«Jamás aceptaré que unos padres peguen a su hijo. Es un abuso y un delito»
Padres e hijos

«Jamás aceptaré que unos padres peguen a su hijo. Es un abuso y un delito»

La maestra, Psicóloga, Pedagoga y autora de numerosos libros, Rosa Jové explica cómo educar mejor a los hijos

Gema lendoiro
Actualizado:

—¿Cómo educamos hoy a los niños?

Muchos padres comenten un error actualmente: no valoran el hecho de criar a un niño. Hay que rendir en el trabajo, tener tiempo libre, estar en forma…. Y el niño queda en segundo plano y ve mermada su necesidad de tener cerca una persona de referencia como es el lugar que ocupan los padres.

Más que las tendencias a educar a los niños de formas no respetuosas, el principal peligro es la poca conciliación de la vida laboral y familiar. Porque si uno quiere, o no quiere educar a su hijo desde el respeto al niño, el resto no podemos hacer nada: cada cual hará lo que quiera. Pero si no tenemos una buena conciliación de la vida laboral y familiar, aunque los padres quieran, no van a poder.

—¿Es la crianza con apego es una moda?

—No. Lo que es una moda es lo que se hace desde la Revolución Industrial que cambió muchísimo la forma de vida de la sociedad y, con ella, la forma de educar a los niños desde el comienzo. Con la Revolución Industrial se introdujo el biberón para que las madres pudieran trabajar, se comenzó a separar a los niños de los padres a la hora de dormir. Todas esas cosas que hacemos ahora y que creemos que se han hecho toda la vida. Sin embargo, es justamente lo contrario a lo que el ser humano ha hecho siempre. El colecho, por ejemplo, dormir con los hijos en la misma habitación, es tan antiguo como las cavernas. Lo que es novedoso y está de moda son las cunas. Pero no el colecho.

—Usted es una firme defensora del apego, de la lactancia, del colecho, de los partos naturales pero, por encima de todo, defensora de la libertad de la mujer. Proliferan grupos en las redes que usan su nombre como reclamo y para defender la crianza con apego y que, sin embargo no respetan las decisiones de otras formas de criar de las madres, ¿qué opina de esto?

—Que no han entendido nada. No han entendido mi mensaje. Efectivamente, soy pro lactancia pero lo primero que haré será defender el derecho de la madre a escoger en libertad. Pienso lo mismo en los partos, que cuanto menos medicalizados, mejor, pero creo que la mujer, una vez informada, debe escoger en libertad. Lo que nunca, bajo ningún concepto defenderé es que se pegue a los niños. Eso jamás. Es un delito ya que atenta contra el artículo 154 del código Penal.

—Sin embargo, todavía persiste la arraigada costumbre de pensar que pegando a los niños un cachete a tiempo se solucionan muchas cosas. ¿Cómo se puede acabar con esta manera de pensar?

—Pegar a los niños es un delito. Además es un abuso de superioridad. Lo dicen las leyes, lo dice UNICEF y lo dice la Declaración Universal de los Derechos de los Niños. El fin no justifica los medios. Ya sabemos, por ejemplo, que las consecuencias de un divorcio son negativas: sufren los hijos en primer lugar, los padres porque están deprimidos una buena temporada..., sufre toda la familia y amigos en general. Lo cierto es que si se pudiera evitar, sería lo deseable. Se sabe que los países en donde hay menos divorcios son aquellos en que las mujeres llevan Burka o no pueden opinar. ¿Es lícito hacer para evitar los divorcios? No, el fin no justifica los medios. Con lo de pegar sucede lo mismo. Pegar es un abuso y el niño al que se le pega puede, efectivamente, hacer las cosas como sus padres digan, pero no porque lo haya interiorizado, sino porque tiene miedo. Así que no, no puedo justificar nunca, bajo ningún concepto, pegar.

—La crianza va muy unida a la educación. ¿Qué opina de las nuevas tendencias educativas?

—Me gustan y confío en ellas porque respetan al niño. Por ejemplo, la Pedagogía Blanca, la Montessori. Estas pedagogías tienen como premisa fundamental respetar al niño, respetar sus ritmos de aprendizajes. Eso sólo puede traer, en un futuro, cosas buenas.

—¿Por qué pedagogía infantil y no de adultos?

—Básicamente por dos razones. Por un lado el trabajar desde muy joven con niños, no solo cuando era psicóloga, sino con anterioridad a mi licenciatura ya me gustaba organizar actividades con niños. Eso me hizo aprender a escucharles y a comprenderles. Y la segunda, y creo que más importante, fue el hecho de ser madre.

—Muchos padres se angustian por el rendimiento académico, compiten sobre quienes tienen hijos con mejores notas…Pero, ¿qué vale en realidad en la vida para triunfar?

—Lo importante en esta vida es la felicidad y el sacar buenas notas no proporciona este estado. Hoy sabemos que el éxito en la vida no está garantizado por el éxito académico: ¿cuántos universitarios se tiene que marchar fuera porque no encuentran trabajo? Saber hablar con la gente, hacer frente a los problemas diarios… Ese es, a mi parecer, el legado más importante que puedo dejar a mis hijos. Estoy segura, además, de que un niño que sepa manejarse en el ámbito emocional, porque sabe hablar, escuchar, lidiar en cada situación, tiene también el éxito garantizado, porque ser poseedor de todas estas cualidades ayuda a abrirse un camino en este mundo. Es razonable que los padres quieran lo mejor para sus hijos y que los apunten a inglés, ballet, música…, pero no nos damos cuenta que el exceso de actividades puede provocar que los niños se cansen más, con lo cual bajarán su rendimiento y, además, pueden terminar odiando aquellas materias a las que sus padres les han apuntado. Al mismo tiempo, otros aspectos más importantes como enseñarles a ser felices o sortear los problemas de la vida no se trabajan.

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