EDUCACIÓN

La culpa de los suspensos de tu hijo puede estar en su habla

Investigadores encuentran una estrecha relación entre el fracaso escolar y el trastorno específico del lenguaje (TEL)

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El Grupo de Investigación en Cognición y Lenguaje (GRECIL), formado por investigadores de la UOC y la UB ha detectado una importante relación entre los niños que sufren el trastorno específico de lenguaje (TEL) y el fracaso escolar. Esta conclusión se extrae de los datos obtenidos una vez finalizada la segunda fase de una amplia investigación que integra diferentes estudios sobre el TEL que, entre otros aspectos, ha concluido que el 75 % de los niños con este trastorno presentan un bajo rendimiento académico –han repetido curso, reciben una educación especial o tienen el currículum adaptado o plan individualizado– y el 95 % reciben algún tipo de atención relacionada con la lengua.

A pesar de que el objetivo de la investigación no era analizar la relación con el fracaso escolar, los datos sobre el rendimiento académico han permitido a los investigadores obtener una información desconocida en España, puesto que no hay ningún estudio similar. Actualmente, el fracaso escolar en nuestro país se sitúa en un 14 % en la enseñanza primaria. En este sentido, la investigación apunta a que las dificultades y los trastornos del aprendizaje son una de las causas principales de este fracaso.

En el conjunto de la investigación han participado 452 niños, 64 de ellos con TEL. El resto no tenían este trastorno, para poder así observar también la adquisición típica del lenguaje. Las edades de los participantes –catalanes y valencianos– oscilan entre los 4 y los 12 años, a pesar de que la mayoría tienen entre 6 y 8 años. La primera fase de la investigación empezó en 2009 y está previsto tener los resultados definitivos a finales del 2015.

Un trastorno poco conocido

El TEL –anteriormente conocido como disfasia– es un trastorno invisible puesto que las personas que lo sufren no tienen ningún déficit cognitivo, neurológico o sensorial pero, en cambio, les repercute en el rendimiento escolar de una manera importante. Se trata de un trastorno primario en la adquisición del lenguaje oral que incluye alteraciones en uno o varios componentes del lenguaje. El equipo de investigadores –dirigido por Llorenç Andreu, director del máster universitario de Dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje de la UOC, y Mònica Sanz Torrent, profesora agregada de la Facultad de Psicología de la UB– ha sido el primero en evaluar de qué nos informan los ojos con relación al lenguaje (qué mira un niño cuando le cuentan un cuento o qué mira antes de hablar, etc.). Se trata, en todos los casos analizados, de niños con dificultades en la adquisición del lenguaje que empiezan a hablar muy tarde, hablan poco y cuando lo hacen se equivocan a menudo.

«Todavía hay muy pocos estudios que estudien el procesamiento del lenguaje en tiempo real en el TEL, y los pocos que hay van en sentidos similares. Respecto al fracaso escolarnuestros datos confirman otros estudios internacionales», afirma Sanz Torrent. Según diferentes estudios internacionales, el 7 % de la población infantil sufre el TEL. Este mal aprendizaje de la habilidad lingüística repercute en el resto de aprendizajes formales y tiene consecuencias muy negativas de carácter conductual, emocional y social para los niños y para las familias. Según los investigadores, las autoridades educativas y el profesorado «no son del todo conscientes del trastorno ni del hecho de que detrás de muchos fracasos escolares hay dificultades con la herramienta más importante de nuestro pensamiento, que es el lenguaje. Un niño con comprensión y producción parcial muchas veces pasa más desapercibido. Además, el trastorno también pasa inadvertido porque sobresalen más las conductas de introversión o de inatención o bien, a la inversa, muestran conductas disruptivas que hace que a menudo sean catalogados como niños vagos o conflictivos», asegura Andreu.

Técnica innovadora

La técnica utilizada en el estudio es innovadora. Se trata del «eye-tracker», un aparato del que tan solo hay una docena en Cataluña, que registra los movimientos oculares y que se utiliza para estudiar la percepción visual y la lectura pero también para saber cómo se comprende y produce el lenguaje oral en tiempo real. Así, permite conocer cómo se procesa la información del contexto visual y la información lingüística cuando hablamos o cuando estamos escuchando, puesto que los ojos informan del grado de comprensión de los niños.

Los resultados del estudio muestran que los niños con TEL tienen una velocidad de procesamiento menor, es decir, que son más lentos en el momento de comprender una palabra y buscar el referente visual (dibujo) de esta palabra. Además, cometen más errores cuando buscan un dibujo que se corresponde con una palabra que escuchan. Por otro lado, también son más lentos a la hora de nombrar palabras o describir los dibujos con frases y son poco precisos al extraer la información importante de una escena, lo que significa que necesitan más tiempo para hablar, comprender y aprender las palabras.