El grave error de enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas

Esta mala práctica se ha ido heredando a pesar de que se trata de un mito con el que es necesario acabar

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Bendito lavavajillas. Más de la mitad de los hogares españoles disponen de este pequeño electrodoméstico en casa porque, entre sus múltiples ventajas, supone un ahorro del tiempo invertido en las tediosas tareas del hogar.

Entre sus beneficios, destaca su eficiencia. Poner el lavavajillas supone ahorrar agua y energía. Según un estudio del Canal de Isabel II, se reduce considerablemente si se lava a máquina en lugar de a mano. En concreto, el consumo medio de agua de una vivienda tipo en está en los 88,8 litros diarios de agua, lo que supone el 26% del gasto total. Estas cifras se reducen con el uso del lavavajillas: 54,2 litros, el 15,9% del consumo total.

Se trata, por tanto, de un ahorro de 30,6 litros de agua diarios frente al lavado tradicional, de los que 27,4 litros por día serían de agua caliente.

El mismo estudio comprobó también cómo el uso del lavavajillasafecta al consumo de energía, suponiendo un ahorro de 1,06 kWh diarios, lo que, según la OCU, puede llegar a traducirse en un ahorro de 42,6 euros anuales si lo ponemos cinco días a la semana.

A pesar de su extendido uso, existen, sin embargo, numerosos mitos en torno al él. Y una de las más extendidas es la creencia de que hay que enjuagar los platos antes de meterlos.

«Para poder limpiar, los detergentes necesitan suciedad. Si los platos ya están (casi) limpios, las enzimas del jabón rendirán menos, sin contar con que ese prelavado supone un gasto de agua innecesario», asegura la Organización de Consumidores (OCU). «Si quieres eliminar los restos sólidos de comida, es mejor usar una esponja húmeda o servilletas de papel usadas», aconseja el organismo.

Consejos de los fabricantes

En la misma línea se sitúan los principales fabricantes. Miele indica que en el 94% de los hogares españoles se enjuaga la vajilla antes de meterla en el lavavajillas. «Esta costumbre supone no sólo un esfuerzo para el usuario, sino también un gasto extra de agua y energía», asegura la firma.

«Eliminar este paso previo -continua- tiene también una repercusión ecológica: permite un ahorro de agua de más de 40.000 litros durante los 20 años de vida útil para los que están testados los lavavajillas de Miele, una cantidad equivalente al agua necesaria para ducharse a diario durante más de 2 años. A este ahorro debemos sumar también que su consumo por ciclo es sólo de 6,5 litros, un volumen inferior al necesario para llenar el fregadero».

Por su parte, Finish recuerda que no por enjuagarlos acabarán más limpios, una práctica que «resulta menos eficiente en cuanto al ahorro de agua. Los lavavajillas funcionan con altas temperaturas para asegurarse de que los platos estarán perfectamente limpios al final del ciclo de lavado».

Esta mala práctica se ha ido heredando. «Los electrodomésticos más recientes actualmente vienen totalmente equipados para limpiar cualquier tipo de suciedad», recuerda Finish. «En décadas anteriores -continua-, los platos sí tenían que enjuagarse para asegurarse de que terminarían limpios, pero con las nuevas tecnologías los lavavajillas resultan mucho más eficientes. Algunos tienen sensores que detectan cuánto necesitan lavar los platos y si los enjuagas antes, estás haciendo que el sensor pueda fallar y crea que el plato ya está relativamente limpio».

En esta línea misma línea se sitúa la organización americana Consumer Reports: «Si se pregunta por qué los platos salen de su lavavajillas con restos de comida, puede ser que sea porque los está enjuagando primero». Aunque en un principio la lógica pueda presuponer lo contrario, la entidad insiste en la importancia d elos sensores. «La razón es que la mayoría de los lavaplatos vendidos en los últimos cinco años que cuestan más de 500 dólares, tienen un sensor que determina qué tipo de lavado necesita. Al comienzo del ciclo, enjuaga los platos y luego verifica qué nivel de suciedad hay para determinar la cantidad adecuada de tiempo y agua que necesita para limpiarlo todo. Si la vajilla ya se ha enjuagado, el sensor interpreta erróneamente que los platos ya están bastante limpios». Así, el lavaplatos les da solo un lavado ligero.

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