El reto de los padres cuando el bebé llega antes de tiempo
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El reto de los padres cuando el bebé llega antes de tiempo

En los hospitales siempre se han primado los cuidados técnicos, pero los padres solicitan una mayor atención a la vinculación madre-hijo prematuro

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«Sabía que mi embarazo no llegaría a término por tener trillizos, pero nunca imaginé que fuera en la semana 32 más un día de gestación», confiesa María Victoria.

Por cesárea programada. Así fue como nacieron Álvaro, Mario y Diego el pasado 17 de octubre en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Los niños están sanos, aunque Mario algo más delicado por su bajo peso.

«Nunca te esperas que algo así vaya te va a suceder —explica Raúl—, sobre todo cuando el embarazo ha sido tan bueno hasta que María Victoria empezó a retener líquidos y también tuvo hipertensión. Que se adelante el parto es un gran shock emocional para todos».

«Te entra mucho miedo porque no sabes cómo actuar ante niños tan pequeños y delicados que necesitan cuidados especiales, que están entubados, con oxígeno y conectados a tantos cables. Pero hemos tenido mucha suerte porque los médicos, enfermeros y personal auxiliar de este hospital nos han informado y asesorado en cada momento sobre su estado de salud y sobre qué teníamos que hacer con ellos», asegura Raúl.

«Lo bueno es que no nos han impuesto nada. Han contado siempre con nuestra opinión —prosigue ella—. Por ejemplo, con el tema de la lactancia me han apoyado mucho porque los niños al nacer aún no tenían desarrollada su capacidad para poder succionar. Con mucho trabajo y esfuerzo hemos logrado que los niños se alimentaran con leche materna que tantos beneficios tiene para los recién nacidos, y en este caso mucho más».

Este matrimonio llega a las nueve de la mañana al hospital y está allí ininterrumpidamente hasta las diez de la noche. «Nos dejan estar las 24 horas del día. Damos las tomas a los niños y practicamos la técnica de canguro de ponerles sobre nuestro pecho desnudo».

«Estamos deseando ir a casa con los bebés aunque echaremos de menos los consejos que nos dan cada día sobre el cuidado de nuestros hijos y que tanta seguridad nos dan. Considero que es esencial el apoyo que nos conceden a los padres».

El mensaje positivo de Begoña

En una situación parecida se encontró Begoña, que empezó su embarazo de forma pletórica con su primer embarazo. Sin embargo al levantarse un día notó que había sangrado y se fue a urgencias de La Paz. Su pequeña tenía el latido muy débil y dos vueltas de cordón.

«Los sentimientos son contradictorios: alegría por verla y miedo por si seguirá viva»Paula nació por cesárea. Solo tenía 27 semanas y dos días. Su peso: 800 gramos. Estuvo un mes y diez días en la UCI. «Fue muy angustioso porque necesitó respiración asistida —recuerda—. Los sentimientos eran muy contradictorios: nos alegrábamos por ver su carita pero, al mismo tiempo, te sientes culpable de que no siga en tu tripa y muy angustiada por si mañana seguirá viva».

Al volver a casa solos, «notas mucha angustia y miedo –confiesa–. Te preguntas porqué ha pasado. Lo peor es el temor a que suene el teléfono con una mala noticia desde el hospital».

Cuando pasó a la incubadora «tuve la ocasión de coger a Paula por primera vez y ponerla sobre mi pecho. Fue increíble. Las máquinas fueron testigo de que la pequeña, con respiración asistida, comenzó a respirar por ella misma».

Y salieron del hospital. Paula hoy tiene tres años. Es una niña sana, aunque acude religiosamente a a sus revisiones. El mensaje más positivo de estos padres es que Begoña está de nuevo embarazada. «Claro que piensas que puedes pasar de nuevo por el mismo trance de no llegar a término, pero ya sabemos lo que es tener un hijo prematuro. Además, los médicos me harán muchos más controles para prevenirlo. Estamos muy ilusionados».

Nadie está preparado

Nadie está preparado para tener un hijo prematuro. «Cuando se conoce la noticia de un embarazo es muy difícil pensar que no llegará a buen término, y mucho más imaginar todo lo que supone. A todo el mundo le pilla desprevenido», asegura el doctor José Ángel Gómez, jefe del servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias.

Sin embargo, los datos indican que cada vez son más habituales los partos pretérmino. Según el INE, el 6,7% de los niños nacidos en 2011 fueron prematuros, es decir nacieron antes de la semana 37. El mayor porcentaje de prematuros se produjo en nacidos entre la semana 32 y 37.

Según Manuel Sánchez Luna, presidente de la Comisión de Estándares de la Sociedad Española de Neonatología y jefe del servicio de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón, es complejo saber porqué no se consigue reducir el número de partos pretérmino en nuestro país. «La prematuridad es un índice de calidad de salud de un país, y aunque en España tenemos una tasa de prematuridad baja comparada con países con peor nivel sanitario, como Estados Unidos donde la prematuridad supera el 12%, sería muy deseable disminiurla aún más».

Principales causas

Varias son las causas principales por las que un parto no llega a término: «la salud en general de la mujer, el retraso en la edad materna del embarazo y sus hábitos de vida como el tabaquismo, la mala nutrición, etc.», —explica Manuel Sánchez Luna—. Existen otros factores relacionados con las características anatómicas de la gestante. Pero un factor, que tiene un impacto cada vez mayor, es el empleo de técnicas de reproducción asistida en parejas con problemas de fertilidad que consiguen una gestación a una edad más avanzada que la población con gestaciones espontáneas».

«El retraso de la maternidad y las técnicas de fecundación asistida favorece el aumento de niños prematuros»Explica que mientras que en las gestaciones únicas el riesgo de prematuridad es inferior al 6%, en las gestaciones dobles más de la mitad de ellas no llegan al término y en las triples es anecdótico que alcancen la semana 39.

Un parto prematuro supone para los padres grandes dosis de angustia, miedo, soledad, incertidumbre, estrés... Ramona Pozuelo, presidenta de Asociación de Padres de Niños Prematuros (Aprem), apunta que se trata de una experiencia muy traumática y, aunque en la mayoría de los casos los bebés salen adelante, «este trance permanece siempre en la memoria de los padres».

Miedo a las secuelas

Desde esta asociación reconocen que una de las mayores demandas de los padres es recibir mayor apoyo por parte del sector sanitario. «En algunos centros hospitalarios cuentan con psicólogos que les apoyan en los duros momentos de no saber si su bebé vivirá al día siguiente. Los pediatras suelen informar de si el niño crece, engorda..., pero a los padres también les obsesiona estar con ellos, cómo atenderles y si tendrá secuelas físicas o neurológicas en el caso de salir adelante y cómo afrontarán esa nueva situación», asegura Ramona Pozuelo.

Este  es uno de los motivos por los que el Hospital Príncipe de Asturias apostó por estar al lado de los padres cuando viven una situación que produce un gran impacto emocional. «En los hospitales siempre se han primado los cuidados técnicos, pero nosotros entendemos que la atención de los recién nacidos está centrada en el desarrollo y la vinculación madre-hijo», afirma José Ángel Gómez.

El ingreso de un prematuro puede prolongarse y «en vez de optar por horarios de visita rígidos, hemos querido que los padres estén en estas unidades las 24 horas del día. Así evitamos que realicen continuos desplazamientos para asistir a las horas marcadas, conseguimos que entren y salgan cuando quieran para atender al resto de hijos... Esto les reduce considerablemente el estrés y beneficia el mantenimiento de la lactancia materna y la implicación familiar en los cuidados del recién llegado».

«El problema en algunos centros son las limitaciones arquitectónicas que frenan la estancia de los padres con sus hijos. Hoy es una prioridad en el diseño de cualquier unidad de Neonatología —apunta Sánchez Luna, del Gregorio Marañón—. Las estancias hospitalarias pueden superar los 90 días, lo que genera un gran desgaste a la familia. Además de la intervención sobre las familias para que participen en el cuidado de los prematuros es indispensable el apoyo psicopedagógico de las mismas por personal especializado».

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