«En el colegio llevo el sensor de medir la glucosa en sangre siempre encima»

La enfermera del CEIP Gerardo Diego de Leganés está siempre pendiente de varios niños con enfermedades crónicas

MADRIDActualizado:

Cajones con inyecciones de adrenalina, ventolines, una nevera para mantener las bolsas de hielo y la insulina sin abrir y zumos listos para consumir por los pequeños pacientes diabéticos... El trabajo de un enfermero en un colegio es ilimitado.

En el CEIP Gerardo Diego de Leganés, explica Rocío, «tenemos desde una niña con la diabetes más grave que existe, a la que mido la glucosa con un sensor que llevo siempre en el bolsillo, hasta varios niños con alergias a todo, pero uno con una alergia severa a los frutos secos que necesita adrenalina para pincharse porque si no podría morir», relata Rocío, la enfermera asignada al colegio por la Comunidad de Madrid y procedente del Hospital Severo Ochoa al colegio.

Y mañana, si no sucede nada que altere el ritmo de la jornada, Rocío, impartirá en el polideportivo un taller de primeros auxilios y resucitación cardio pulmonar (RCP) a dos cursos de Primaria. «Es una lección muy fácil de explicar y que los niños pueden aprender desde pequeños, y bastan unas pocas sesiones para aprender a salvar vidas», explica esta profesional.

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