equilibrio personal

Las tres preguntas que debes hacerte para saber si eres emocionalmente sano

Tradicionalmente intentamos reprimir las emociones, lo que supone un error para tener desarrollo íntegro

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¿Por qué cuesta tanto identificar las emociones? La respuesta está en una cuestión cultural, puesto que tradicionalmente se ha educado para reprimirlas, evitarlas. «Cuando una persona llora a nuestro lado, lo primero que se le dice es "no llores". Sus acompañantes no saben muy bien cómo gestionar esta situación y lo habitual es que inviten a dicha persona a que deje de mostrar su sentimiento de tristeza —apunta Eva Bach, pedagoga y escritora (acaba de publicar su último libro «La Belleza de sentir. De las emociones a la sensibilidad»). Sin embargo, llorar es un mecanismo de defensa que ayuda a liberar tensiones y a mitigar una mala situación, mientras ocurra dentro de los cauces saludables y no se repita constantemente ocultando otro tipo de problemas, como una depresión. Basta con estar al lado de esta persona, con una mirada, con una palabra reparadora o un dedo que recoja su lágrima en la mejilla para hacer que se sienta mejor».

El problema, según esta autora, es que conocemos muy poco sobre nuestras propias emociones, lo que es un error para tener un perfecto equilibrio. «Atender las dimensiones afectivas y emocionales es más que necesario para ser personas íntegras, responsables, conectadas con su propia esencia».

Existen muchos tipos de emociones, pero las cinco básicas que todo el mundo siente en alguna ocasión son: alegría, amor, tristeza, rabia y miedo. «Lo cierto es que en la sociedad se están dando grandes pasos y ha crecido el interés por una corriente a favor de la educación emocional como una corriente en la que no hay que repremir lo que se siente».

Para saber si somos emocionalmente sanos, Eva Bach propone tres preguntas que toda persona debería responderse a sí mismo:

—¿Cómo me siento yo con mis sentimientos o con mi manera de sentir?

Coviene centrarse en saber cómo se siente uno con su estilo emocional, si su manera de sentir le ayuda a sentirse bien consigo mismo, si su forma de vivir y orientar las emociones le ayudan a conocerse mejor, a evolucionar, crecer y transformarse positivamente.

—¿Cómo se sienten los otros conmigo y con mi estilo emocional?

Son preguntas referidas a la dimensión social o interpersonal de las emociones. Es decir, ¿cómo se sienten los demás con mi manera de sentir?, ¿hace mi estilo emocional que se sientan bien los que me rodean?, ¿me ayuda a establecer unas relaciones personales positivas y enriquecedoras?

Si uno no sabe muy bien las respuestas hay que tener coraje y preguntarles a los demás cómo se sienten con nosotros y con determinadas reacciones nuestras.

—¿Qué huella emocional dejo en el mundo?

Son cuestiones referidas a la dimensión ético-social o trascendente de las emociones: mi manera de sentir, ¿irradia y contagia placidez y bienestar?; mi estilo emocional, ¿favorece la salud, el entendimiento, la armonía, la honestidad, la libertad del ser, el respeto a la diferencia...?, ¿dejo una huella positiva en mi entorno, una estela de evolución en el mundo?