Ernesto Agudo
Educación

Alumnos acuden en pijama al colegio por los niños que crecen sin familia

En España, un total de 14.000 menores viven en centros de acogida esperando un hogar

MadridActualizado:

Pijamas de todos los colores, tamaños y formas. Con estrellas, corazones, dibujos animados... Acompañados, incluso, de peluches para dormir. Así acudieron ayer a clase los alumnos de Educación Infantil del CEIP Menéndez Pelayo, con motivo del Día Nacional del Pijama, que se celebró por segundo año consecutivo en nuestro país (coincidiendo con el Día Universal del Niño). Se trata de una iniciativa de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) en su empeño por crear cultura en España sobre esta acción.

«Tenemos mucha suerte de tener una familia que nos quiere», afirma una de las alumnas durante el acto, quien estaba rodeada de decenas de compañeros –todos ellos de entre 3 y 5 años–. ¿Por qué el pijama? «Representa el momento del día donde un niño se siente más protegido, en casa, junto a los suyos», subraya María Arauz de Robles, presidenta de ASEAF.

Desde esta institución afirman que festejar este día así es una manera lúdica de hacer ver que hay niños que no tienen un padre y una madre al que besar y abrazar a diario. «Los alumnos están emocionados por enseñar su pijama. Entienden para qué se hace, lo comprenden mucho mejor que los adultos», asegura Arauz de Robles. «Celebramos el derecho de los niños a crecer en familia».

Desconocimiento

Actualmente, un total de 14.000 menores crecen en centros de acogida en España, esperando una familia para crecer y aprender dentro de un hogar. «Es una medida que no es tan conocida como la adopción; es un modelo más de familia», insiste.

Algunos progenitores de los alumnos de este colegio descubren que existe el acogimiento familiar con iniciativas como el Día del Pijama. «Para ellos es como descubrir un mundo, preguntan si realmente eso existe», comenta la presidenta de ASEAF.

«Es importante recordar que los niños necesitan figuras de referencia, para que se produzca un desarrollo pleno, sobre todo en el aspecto afectivo», insiste Arauz de Robles.

Los menores que viven en centros de acogida «son como los demás. Anhelan una familia porque lo llevamos todo en nuestro ADN; todos necesitamos a alguien que nos quiera a pesar de lo que hacemos». «Son niños que crecen con la incertidumbre de qué pasará con ellos si tienen 18 años y no consiguen antes una familia. Se ven en la calle, cuando son jóvenes y personas vulnerables», concluye la presidenta de ASEAF.

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