Día Escolar de las Matemáticas«La fobia a las matemáticas suele empezar con el aprendizaje de las tablas de multiplicar»

Nacho Ruiz propone el método de las matemáticas védicas para lograr que el cálculo sea fácil, divertido y creativo

MADRIDActualizado:

«La fobia a las matemáticas suele empezar con el aprendizaje de las tablas de multiplicar. Muchos niños piensan: "como no sé multiplicar bien, cómo voy a dividir, o a hacer fracciones... Esto es acumulativo. Si no se hace nada, es fácil que se atraganten o que la asignatura se convierta en un drama. O que se entiendan, pero que parezcan aburridas», apunta Nacho Ruíz Cía, autor de «Multiplica como nadie» (Vergara), el flamante libro donde explica como realizar este cálculo como una máquina gracias a las matemáticas védicas de la antigua India.

«Si los niños aprendieran bien las "mates", no existiría tanto el fracaso escolar, ni nadie diría nunca más la típica frase de “yo es que soy de letras”, un sentimiento que hace que muchos alumnos ni se plateen optar por una carrera de ciencias porque con las "mates" están atascados...», advierte este docente. Afortunadamente, apunta Ruíz Cía, «cada vez hay más profesores que buscan métodos alternativos para hacer más atractiva e interesante la materia a sus alumnos, y que terminan escogiendo este sistema dada su simplicidad de aprendizaje y sus importantes beneficios para el alumno en cuanto a incremento de la flexibilidad, memoria e inteligencia».

Ruíz Cía se ha convertido en el máximo exponente y difusor de las matemáticas védicas de la antigua India. «Son unas matemáticas antiguas basadas en la manera natural de pensar de las personas, fáciles de enseñar y de aprender, que cuentan con gran variedad de métodos para hacer lo mismo, frente al método único de las matemáticas que te enseñan o te han enseñado», apunta. De hecho, lo más sorprendente, tal y como demuestra este experto en un abrir y cerrar de ojos en los videos que cuelga en matemáticasvédicas.org, «es que todos los cálculos se pueden realizar de izquierda a derecha, justo al revés de lo que nos han enseñado. Es curioso porque leemos y escribimos por la izquierda, y en el sistema tradicional enseñan a realizar las operaciones matemáticas por la derecha».

Así, el sistema védico, prosigue este docente, «posee métodos generales y métodos específicos, lo cual permite al niño (o al adulto que quiere retomar la asignatura) elegir en cada momento la manera en que se quiere hacer un cálculo o resolver un problema. El niño acaba jugando y combinando los métodos. Frente a la rigidez de nuestro sistema educativo actual, este aporta una libertad desconocida hasta el momento en las matemáticas. Te pongo un ejemplo: a los niños tú les presentas tres métodos y una operación a solucionar, y cada uno elegirá un método distinto», asegura.

La misión de este profesional es dar a conocer la sencillez del método a través de sus distintos canales de Facebook, Twitter y Youtube y de su libro y formar a padres, profesores y alumnos para que disfruten con el cálculo. «Me escriben muchos padres desesperados. Hay muchas familias que viven una lucha desesperada con las matemáticas, y muchos niños que tienen la autoestima por los suelos, o que se sienten mal porque piensan incluso que son tontos. Eso no puede ser. Para mi compartir este método es casi una obligación moral. Hay que dar confianza a los pequeños, no es tan complicado», reconoce.

¿Cuándo recurrir a las Matemáticas védicas?

Nacho Ruíz Cía lo tiene claro e insiste: «la fobia a las matemáticas suele empezar con el aprendizaje de las tablas de multiplicar, que son uno de los primeros escollos graves que se encuentran nuestros hijos cuando están evolucionando en el mundo de las matemáticas», advierte este profesor. «Hasta el momento de aprender las tablas van surgiendo problemas pero su estudio es un momento muy delicado».

¿Por qué? «Pues sobre todo porque a partir de aquí suele empezar la frustración y la fobia con las matemáticas, y es que a lo que puede que ya les costara (sumar y restar) se le añade la necesidad de memorizar un montón de tablas cuya función tampoco acaban de conocer bien. Además, sin una buena base previa todavía se hace más complicado aprenderlas y es más fácil que venga la frustración», señala.

«Si ya habéis experimentado esta frustración con vuestros hijos, seguro que sabéis de lo complicado que es lidiar con ella y la cantidad de problemas que genera en casa. Como he dicho antes, esta frustración puede acabar afectando al niño en el conjunto de su rendimiento escolar pues es fácil que empiece a procastinar “desmotivado por sus problemas matemáticos”», sugiere. Con este método, asegura Ruíz Cía, «los niños y los mayores pueden desarrollar su potencial, su memoria, atención y creatividad, y acabar por fin con la tan común aversión a las matemáticas. He escuchado a mucha gente decir "si hubiera sabido esto antes..." y a muchos niños decir: "después de esto ya no voy a ser el último de la clase". ¿Por qué no probarlo?», propone.

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