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Descubre cómo evitar la grasa según la zona en la que esté de tu cuerpo

No toda la grasa se acumula por el mismo motivo. Según dónde esté localizada se combate mejor de una forma u otra

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Un gesto habitual de las personas cada mañana es eligir la ropa que mejor le sienta y rechazar aquellas que no favorecen o ponen en evidencia esas formas que no se corresponden con el prototipo de cuerpo deseado. El objetivo para unos es esconder los michelines, para otros disimular las cartucheras... Pero, ¿por qué cada persona acumula grasa en unas zonas más que en otras? ¿A qué se debe y de qué manera se puede controlar?

Según Miguel Ángel Peraita, médico especializado en Medicina Biológica y Antienvejecimiento, explica que, a muy grandes rasgos se puede establecer la siguiente clasificación en función de en qué parte del cuerpo se localice la grasa. «Se trata de un repaso muy general de nuestras malas curvas, pues lo normal es que las obesidades vayan combinadas y las causas pueden ser aún más variadas».

Tórax, nuca y cara

Explica que la grasa acumulada en la parte superior del cuerpo se corresponde a la obesidad llamada alimentaria. Aparece con motivo de una ingesta calórica alta y mantenida. «¡Como todas!, pensará el lector. ¡Pues no! —asegura Peraita—. Es una grasa dura, localizada en tórax, nuca y cara. Por ello, se podrá combatir con una paulatina disminución de las calorías de nuestra dieta (no es aconsejable retirar más de 500 calorías de golpe, y que éstas deben repartirse entre carbohidratos, proteínas y grasas). Este tipo de acumulación es frecuente cuando se padecen problemas suprarrenales o de hormonas tiroideas».

Obesidad abdominal

Según este doctor especializado en Medicina Biológica, la obesidad abdominal (la típica del cervecero barrigón y de piernas delgaditas), está relacionada con problemas cardiovasculares. Aparece en relación a malas digestiones por deficiencias en el hígado y en el páncreas. Es frecuente en los casos de hiperinsulinismo; es decir, cuando se abusa de arroz, pan, dulces, cerveza, zumos, refrescos, etc.

En la mujer se suele dar cuando se padece estreñimiento severo. Solución: disminuye la cantidad de carbohidratos llamados rápidos, busca los de menor índice glicémico y utiliza suplementos que ayuden a regular la insulina (cromo, garcinia, vanadio, zinc, glutamina, fibra, etc.). Para el estreñimiento, la más sencilla de las soluciones es tomar antes de desayunar un kiwi más un vaso grande de agua, y otro antes de merendar si no resulta suficiente. Las semillas de lino suelen ser también muy efectivas.

Cuando la grasa abunda en la región de los «michelines», en los laterales de la cintura, tan frecuente en los hombres, estamos ante la obesidad sedentaria. «Cualquier tipo de entrenamiento, tanto aeróbico (cardiovascular) como anaeróbico (pesas) puede ser útil para luchar contra ella. Es habitual cuando se deja de hacer deporte y se sigue comiendo igual, o peor», asegura.

Obesidad circulatoria

La obesidad circulatoria es más típica de las mujeres. Cuando es por debilidad capilar, la grasa se localiza en piernas y brazos en forma de bota y la mujer no tolera bien el frío. Cuando afecta al sistema venoso, se localiza sobre todo en las piernas, y suele empeorar con los embarazos.

La linfática también afecta a las piernas, pero es dura, lisa y no se altera con los cambios de temperatura. «Son complicadas de tratar —puntualiza—, puesto que no se deben a la alimentación (aunque pueden empeorar con el consumo de alcohol, tabaco, azúcares, etc.). Aquí es muy importante la herencia (cómo estaba el sistema circulatorio materno). El ejercicio con cambios de ritmo va a mejorar el aspecto, pero necesitamos también recurrir a productos como aesculus, hamamelis, etc., para mejorar la circulación, drenajes linfáticos y descongestivos del hígado y del intestino».

Miguel Ángel Peraita advierte que ingerir menos calorías, en este caso, puede ser muy perjudicial, pues la mujer tiene un organismo muy preparado para la supervivencia, de manera que responde en contra de cualquier cambio a la que se sienta sometida. «Comer menos se compensa con un metabolismo más lento y una disminución en la capacidad de manejar las grasas como combustibles».

Obesidad genital

También corresponden a la mujer las obesidades genitales. Se localiza en las caderas. Del mismo modo que en el caso anterior, no es recomendable comer menos para quitar esta grasa puesto que se debe a factores hormonales, no dietéticos. «Es decir, las hormonas femeninas convierten este tejido en una grasa de reserva y no permiten que se eliminen. La mala utilización de píldoras anticonceptivas, situaciones de estrés y problemas emocionales, también pueden ocasionarla. Comer menos, sólo eliminará grasa en cara, cuello, pecho y cintura. Las caderas apenas cambiarán. Muchas mujeres se aburren de perder el tiempo con la dieta y cuando vuelven a comer normalmente, se “ganará” mucha grasa y en todo el cuerpo. La mejor forma de eliminar grasa en esa “molesta” zona (sólo se ha considerado “molesta” en los últimos 20 años), y posiblemente la única fórmula efectiva, es el ejercicio aneróbico. Es decir, hacer cardios en picos y pesas».

«Esto se debe —prosigue— al hecho comprobado de que la práctica de aeróbic o deportes de resistencia, quema grasa de todo el cuerpo, excepto de las caderas, pues en esta zona hay pocos receptores de adrenalina, que es la sustancia que moviliza los lípidos cuando se hace este tipo de ejercicio. El ejercicio anaeróbico, con cambios de ritmo intensos, por el contrario, es seguido por un periodo de varias horas en las que se quema bastante grasa, pero en reposo, con baja adrenalina. En ese momento se pierde grasa de todo el cuerpo, incluida la de las caderas».

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