Las cuatro reglas sagradas para los que todavía no saben estudiar

El profesor Pablo Poo enseña consejos y técnicas de estudio en su libro «Aprobar fácil de lo que piensas»

MADRIDActualizado:

Pablo Poó es profesor de Lengua Castellana y Literatura desde 2009. Desde entonces, ha trabajado en quince institutos diferentes de toda Andalucía. Cree que sus alumnos tienen dos problemas: les falta motivación y que no tienen un buen método de estudio. Al primer problema ya intentó dar respuesta con «Espabila, chaval» (Temas de Hoy, 2017). Al segundo lo hace en su libro «Aprobar es más fácil de lo que piensas», una obra que cobra plena actualidad esta semana, con la llegada a casa de las notas de junio.

«El motivo principal para la llegada de unas calificaciones a casa es que los chavales no saben estudiar, se desaniman, y no se esfuerzan», señala este docente, para quien es importante que estos aprendan un «método, o varios, porque no solo hay uno». En esta estrategia, Poo destaca los esquemas y las tarjetas de preguntas.

Los esquemas

Todo un clásico el esquema. Puede que, junto con los resúmenes, sean los métodos de estudio más populares. ¿Quién no ha hecho, alguna vez, un esquema de lo que sea?

Puntos a seguir antes de empezar:

—Leer detenidamente el texto. Nada de subrayar, olvídate de eso ahora mismo. Simplemente concéntrate en el texto y léelo despacio, intentando asumir lo que dice. Si te pierdes o si la cabeza se te va a otros pensamientos, vuelve hacia atrás y relee. Conforme te acostumbres a leer con concentración notarás que cada vez te pierdes menos y que asumes más el contenido.

—¿Recuerdas los métodos de subrayado? Opta por uno de los dos: o diferentes tipos de líneas o distintos colores. Elijas el que elijas, como seguramente estarás empezando con el método, hazte una chuleta donde marques lo que significa cada tipo de línea o cada color, así te asegurarás de que lo estás empleando correctamente.

—Si has subrayado bien, has hecho, sin darte cuenta, un doble trabajo: has marcado las ideas más importantes del texto y, además, las has clasificado según sus distintos tipos. Es decir, ¡estás plenamente preparado para ponerte con el esquema!

Las tarjetas de preguntas

Es un método súper sencillo que consiste en elaborar una serie de tarjetas —como las que usan en los concursos de la televisión— con preguntas muy concretas sobre el tema que estás estudiando y sus respuestas correctas.

Este sistema permite ir estudiando muy poco a poco la información para que se pueda asumir con más facilidad. No solo es un buen método de estudio, también lo es de repaso.

Las tarjetas de preguntas se ayudan de las «cajas de respuesta». ¿Cajas de respuesta? Se necesitan dos cajas —dos de zapatos valen perfectamente—. Una de las cajas será para ir guardando las tarjetas que se han respondido correctamente. La otra, para las que se no hayan dicho bien. El objetivo es dejar la caja de tarjetas mal respondidas a cero. Ese será el momento en que se pueda asegurar que se sabe por completo el tema.

Para diseñar las tarjetas de preguntas, se pueden usar unas fichas semirrígidas que venden en papelerías y que se suelen usar para clasificar libros.

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