Primer día de curso en un instituto de Valencia
Primer día de curso en un instituto de Valencia - mikel ponce
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El salto sin red de Primaria a la ESO

Novatos en el instituto, con más horas, más profesores y un trato más «de adulto», los niños de 12-13 años comienzan desconcertados una etapa decisiva. El 14% acaba repitiendo 1º de Secundaria

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«Ahora tengo diez profesores distintos y cada uno va a su aire», es una de las frases que más se oyen cada año entre los niños de 12-13 años que comienzan la Educación Secundaria Obligatoria. Los nervios de los primeros días de curso que afectan este año a 1.800.000 alumnos de ESO se multiplican en las aulas de Primero. Estrenan -en muchos casos- instituto, con más horas de clase, entre nuevos compañeros, nuevas asignaturas y nuevos profesores con otra manera de enseñar. «Es un gran cambio en la vida de un niño», afirma Juan Antonio Planas, presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (Copoe).

La llegada a un centro más grande y desconocido en el que son los pequeños entre jóvenes de hasta 18-19 años «hace que su actitud sea algo más tímida que (poco) tiempo después», señala Alberto Royo, profesor de instituto y secretario general de la Federación de Sindicatos de Profesores de Secundaria (SPES). Allí se encuentran con que su tutor solo les da una clase y cada asignatura la imparte un profesor especialista en la materia. «Esto, al principio, les desconcierta bastante, especialmente porque cada uno expone sus normas de estudio, de llevar los cuadernos, de realizar ejercicios o exámenes... y deben acomodarse a lo que cada profesor en su asignatura considera adecuado, muchas veces con criterios muy diferentes», explica Royo.

El docente de Secundaria se centra en enseñar los contenidos de su asignatura e inculcar sus saberes, por lo que su actitud, según el secretario general de SPES; «es menos paternalista» y su trato con los alumnos «más de adulto». La explicación del profesor gana peso durante la clase, el contenido de la asignatura se complica y ya no les basta con atender en clase y estudiar el día antes para aprobar un examen. Además, las advertencias que antes les hacía el profesor de Primaria por su comportamiento se convierten ahora en un parte que deben llevar a casa para que lo firmen sus padres.

Este es un cambio que pilla con el pie cambiado a muchos niños. «Están muy infantilizados», a juicio de Juan Antonio Planas. «Cada vez les damos más libertad de horarios, les dejamos el ordenador, les damos un móvil...y a la vez les tratamos como a niños cuando deberíamos estar más encima de que sean responsables de sus actos», explica el jefe del Departamento de Orientación del IES Tiempos modernos (Zaragoza) que ve en los padres un exceso de exigencia en las notas y, sin embargo, una tendencia a responsabilizar al centro en ocasiones sin motivo.

«Quizás habría que discutir si alumnos de tan corta edad deben asistir ya al instituto o permanecer más tiempo en la Primaria, teniendo en cuenta su grado de inmadurez», considera por su parte Alberto Royo, que critica los intentos por querer «primarizar» la Secundaria como si ambas etapas fueran iguales.

Los cambios hormonales propios de la pubertad se combinan con el salto a la ESO en «un cóctel explosivo», según Planas, que se lamenta de que los padres descuiden el bienestar emocional del niño «cuando el rendimiento académico es consecuencia de que la persona esté bien equilibrada emocionalmente».

Este «cóctel explosivo» no afecta a todos de la misma manera. Niños tímidos, con menos habilidades sociales, «lo pasan realmente mal», según ha podido constatar el orientador aragonés. Bromas, peleas, insultos... les dejan marcados con un sambenito difícil de superar. Los chicos pueden ser muy crueles: les aíslan en el colegio, o cada vez con más frecuencia, levantan infundios contra ellos o les chantajean a través de las redes sociales. «Los adultos nos enteramos del 10% del problema», apunta Planas.

Según el psicopedagogo Ferran Barri, coordinador de «Acoso escolar o 'bullyng'. Guía imprescindible de prevención e intervención» (Altaria), es precisamente en la transición de Primaria a la ESO cuando se registra la mayor incidencia de acoso escolar por la «efervescencia hormonal» propia de la edad que empuja a los chicos a querer autoafirmarse en el grupo; y también porque hay espacios físicos más amplios para moverse lejos de la mirada de los adultos.

Empeoran las notas

Los temores y nervios de los niños son normales en las primeras semanas de curso, pero «si no se ha adaptado al instituto en octubre, es para preocuparse», a juicio de Planas, que lógicamente excluye en esta consideración a los niños con especiales dificultades de aprendizaje. Royo amplía al primer trimestre el tiempo de «acomodo» a la nueva situación. Las notas de la primera evaluación indican si el cambio está siendo afrontado con éxito.

Para el 33% de los estudiantes que inicia 1º de la ESO, la transición les supone un proceso de ajuste con consecuencias negativas para sus trayectorias escolares, según un e studio realizado en la Universidad Autónoma de Madrid publicado en 2012.

Según los datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (2012), el 14,7% de los alumnos repitieron el curso en 2009-2010, cuando en 6º de Primaria solo el 5,4% de los niños repiten. El porcentaje se ha reducido un 2,9% con respecto al curso 2004-2005, pero acumula la mayor diferencia entre chicos (el 17%) y chicas (el 12%) de todos los cursos.

Diez consejos para las familias

Jesús Jarque, pedagogo y orientador en un colegio de Educación Infantil y Primaria de Castilla La Mancha, recuerda el caso de un chico que iba bien en 6º de Primaria, pero al llegar a la ESO y ver en las primeras semanas que el león no era tan fiero como se lo habían descrito, se confió y suspendió cuatro asignaturas en la primera evaluación. Otro «cogió mala junta» con amigos poco recomendables y la hiperdependencia de Internet le hizo abandonar los estudios. «Los padres se enteraron tarde y mal», se lamenta el orientador que, llevado por la preocupación de las familias, elaboró una guía con diez consejos para las familias:

1. Elaborar un horario de estudio diario

2. Hablar sobre los estudios y la vida del instituto

3. Mantener contacto con el instituto colaborando con los tutores y profesores

4. Desconfiar de mensajes poco creíbles del tipo «no tengo nada que estudiar» o «no hay exámenes»

5. Controlar el tiempo de dedicación a Internet

6. Establecer contratos si es necesario para premiar con algún privilegio el cumplimiento de los deberes escolares

7. Estar informado de su círculo de amigos. El paso a Secundaria es un momento en el que se estableen nuevas relaciones, que no siempre son positivas

8. Acuerdo entre la pareja. Adoptar las medidas adecuadas de mutuo acuerdo es clave en esta etapa

9. Elogiar y animar a su hijo. El aliento y el refuerzo les ayudará durante la Secundaria

10. Estar atento a los cambios. Mal genio, excesivo nerviosismo, cambios bruscos en sus costumbres pueden ser una señal de alerta. En estos casos hay que abordar el tema con el hijo, solicitar información a los profesores y si hiciera falta, pedir ayuda al orientador del instituto.

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