Los ingenieros técnicos exigen que el plan de Bolonia les equipare a los superiores

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MILAGROS ASENJO

MADRID. La aparición de los borradores de los títulos de Grado de Ingeniería, de acuerdo con la filosofía de la Declaración de Bolonia y ante la inminente entrada en vigor del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), ha provocado el rechazo de los colegios profesionales de ingenieros técnicos (unos 300.000 en toda España), que ven defraudadas sus expectativas profesionales.

Parece que seis años de debates no han servido para cerrar con estos colegios el acuerdo al que han llegado el Gobierno, las universidades, las escuelas técnicas y las escuelas superiores. Un duro manifiesto del Instituto de Ingenierías Técnicas (Inite) denuncia que los borradores de los grados «han sido redactados por un grupo de rectores universitarios, todos ellos ingenieros, y reflejan tan fielmente la posición de los colegios de ingeniería que no ha sido necesario que éstos presenten sus propias propuestas».

Fuera de lógica

Los rectores aludidos responden que en sus universidades hay tantos o más estudiantes de ingenierías técnicas que de superiores, por lo que consideran esta acusación falta de fundamento y fuera de lógica.

La propuesta remitida a los rectorados y a los colegios profesionales por el Ministerio de Ciencia e Innovación incluye títulos de Grado de cuatro años de duración (240 créditos europeos) y másters de uno o dos años (entre 60 y 120 créditos). En el Grado residirán las atribuciones de los actuales ingenieros técnicos y en el Máster, las de los ingenieros superiores.

Eso significa que la formación que se reciba en el Grado capacitará para desempeñar unas tareas concretas mientras que para otras se exigirá el master. Según la estructura diseñada, los alumnos pueden optar por ejercer la profesión tras el Grado con las atribuciones para las que este nivel capacita o hacer un master, que les amplia al máximo el ámbito competencial.

Debido a la premura de tiempo -en 2010 se implanta el Espacio Europeo y en el curso 2010-11 deben estar renovadas todas las titulaciones- y hasta que se apruebe una nueva ley de atribuciones, se ha llegado a una solución de compromiso, sustentada en gran parte en las competencias que legalmente tienen hoy cada uno de los sectores. Y este es el quid de la cuestión.

En su momento los ingenieros técnicos vieron con buenos ojos que todas las titulaciones tuvieran cuatro años de duración- las suyas son de tres- ya que pensaron que suponía una mayor relevancia para sus profesiones. Sin embargo y tras más de tres años de negociaciones, entienden que los proyectos de Grado relacionados con sus campos no se ajustan a sus pretensiones.

El texto del Inite refleja también el malestar de sus profesionales ante la denominación de los títulos. «Es inaceptable -señala- la postura del Ministerio que en clara discriminación con títulos ya reconocidos oficialmente de graduado en la rama técnica se obceca en no establecer reserva de nombres para los títulos de Grado en Ingeniería, sin argumentos y con claro desprecio hacia este nivel de formación en el campo de la Ingeniería. En contraposición, todos los borradores de órdenes ministeriales de los títulos de Master en Ingenierías observan la reserva de nombre».

Competencias plenas

En definitiva, los ingenieros técnicos pretenden títulos de graduado en la rama que corresponda, sin mención a técnico, porque aseguran que esto no existe en todo el mundo.

Los redactores de los proyectos de orden ministerial que regula cada grado o master vinculan la denominación a las atribuciones para las que preparan los estudios, siguiendo la filosofía de depositar las actuales atribuciones de técnicos en el Grado y de superiores en el Master. Como los técnicos se niegan a que aparezca esta palabra porque entienden que tienen plenas atribuciones. En consecuencia, quieren la equiparación con los superiores y que el Master sea una especialización. Por el contrario, la normativa también reserva para el Master la denominación de la rama específica (Telecomunicación, Caminos, etc).

En definitiva, la Ingeniería Técnica rechaza la propuesta del Gobierno y exige «eliminar de las órdenes ministeriales cualquier referencia o consideración de especialidades e introducir en las órdenes la correspondiente reserva de nombre en los títulos de Grado que identifiquen a cada una de las ramas de Ingeniería». Además, pretenden que las ordenes del Grado incorporen «las competencias de carácter generalista» definidas por los colegios de técnicos para cada rama y «les permita asumir las atribuciones plenas» en el ámbito de que se trate.

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