Todo lo que debes tener en cuenta si veraneas con tu perro

Dado Díez, cofundador y CEO de Snau, explica que en verano no es conveniente raparles, pero sí tal vez aligerar la frondosidad de su pelo

MADRIDActualizado:

En nuestro país son cada vez más los hogares que cuentan con un perro como un miembro más de la familia. Aunque es difícil conocer con exactitud la cifra de población canina, la Fundación Affinity estima que se sitúa en torno a los 6,1 millones de individuos, y si atendemos al Estudio General de Medios correspondiente a 2017, en una de cada cuatro familias españolas vive un perro. Un dato más: en la ciudad de Madrid el número de perros duplica ya el número de niños menores de cinco años.

En definitiva, se cuentan por millones los españoles que han elegido poner un can en sus vidas. Pero esa elección, además de los múltiples beneficios probados que tiene el hecho de convivir con un perro, también comporta una serie de responsabilidades y atenciones que, si cabe, se incrementan en verano.

El primer momento crítico llega cuando decidimos dónde vamos a pasar nuestras vacaciones. Afortunadamente, cada vez son más los establecimientos que admiten mascotas, por lo que podemos encontrar un hotel, apartamento o camping donde también podamos llevar a nuestro perro para disfrutar juntos de la playa o la montaña.

Es estupendo ver cómo se lo pasan jugando en las playas habilitadas para ellos, pero ojo, la ingesta de agua salada puede hacerles daño, por lo que no es aconsejable abusar de tirarles palos o pelotas en el agua para que vayan a recogerlos porque pueden beber en exceso y luego tener problemas renales, cardiacos o de hipertensión. Siempre es recomendable ducharles al salir, para eliminar la sal de su pelaje, y darles a beber mucha agua en las horas posteriores.

También podemos ir con ellos a terrazas y restaurantes. En España, 1 de cada 100 restaurantes permite ya la entrada de animales, y algunos de ellos ofrecen incluso una carta especial para perros. En Snau hemos elaborado la Guía de Restaurantes ‘dogfriendly’ de Barcelona y Madrid, donde recogemos los locales que, a nuestro juicio, reúnen mejores condiciones para que tanto ellos como nosotros podamos disfrutar de un tiempo de ocio agradable y placentero.

Pero para que nuestro perro pueda estar en éste y otro tipo de establecimientos públicos comportándose de forma adecuada debemos educarlo. Unas sesiones con un adiestrador profesional pueden resultar de gran valor para que aprendamos a comunicarnos con él de forma eficaz y para que él aprenda a obedecer una serie de normas de comportamiento.

Existen adiestradores que realizan este servicio a domicilio, en un entorno amigable para la mascota, donde se sienta cómoda y en confianza, de manera que se obtienen los mejores resultados. Nuestra plataforma dispone de una red de adiestradores profesionales repartidos por todo el país que conseguirán que te sientas orgulloso de su comportamiento.

Consejos frente al calor

El calor excesivo es un factor de riesgo también para nuestras mascotas. Por ello, en verano es conveniente tener en cuenta una serie de aspectos que garanticen su bienestar. En primer lugar, adaptar el horario de los paseos a los momentos en que las temperaturas no son tan elevadas, evitando las horas centrales del día y también el asfalto, para prevenir que se quemen las almohadillas de las patas.

Es importantísimo controlar su hidratación, por lo que es conveniente que beban más agua, así como llevar con nosotros una botella o utensilio con el que pueda beber durante el paseo. Y nunca, nunca, dejarles dentro del coche cuando está estacionado.

En verano no es conveniente raparles, pero sí tal vez aligerar la frondosidad de su pelo

El pelo de los perros les sirve de protección frente a los rayos de sol, pero un pelaje excesivamente largo aumenta también su sensación de calor. Por ello, en verano no es conveniente raparles, pero sí tal vez aligerar la frondosidad de su pelo. Para ello, es posible contratar online los servicios de un peluquero canino profesional a domicilio que nos asesore acerca del corte más adecuado, e incluso que se encargue lavarle y cepillarle para dejarle fresco y suave.

Pero, volvamos a ese momento crítico en el que decidimos el destino de nuestras vacaciones. ¿Qué ocurre si el lugar al que vamos no admite mascotas, o si es un tipo de viaje no adecuado para ir con un perro? En ese caso, la primera opción suele ser recurrir a familiares o amigos que se hagan cargo de él, pero esto no siempre se consigue. La posibilidad de llevarle a algún tipo de residencia canina a veces suele conllevar desconfianza un cierto cargo de conciencia.

Una alternativa es el alojamiento de la mascota en hogares de otras familias que le cuidarán de forma personalizada y le tratarán como lo harías tú. De este modo, los propietarios pueden disfrutar tranquilos de sus vacaciones mientras reciben en su móvil mensajes diarios en los que el cuidador les cuenta cómo se encuentra su mascota, e incluso les envía fotos de lo que, sin duda, será una estancia amable y amigable en la que se sentirán como en casa.