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INVESTIGACIÓN DE LA FAD

Los jóvenes españoles esperan tener una vida «low cost», y en precario

Los jóvenes abogan por los valores tradicionales para afrontar su futuro: el esfuerzo, la honestidad, la educación...

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Son conscientes de que la crisis ha acabado con sus expectativas de futuro. Los jóvenes españoles han asumido que llevarán una vida «low cost», de bajo coste, en precario y teniendo que revisar a la baja sus proyectos personales y sus perspectivas. Saben que las cosas están muy difíciles para encontrar y mantener una trayectoria laboral sobre la que apoyar sus proyectos vitales.

Estas son las principales conclusiones que revela la investigación «Jóvenes y valores sociales (II). Los discursos», realidad por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, un centro privado e independiente creado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

Para afrontar ese panorama, la mayoría de los jóvenes apuesta por una salida tradicional basando su proyecto vital en los mismos elementos que antes de la crisis: estudios, trabajo, hogar, familia, etc... Y esto les lleva a un contrasentido: por un lado creen que no deben salirse del camino natural que les toca seguir, pero entienden las circunstancias me impiden recorrerlo en buenas condiciones.

Valores para combatir la precariedad

Sin embargo, hay una minoría de chicos de 16 a 24 años más contestataria, un grupo que ha crecido exponencialmente en los últimos años y que subraya la necesidad de salirse del terreno marcado creando un orden nuevo, y reinventando las oportunidades.

Independientemente de la vía por la que opten, los jóvenes españoles contraponen una serie de valores que consideran absolutamente necesarios para salir adelante. Tanto desde el punto de vista personal, como colectivo:

1. Frente a la resignación y el desencanto, el esfuerzo se constituye en el valor esencial para no rendirse y renovar expectativas. Esfuerzo que es una actitud vital y que, además, es la única herramienta a disposición de las clases desfavorecidas.

2. Los jóvenes reivindican el sentido del esfuerzo y la honestidad como medio de ennoblecer la vida y de, al menos en teoría, corregir los antiguos errores que condujeron al país a la situación de grave crisis.

3. En una coyuntura en la que se hace evidente que hay mucho por lo que protestar, la mayoría de jóvenes asume que el valor rebeldía es más necesario que nunca, aunque muchos parecen asumir que el miedo puede convertirlo en impracticable.

4. Los jóvenes siguen considerando a la educación y la formación las mejores opciones para la integración laboral. Además, asumen la necesidad de adaptar las expectativas a corto plazo, y de mostrar una actitud flexible y abierta frente a las exigencias contractuales. En esta tesitura, el riesgo es que se den por perdidos derechos civiles y sociales.

5. Los jóvenes asumen que deben integrarse en una sociedad que reconozca la responsabilidad individual de los actos, así como la participación de todos en la gestión colectiva. En este sentido, parecen integrar el valor responsabilidad, en relación a la situación en España y a las posibles soluciones.

6. Más que nunca, los jóvenes reclaman su derecho a tomar decisiones, tantear, elegir, rectificar; a enfrentar sus propios problemas, en definitiva. Ante la evidencia de que la sociedad y los adultos se han equivocado, señalan lo injusto que resulta despojarles de su derecho a equivocarse también, para con ello poder aprender de los errores y madurar.

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