Educación

El estatus del docente en España ocupa el puesto 27 de 35 países de todo el mundo

La clasificación, entre territorios de nivel global, sitúa nuestra educación en la segunda posición más baja dentro de las principales economías europeas

MadridActualizado:

El estatus del docente en España ocupa el puesto 27 de entre los 35 países encuestados en el nuevo Índice de Estatus Global de Docentes 2018. Se trata de la posición más baja de las principales economías de la Unión Europea después de Italia (puesto 33). En 2013, nuestro país ocupaba el puesto 12 de 21; de esos 21, ahora ocupa el puesto 17.

Estos datos se desprenden de un estudio llevado a cabo por la Fundación Varkey, una investigación completa sobre cómo ve la sociedad a los profesores en 35 países mundiales y, sobre todo, el respeto que los alumnos y familiares tienen hacia ellos. España ha sido superada por Alemania y Finlandia.

«El informe no muestra las razones por las que el estatus del docente es tan bajo. Lo que sí muestra, por primera vez, es que existe un vínculo directo entre el estado del profesor y el rendimiento del alumno, según lo medido por PISA», afirma Vikas Pota, presidente de la Fundación Varkey. «Esto hace que sea crucial que el Gobierno de España respalde a los profesionales de la educación para aumentar el rendimiento académico», insiste.

Los resultados muestran que más de la mitad de los españoles (53%) piensa que los estudiantes no respetan a los maestros; el 22 por ciento cree que sí son admirados.

Profesión «en crisis»

A pesar de la baja clasificación de España, casi dos de cada cinco padres —39%— apoyaría a su hijo para que estudiasen la carrera de magisterio. Se trata del porcentaje más alto dentro de los países europeos, el octavo puesto de todos los encuestados.

La encuesta también constata que casi el 40% de los españoles consideran que los profesores trabajan poco y que se trata de una profesión muy parecida a la de bibliotecario.

En cuanto a la calificación del sistema educativo, los encuestados optaron por un aprobado, un 5,7 (frente al 5,4 que obtuvo nuestro país en 2013).

«Elevar el estatus del maestro es vital para atraer bueno profesionales y mantenerlos. Después de todo, son los docentes quienes darán forma a la próxima generación; tienen el futuro en sus manos», concluye Varkey.

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