Nace el primer servicio de apoyo psicológico para embarazadas en duelo

Un grupo de profesionales ayuda a las futuras madres en estos duros momentos que experimentan sentimientos contradictorios

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La vida pone a veces pruebas muy duras y difíciles que superar. Por ejemplo, cuando una mujer embarazada pierde a un ser querido. En unos momentos tan delicados para esa madre y ese bebé, siempre viene bien el calor de la familia, pero a veces también es necesario un apoyo profesional. Para cubrir esas necesidades, el Centro de Atención al Duelo Alaia ha puesto en marcha la primera unidad de apoyo psicológico a embarazadas en duelo. Dadas las particulares características de este proceso y la no despreciable demanda existente, se ha optado por ofrecer este nuevo servicio en grupo e individualmente.

El dolor provocado por la pérdida de un ser querido posee una serie de elementos comunes tanto en padres como en parejas, otros familiares o amigos. «Pero en el caso de las embarazadas hay que tener en cuenta variables propias como el tiempo, por ejemplo, o una tendencia acusada a las emociones aparentemente contradictorias», explica Marta Fernández, terapeuta de duelo en parejas y embarazadas de Alaia.

Estos casos, en particular, requieren de una atención doble centrada en la futura madre y en el futuro bebé. Por eso, es importante vivir este duelo en un contexto protegido y como un proceso controlado. Para ello Alaia cuenta con una especialista en duelos en mujeres embarazadas, que además de ofrecer seguimiento durante el embarazo puede mantener el vínculo después del nacimiento del bebé. «En este duelo, quizás más que en otros, hay que validar una aparente contradicción de estados emocionales —continúa Marta Fernández—. Porque es importante que la embarazada se sienta con derecho a dar espacio al dolor y también a la alegría por la llegada de una nueva vida. La presencia de uno u otro oscilan en diferentes etapas». Etapas en las que aparecerán tristeza, enfado, culpa, preocupación… Y, si ha muerto la pareja, también podrían manifestarse el temor a un parto sola, la incertidumbre por el futuro económico, el desasosiego por tener que desempeñar nuevos roles familiares o el peso de la responsabilidad no compartida de la crianza.

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