es manifiestamente insuficiente y es necesario reforzar las materias instrumentales».

La escuela católica sostiene que «se trata de una materia que incide en temas que ya abordan otras como Conocimiento del Medio, Biología o Filosofía». De Castro se manifiesta también contrario a los contenidos debido a la inclusión en ellos de temas como la manipulación genética, la manipulación y conservación de embriones y los posibles usos de la clonación».

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