Los investigadores estudiaron a 229 niños alemanes desde los tres años hasta la escuela secundaria
Los investigadores estudiaron a 229 niños alemanes desde los tres años hasta la escuela secundaria - Fotografía de archivo

Un buen aprendizaje en casa en los primeros años aumenta los logros en la escuela Secundaria

Un nuevo estudio señala los efectos positivos de un entorno de aprendizaje rico en el hogar

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Los efectos positivos de un entorno de aprendizaje rico en casa durante los primeros años de la vida continúan en la adolescencia y ayudan a mejorar las calificaciones en los futuros exámenes, según un nuevo estudio publicado en «School Effectiveness and School Improvement».

Esta investigación demuestra que los niños en edad preescolar cuyos padres leen y hablan regularmente sobre libros con ellos obtuvieron mejores resultados en las pruebas de matemáticas a los doce años.

El estudio, dirigido por la doctora Simone Lehrl, de la Universidad de Bamberg (Alemania), es uno de los primeros en brindar detalles sobre la importancia de los primeros años de aprendizaje en casa en el desarrollo infantil hasta la adolescencia temprana.

Los investigadores estudiaron a 229 niños alemanes desde los tres años hasta la escuela secundaria. Las habilidades de alfabetización y matemáticas de los participantes se evaluaron anualmente en sus tres años de preescolar (edades de tres a cinco), y nuevamente cuando tenían doce o trece años.

Descubrieron que los niños se veían beneficiados por la estimulación en el hogar en sus años preescolares en alfabetización, lenguaje y habilidades aritméticas que, a su vez, conducían a mejores resultados en lectura y matemáticas en la escuela secundaria, independientemente del entorno de aprendizaje en casa en ese momento.

La doctora Lehrl explica que estos resultados «subrayan la gran importancia de exponer a los niños a los libros para el desarrollo no solo en alfabetización sino también en matemáticas: las habilidades lingüísticas tempranas no solo mejoran la lectura, sino que también aumentan la capacidad matemática».

«Alentar a los cuidadores a participar con sus hijos en actividades de alfabetización directa, lectura de libros compartidos e interacciones verbales avanzadas durante la lectura, e incluir contenido matemático y de lenguaje durante estas actividades, debe promover la lectura y las habilidades matemáticas de los niños en la escuela secundaria como base para el éxito escolar posterior», añade.

La exposición de los libros y la calidad de las interacciones verbales con respecto al contenido matemático durante la lectura de libros compartidos (por ejemplo, hablar sobre números y contar) cuando los niños estaban en edad preescolar también se asociaron con mejores resultados matemáticos a los doce años.

El efecto también funcionó a la inversa: la calidad de la interacción entre padres e hijos con respecto a las matemáticas también mejora las habilidades lingüísticas de los niños.

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