Educación

Las 10 pautas de una buena relación entre padres, hijos y profesores

Familias y escuelas deben remar en la misma dirección para un mayor beneficio del alumno

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Según Eva Bach, pionera en educación emocional, las relaciones entre padres y profesores están bastante deterioradas y deben mejorarse mucho por el bien de todos pero, sobre todo, por el del alumno. En su opinión, tal y como explicó en su intervención durante la celebración de las jornadas «Gestionando Hijos», existen diez pasos para mejorar esta triple relación:

—La confianza de los padres en el profesorado no es es opcional, debe ser imprescindible. Es necesario que confíen en que hacen bien su trabajo.

—Debe existir sintonía de fondo: es decir, remar hacia un horizonte común orientado hacia la motivación, los objetivos, el esfuerzo, los valores y sentimientos, coincidentes entre ambas partes o, al menos, similares.

—Tener claras las funciones de cada uno: los padres deben estar en su lugar y los profesores en el suyo. Eva Bach lamenta la gran cantidad de veces que ve a padres que pretenden decir a los profesores cómo tienen que enseñar o puntuar su asignatura y a profesores que piensan que son mejores que los padres de sus alumnos.

—En el colegio, los niños deben cumplir las normas de la escuela y en casa las que pongan los padres. Son dos ámbitos distintos, pero deberían ir en una línea muy similar o, al menos, perseguir el mismo objetivo. Sería muy recomendable «que los padres transmitieran a sus hijos que lo que dice el profesor es sagrado porque tiene conciencia de lo que hace, al igual que se confía en las normas que pone un abuelo que ha educado a los padres. La idea —explica Bach— es que los niños tengan consideración y validen el respeto hacia los docentes».

—Comunicación asertiva: los padres y profesores deben comunicarse siendo exquisitos en el fondo y las formas, especialmente cuando no están de acuerdo en algún aspecto. Hay que llegar dialogar desde la educación, la madurez y el respeto.

—Valorar que los profesores menos brillantes también saben educar: cuando no nos gusta un profesor no significa necesariamente que sea malo, que no valga. Siempre hay aspectos positivos y merece la pena esforzarnos por saber cuáles son y decírselo a los hijos.

—Los padres deben responsabilizar a sus hijos de la tarea de llevarse bien con el personal docente. Para ello, es necesario que los padres les doten de las herramientas necesarias.

—Contagio emocional positivo: hay que tener cuidado con los mensajes que se transmiten para que los niños no escuchen de los padres comentarios despectivos hacia el profesorado.

—Ser buenos aliados de los profesores de nuestros hijos y no únicamente aliarnos con ellos en contra de los docentes.

—Contribuir a reestablecer el prestigio social del profesorado: todos los maestros, en mayor o menor medida, enseñan a nuestros hijos.