Cinco situaciones de dependencia en la pareja que aconsejan ir al psicológo
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Cinco situaciones de dependencia en la pareja que aconsejan ir al psicológo

Cuando hay dependencia emocional es recomendable acudir a un profesional

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¿Corta y retoma su relación de pareja cada cierto tiempo? ¿Su pareja responde siempre al mismo patrón? ¿No sabe cómo salir de una historia en la que no es feliz? Si usted se reconoce en alguna de estas preguntas, probablemente sufre dependencia emocional, y es muy difícil que lo supere solo. «Cuando hay dependencia emocional, es altamente recomendable acudir a un profesional, a un especialista en este tema. Es muy difícil conseguirlo por nuestra cuenta, sobre todo porque nos cuesta mucho ver toda la situación desde fuera», asegura Silvia Congost, psicóloga especializada en autoestima y dependencia emocional ( www.silviacongost.com), y autora del libro «Cuando amar demasiado es depender» (ONIRO). «Con la ayuda adecuada es mucho más sencillo, rápido y efectivo» insiste esta profesional.

Son varios los casos en los que es necesario pedir ayuda para salir de la pesadilla en la que nos encontramos. Cuando ni siquiera nos reconocemos en la persona postiva que antes éramos, cuando tenemos un miedo atroz a estar solos.... Veamos, a continuación, una recopilación de las situaciones de pareja en las que deberían saltar todas las alarmas y plantearnos acudir a un proceso terapéutico:

1. El círculo vicioso: abandonar y volver, abandonar y volver. Hemos realizado varios intentos para salir de la relación, incluso hemos llegado a borrar su número de móvil de nuestro teléfono, pero no hemos tenido éxito. Nos sentimos cada vez más cansados, más anulados y desesperanzados, pero no sabemos qué hacer. Tenemos claro que la relación es tóxica y que no nos sentimos felices en ella, que no es lo que queremos, pero no somos capaces de abandonarla. Desde la razón lo vemos, pero no podemos pasar a la acción.

2. Las dudas. En algunos momentos de lucidez nos damos cuenta de que esa no es la relación que queremos, pero en otros momentos creemos que sí... que tampoco estamos tan mal como a veces pensamos. Intentamos convencernos de que hemos de aceptar al otro como es, de que en realidad estamos bien, y de que hay gente que está peor. Pero cuidado. «Las dudas son señal de que no nos encontramos en el camino correcto —afirma Congost— y nos llevan a renunciar a nosotros mismos, a nuestros deseos y propósitos vitales». En definitiva, concluye, «es lo más triste que podemos hacer como seres humanos». «Si no estamos bien porque nuestra pareja no encaja con nuestros valores y nuestra manera de entender la vida y mirar hacia el futuro, por mucho que nos empeñemos en aceptarla y que no nos afecte su manera de ser, no lo lograremos jamás».

3. La culpa. «Un día resulta que lo tenemos claro, nos armamos de valor, y se lo decimos: "Me he enamorado de otro (u otra)". Pero justo en ese momento, el abandonado se siente amenazado y, ante la posibilidad de perdernos, se posiciona en el rol de víctima, a lo que nosotros respondemos adoptando de manera automática el papel de culpables», describe Congost. «Uno debe darse cuenta de que no puede sentirse culpable de dejar al otro si ya no le ama, simplenente está siendo honesto con sus sentimientos. Los sentimientos cambian y negarlos a asumirlo es lo peor que podríamos hacer», resume.

4. Miedo a estar solos. A veces, nos consideramos incapaces de salir adelante sin el otro, sin lo que él aporta a nuestra vida. «Pensamos que estamos perdidos, abandonados y sin nadie a nuestro alrededor. En ningún caso es cierto, y si realizamos el proceso adecuado para reforzar nuestra autoestima, este punto de vista va a cambiar rápidamente. Estar sin pareja no significa caer en la soledad. Es probable que tengamos familia, amigos, trabajo... y otras personas a nuestro alrededor que nos van a ayudar a llenar el vacío que él deja en nosotros. No será lo mismo, pero solos no nos vamos a quedar», asegura. «Y si no es así, entonces tendremos que pasar a la acción de forma inmediata e iniciar actividades, frecuentar lugares, etc, en los que tejer relaciones e ir creando de nuevo nuestro pequeño círculo personal».

5. Repetir el mismo patrón. Observe si en su pasado reconce un patrón dañino en sus relaciones que se repite. «Podemos pensar que es casualidad o atribuirlo a la mala suerte... pero en realidad la persona debe preguntarse: "¿Qué parte de mí tengo que cambiar para que deje de pasarme esto?"». «Debemos responsabilizarnos de aquello que nos pasa, sobre todo cuando tiene que ver con elecciones que hemos hecho nosotros».

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