Foto: Isabel Permuy /Vídeo: Carolina Mínguez

Mayores y jóvenes plantan cara a la brecha digital

Fnac organizó este martes «Conectamos generaciones», un evento en el que niños de 12 y 13 años enseñaron a los abuelos cómo de útil y divertida es la tecnología

MADRID Actualizado: Guardar
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Jorge Rodríguez tiene «smartphone». Lo usa para llamar pero también es capaz de comunicarse por WhatsApp y de descargarse aplicaciones que le son muy útiles. «Me gusta la tecnología», reconoce a este diario con cara de niño curioso ante un gran tesoro. Porque Jorge no es un «millennial»: tiene 91 años y es de los pocos mayores dispuesto a romper con la llamada brecha digital.

Los abuelos han sido testigos de cómo ha desaparecido el billete de mil pesetas y ahora se paga por el móvil. De cómo las cabinas de teléfonos están desapareciendo porque llamar es, a día de hoy, lo que menos se hace con el «smartphone» o teléfono inteligente. Cómo usar internet y las nuevas tecnologías es, para ellos, todo un reto al que pueden y deben sumarse para acabar con la brecha digital intergeneracional, que es cada vez más grande entre jóvenes y mayores de 70 años.

Por todo ello, FNAC organizó este martes el evento «Conectamos generaciones» en el que estudiantes de 12 y 13 años del colegio San Patricio de Madrid enseñaron a los mayores de la residencia Montserrat Caballé cómo de útil y divertida es la tecnología y así, aprendan a usarla.

«La tecnología ha hecho que nuestro día a día sea más fácil y, aunque se desarrolla a un ritmo vertiginoso, no debería separarnos algo que nos facilita las cosas», apuntó José Martín, responsable de contenidos de Fnac, quien apuesta porque ambas generaciones compartan cultura y conocimiento. «Existe una falta de diálogo -continúa-. Son dos generaciones cuyas formas de vida son muy diferentes pero tienen mucho que contarse y aprender la una de la otra».

Carolina Calvín, de 13 años, se mueve como pez en el agua con el móvil. «Hay veces que le explico cosas a mi madre», apunta la pequeña, confiada y satisfecha de formar parte de esta iniciativa. «Lo importante es que los mayores se enteren. Se lo he explicado de manera lenta y se lo he repetido tantas veces como han necesitado», reconoce aplicada, con el objetivo de que las personas mayores se fueran con la lección aprendida.

«La tecnología ha hecho que nuestro día a día sea más fácil y, aunque se desarrolla a un ritmo vertiginoso, no debería separarnos algo que nos facilita las cosas»

Enviar lageolocalización por WhatsApp es, por ejemplo, una de las utilidades con las que los mayores pueden avisar a sus familias del lugar en el que se encuentran si se desorientan o se pierden. Hacer videollamadas es otra de las opciones que les han explicado los pequeños para que así puedan hablar y ver a sus seres queridos.

La tecnología como aliada

Juan Bardallo, profesor de programación, robótica y tecnología del colegio madrileño, califica de «extraordinaria y entrañable» la experiencia. «Los niños son conscientes del momento generacional en el que han nacido y están dispuestos a presentar la tecnología de forma amigable e intuitiva a los mayores, sabiendo que quienes son de otra generación desconocen el mundo ‘tech’», asegura.

El objetivo de Fnac es abrir todo un mundo de posibilidades para apoyar la autonomía de los mayores, su curiosidad e independencia. «Yo, por ejemplo, tengo instalada la aplicación AlertCops», explica Jorge. Se trata de un servicio de alertas de seguridad ciudadana que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ponen a disposición del usuario para atenderlo en situaciones de riesgo. «Así, si me pasa algo, puedo avisar rápido», explica cabal.

Pero no todos se entienden igual de bien con la tecnología. Jorge tiene móvil desde que se jubiló. Es todo un alumno avanzado. Mientras, Pepita Marchal, de 78 años, se muestra muy sorprendida al verse en un «selfie» o en una videollamada. «Qué fea salgo», comenta entre risas mientras los menores le explican lo que puede hacer con su teléfono. «Pero es que no me apaño», reconoce. «Para mí es un lío -continúa- Ni siquiera consigo hacerme con el móvil nuevo que tengo porque el anterior, sin querer, lo tiré a la basura».

Asombrada con las posibilidades que le ofrece el mundo «tech», Pepita aporta también sus conocimientos a los pequeños: «Tenéis que utilizar la vida, no solo la tecnología. Tenéis que disfrutarla, hacer muchas cosas. Yo he viajado por todo el mundo», les aconseja. Porque no es lo mismo subirse a la Torre Eiffel y ver los Jardines de Trocadero o divisar la Catedral de Notre Dame que ver París desde Google Earth.

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