«Hay muchas clases sin grupo de WhatsApp y los padres viven mucho más relajados»

El autor de «Adolescentes hiperconectados y felices» recomienda los tres filtros de Sócrates antes de enviar un mensaje

«Hay que explicar a los niños que contar con 800 seguidores en redes sociales no es tener 800 amigos»

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Antonio Milán, doctor en Educación, profesor y autor de «Adolescentes hiperconectados y felices», explica que es habitual que los padres se sumen al grupo de WhatsApp del colegio con ganas porque consideran que, de este modo, podrán acceder a los avisos de la clase de su hijo. «Sin embargo —puntualiza— cuando algunos padres se exceden en su uso y en los mensajes, acaba produciendo rechazo».

¿Por qué resulta tan complicado no estar en estos grupos?

Porque acaban siendo el canal de comunicación habitual de avisos referidos al colegio y a otro tipo de eventos como cumpleaños y actividades extraordinarias, y es muy útil.

¿Cuáles son las razones por las que se usa mal?

Los grupos de WhatsApp del colegio son para temas de interés general que conciernen a todos los participantes. Por eso, si no es un mensaje para todos, es mejor no utilizarlo. Si es un asunto que sabes que solo atañe a uno o pocos participantes, o si es otra persona la que ha iniciado una conversación individual dentro del grupo, envíale un mensaje privado y hablad de vuestras cosas sin molestar al resto. Incluso haz un grupo aparte con las personas con las que tienes más afinidad para poder hablar de lo que os interese sin agotar a los demás.

Antes de escribir un mensaje en el grupo es conveniente someter la información a los tres filtros de Sócrates: ¿es verdad, es bueno y es útil? Si la respuesta es afirmativa, entonces ¡adelante, escríbelo! De este modo se evitan la mayoría de los rumores.

Por mi experiencia profesional, además, he visto que también se hace un mal uso porque, sin pretenderlo, los padres acaban convirtiéndose en la agenda de los hijos y hacen más difícil que los hijos crezcan en una equilibrada autonomía. No es necesario preguntar constantemente por los deberes que se ha dejado en clase, por ejemplo. Si un hijo se olvida algo no hay que preocuparse: que se lo diga él mismo al profesor y se enfrente a sus responsabilidades, y así se conseguirá que la próxima vez se acuerde de sus cosas.

Por otra parte, a veces generan confusión y dificultan la unidad familia-escuela, que es tan importante para la educación de los alumnos. Porque en estos grupos, sin querer, transmiten tensión y nervios, cuando lo importante es ayudar a crear un clima positivo y agradable en el que sea más fácil educar.

La unión con la escuela es fundamental para la educación de los hijos. Esa unión debe manifestarse, en primer lugar, en evitar desautorizar al profesor delante de los hijos o delante de otros padres. Por eso, si se duda de la actuación de un profesor o de una medida educativa que se ha tomado desde el colegio, pregunta al profesor directamente (o a su superior si es necesario), y anima a acudir a él. Los comentarios escritos en los mensajes que restan autoridad al profesor lo único que provocan son nervios entre los padres y, sin pretenderlo, transmiten inseguridad a los hijos.

¿Qué es lo peor de estos grupos de padres?

Las apreciaciones personales y subjetivas que, generalizándose en un grupo y sacándose de contexto, acaban convirtiéndose en críticas a la labor de los profesores. Los padres no se dan cuenta, pero eso mina la autoridad del profesor, y los que salen perdiendo al final son sus hijos.

¿Y lo mejor?

Bien empleados permiten una rápida comunicación en tiempo real. Una urgencia general de cualquier tipo se resuelve mucho mejor con mensajes claros, rápidos y oportunos, y permiten una unión más efectiva entre los padres y la escuela.

¿Hasta qué edades de los hijos suelen estar los padres en esta red de contacto?

Si se usan bien, hasta que se van del colegio al acabar 2º de Bachillerato con 17 años. Pero también hay muchas clases que no tienen grupo de WhatsApp y los padres viven mucho más relajados, o, al menos, eso me han reconocido muchas veces…

¿Qué otros consejos daría para hacer un buen uso de estos grupos?

No magnificar situaciones, evitar convertir problemas individuales en colectivos y transmitir serenidad ante las dificultades. Todos los hijos de los que están en el grupo agradecerán que sus padres permanezcan lo más serenos posibles, y más cuando surgen los conflictos. Lo importante es ayudar a generar un clima positivo y agradable en el que sea más fácil educar.

Si estás enfadado es mejor guardar el móvil. No hay peor mensaje que el que escribimos cuando estamos enfadados, y más si es en un grupo. Si quieres huir de polémicas, evita enviar chistes sobre temas políticos o sociales que causen conflicto entre los integrantes del grupo.

Consulta antes de enviar fotos o vídeos de otras personas. Hay que tener especial cuidado con lo que se envía en un grupo, sobre todo si tiene un número elevado de participantes y no se conoce bien a todos los que lo componen.

Durante las horas de trabajo es muy recomendable no enviar mensajes irrelevantes. Interrumpen el día y agotan a los demás componentes del grupo que en ese momento están atendiendo a sus obligaciones. Si te estresan innecesariamiente y es factible hacerlo, silencia las notificaciones del grupo. Se vive con mucha más tranquilidad.

Y por último, intenta no hablar mal de nadie ni juzgar a las personas. Piensa que la próxima vez puede ser tu hijo el que esté metido en aquello que se comenta.

 

 

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