Así se decide el PVP de un libro de texto
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Así se decide el PVP de un libro de texto

Los libros de Infantil y Bachillerato cuentan con un precio fijo, pero el de los de Enseñanza Obligatoria es libre. Así se decide

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Llega septiembre... momento de sacar la calculadora y dar a la tecla de sumar una y otra vez hasta completar la larga lista de gastos de la vuelta al cole de nuestros hijos. Algunas fuentes como la OCU aseguran que las familias se gastarán entre los 1.268 euros anuales por alumno de un centro público y los 5.232 de uno completamente privado.

Uno de los costes iniciales que más «duele» a los padres es el gasto en libros. Según la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (Anele), el incremento medio de los precios de los libros de texto para el curso 2013-2014 es del 1,1 %. Por niveles educativos el incremento es de la siguiente forma: Educación Infantil 1,3%; Educación Primaria 1,1 %; Ed. Secundaria Obligatoria 1,1 %; y otras enseñanzas medias 0,9 %.

Pero, ¿cómo se decide el precio?

Desde la publicación de la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, los libros de texto de la enseñanza obligatoria están en régimen de libertad de precios. Es decir, que el Precio de Venta al Público (PVP) lo fija el detallista y, por tanto, puede ser, y lo es de hecho, distinto en los diversos establecimientos de venta al público en los que puede ser adquirido.

El editor no tiene ni la obligación —como sí tiene en el resto de los libros de Educación Infantil, Enseñanzas Medias no obligatorias (Bachillerato y Formación Profesional)—, ni la posibilidad de determinar el PVP o precio al consumidor de los libros. El objeto de esta norma es, precisamente, que los diversos detallistas puedan competir entre sí mediante la utilización de sus márgenes.

El precio final de un libro es el resultado de los costos que implica su concepción y elaboración, su edición y producción, su promoción y distribución y su comercialización. Tanto el editor como el librero tienen que tener en cuenta no sólo lo que les cuesta el producto «libro», sino también sus gastos generales, sus costes financieros y otros. Y, además, deben cargar en sus facturas el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que repercutirá en el comprador final.

Libertad de precios

La enseñanza obligatoria, en la que rige la libertad de precios, representó el curso pasado el 69% del comercio del libro de texto. En estos casos, el editor, no puede determinar el precio final, pero sí establece, como es lógico, el precio al que cede al canal comercial sus productos, en este caso los libros.

En primer lugar, el editor debe pagar los derechos de autor (en torno al 10% del precio de cesión). Tiene que cubrir los gastos de sus editores, responsables de la concepción de las colecciones, de la coordinación de los autores, del diseño, etc., así como los derechos de reproducción de las ilustraciones (dibujos, fotografías, gráficos, etc.).

Después vienen los costes de producción, que se dividen en:

—Costes fijos, independientes de la tirada: edición, maqueta, diseños, todos los procesos de pre-impresión hasta llegar al prototipo, que tienen mayor repercusión cuánto más pequeñas son las tiradas.

—Costes variables, en función de la tirada: papel, impresión y encuadernación, básicamente.

A esto hay que añadir los gastos generales: salarios, alquileres, publicidad y promoción, más los nada desdeñables costes financieros.

Y, por último, los costes de logística: almacenamiento, transporte y distribución.

Para que los editores obtengan un beneficio razonable es necesario que los libros de texto tengan una cierta estabilidad y que puedan mantenerse en el mercado al menos tres o cuatro años, para poder amortizar los altos costes fijos. Es importante que las empresas obtengan resultados positivos, porque lo contrario va en detrimento de la calidad, de la pluralidad y de la riqueza cultural.

A veces, se piensa que los márgenes comerciales de los detallistas del sector son altos, «pero no es así», señalan desde la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza. Son muchos los costos y gastos que debe soportar la librería, no sólo en la campaña escolar, sino durante todo el año.

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