Familia

Diez pasos para afrontar la ausencia forzada de un hijo

Seis de cada 10 jóvenes españoles planean emigrar en busca de empleo

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El perfil demográfico de España continúa cambiando. Y lo hace de una manera cada vez más relevante. Un dato lo acredita. Entre 2008 y 2012, la emigración española se ha disparado. En concreto, 224.900 personas nacidas en España decidieron partir hacia el extranjero durante esos años. Y lo que no es menos significativo: con una evolución creciente a medida que se ha ido prolongando la crisis.

La superación de la crisis accidental que supone para una madre la emigración de uno o varios de sus hijos, modifica la dinámica familiar produciendo una reestructuración interna, que tiende a compensar esa ausencia de la comunicación «cara a cara» por un tipo de comunicación mediatizada por las nuevas tecnologías como son skype, wathsapp que, en cierta forma, permite seguir cultivando los afectos y hacer partícipes a los que emigraron de sentimientos, dificultades y asuntos familiares; una nueva forma que ayuda también a las madres a resistir, a paliar la situación y a hacerse a la idea de que la familia continúa siendo tal, aunque no todos compartan el mismo espacio.

Pero en las madres que sufren la ausencia forzada de uno o más hijos se genera una extraña sensación de desengaño porque sus hijos no pudieron encontrar perspectivas de realización en España, sumada a la preocupación por la nueva inserción de sus retoños en una realidad desconocida, además de incrementarse el temor de que puedan enfermar, adoptar hábitos extraños de vida, padecer discriminación; miedo de que sus nietos no sepan de sus raíces; miedo «a no verlos nunca más».

La impotencia habita en el corazón de muchas de estas madres manifestando sentir, la imposibilidad de revertir la situación y contribuir a un cambio que evite la «expulsión» de los hijos, impotencia también frente al proceso de desarraigo que sufren los hijos y los nietos: ya hablan otros idiomas; manejan códigos diferentes; tienen valores, costumbres y hábitos totalmente distintos a aquellos en los se educaron.

¿Qué apoyo emocional necesitan?

Según Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta Gestalt y directora de Coaching Club, centro de aprendizaje colectivo, en las sesiones de coaching se trabajan estos problemas de manera grupal e individual elaborando estrategias con las madres para que puedan afrontar mucho mejor esta situación. «Les aportamos herramientas para su día a día y, de esta forma, se les ayuda a superar el duelo correspondiente mejorando así la calidad de vida y pudiendo hacer de esta crisis una oportunidad para aprender, crecer y salir todos reforzados ante la nueva realidad.

Diez pasos para afrontar la ausencia

—Las ausencias se compensan con la adquisición de otros modos de relacionarse, creando otro tipo de intereses, nuevos vínculos  o modificaciones en los lazos afectivos que ya tenemos.

—Cultiva nuevos intereses y amistades.

—Revaloriza tus amistades y frecuenta más su compañía.

—Reúnete con otros padres.

—Aprende nuevas herramientas de comunicación para mejorar el contacto (correo electrónico, Apps, internet...).

—Participa en grupos con igual problemática.

—Analiza la experiencia laboral de tu hijo desde una perspectiva positiva y piensa tanto en sus beneficios económicos como en el enriquecimiento personal y laboral que está viviendo.

—Practica algún deporte.

—Refuerza el vinculo con los familiares que estén presentes.

Dedica más tiempo a los hijos que siguen a tu lado.

Intenta no cargar a tu hijo ausente con tus miedos sobre su actual condición.

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