Bostezos, cansancio e irritabilidad son los síntomas de la astenia primaveral
Bostezos, cansancio e irritabilidad son los síntomas de la astenia primaveral

La astenia primaveral puede bajar el rendimiento académico de niños y jóvenes

Este trastorno estacional, que padecen en torno al 30% de los escolares, implica sensación de cansancio, falta de apetito e irritabilidad

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Ya estamos en primavera, una estación que para muchos anuncia la llegada en pocos meses del verano, pero que para algunos niños y adolescentes conlleva una cierta desestabilización del estado de ánimo y una reducción de la energía física, que incluso influye en su concentración y por lo tanto en su rendimiento escolar.

Es la llamada astenia primaveral: una sensación generalizada de cansancio o decaimiento característica de la primavera, que puede llegar a alterar el humor, el sueño y hasta la salud. Bostezos, cansancio, irritabilidad o inapetencia son algunos de los síntomas que suelen aparecer coincidiendo con el cambio de tiempo y que provoca una alteración en el ritmo biológico del niño. En general, duran entre una semana y quince días, más o menos lo que tarda el organismo en adaptarse a los días más largos de sol y a las nuevas temperaturas que llegan en esta estación.

Tal como explica el doctor Salvador Martínez Arenas, responsable de la Unidad de Pediatría del Hospital Virgen del Consuelo de Valencia y del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime de Castellón, «los cambios de estación causan una alteración en los niveles de determinadas hormonas, en concreto hay una disminución de la betaendorfina, que es la que produce bienestar en el organismo, pero no hay que preocuparse pues es una alteración leve y breve que no dura más de dos semanas».

La solución: alimentación y ejercicio

Para combatirla, según el Dr. Martínez Arenas, «es clave junto a una alimentación equilibrada y a la práctica de actividad física moderada, una hidratación adecuada ya que resulta esencial para superar los síntomas de decaimiento y desánimo» y subraya «el deporte y la actividad física estimulan la liberación de dopamina y endorfinas que levantan el ánimo de los más pequeños».

Una de las consecuencias añadidas al cansancio común de esta época del año es la falta de apetito. «Es muy importante que los niños mantengan un estilo de vida saludable, lo que implica seguir unos ritmos adecuados de alimentación que comprendan cinco comidas diarias, ya que repartir bien las ingestas hará posible que no padezcan hipoglucemias, lo que acrecentaría la sensación de decaimiento, y también evitar cenas copiosas y tardías para poder hacer la digestión adecuadamente».

El aporte de nutrientes y vitaminas adecuado es indispensable, hay que aumentar en casa el consumo de verduras y frutas de temporada que aportan las vitaminas y los minerales necesarios, así como el aumento del consumo de agua.

También es necesario tener una rutina de descanso, como acostarse y levantarse siempre a la misma hora. «La higene del sueño también es fundamental para combatirla, -agrega el doctor Arenas—. El aumento de las horas de luz rompe con los hábitos de sueño del invierno, y por ello conviene regularizarlos lo antes posible. Está demostrado que los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés, se reducen muchísimo después de un buen descanso y, al contrario, cuando se duerme menos de lo que se debe, estos aumentan».

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