Eurovisión 2013: Sólo puede quedar uno
La representante de Francia durante uno de sus ensayos - reuters
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Eurovisión 2013: Sólo puede quedar uno

Un total de 26 países se juegan esta noche en Suecia alzarse con el primer puesto del festival de Eurovisión. Así son las canciones que compiten con El Sueño de Morfeo, la apuesta de España

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Un total de 26 países se juegan esta noche en Suecia alzarse con el primer puesto del festival de Eurovisión. Así son las canciones que compiten con El Sueño de Morfeo, la apuesta de España

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  1. 1.- Francia. Amandine Bourgeois. «L'enfer et Moi»

    La representante de Francia durante uno de sus ensayos
    La representante de Francia durante uno de sus ensayos - reuters
    A Francia le toca arrancar un festival de eurovisión en el que, por primera vez en muchos años, el orden de los países ha sido elegido por la organización. Y pretende romper el hielo con una canción en la que su intérprete, la joven Amandine Bourgeois, se pone guerrera: «Voy a hacer de tu vida un infierno», viene a decir en su estribillo. Nuestros vecinos galos tienen una crisis de identidad con el Eurofestival que hace que vayan alternando entre ángeles y demonios para unas interpretaciones que no le otorgan el primer puesto en el certamen desde 1977. Está claro de qué lado de la balanza se han posicionado este año. El problema, y pese a la supuesta garra y energía de su cantante, es que lo más seguro sea que se termine quemando muy lejos de los primeros puestos.
  2. 2.- Lituania. Andrius Pojavis. «Something»

    El cantante lituano, Andrius Pojavis, que defiende el tema «Something»
    El cantante lituano, Andrius Pojavis, que defiende el tema «Something» - afp
    Pojavis, el representante lituano, es uno de los cantantes de esta edición que le ha hecho un gran corte de mangas al Eurofestival, porque si bien todos le daban por muerto (último en todas las quinielas), el muchacho ha conseguido hacerse un hueco desbancando a otros grandes como Serbia, que tal vez, al creerse dentro, cultivó demasiado el estilismo mamarracho en la semifinal del martes. Ahora bien, y aunque «Something» (que él mismo ha compuesto) suena a muchas cosas, que su intérprete no se haga muchas más ilusiones (de hecho, parte en segunda posición. Un puesto maldito en el festival). Que se conforme con haber sido elegido uno de los intérpretes masculinos más sexys. Y que no se crea que ganará la edición de 2013 por su cara bonita.
  3. 3.- Moldavia. Aliona Moon. «O Mie»

    Aliona Moon interpreta por Moldavia «O Mie»
    Aliona Moon interpreta por Moldavia «O Mie» - afp
    Aliona Moon pasó por la puerta de «Lluvia de estrellas» y se transformó en Aliona Moon (nada que no hubiéramos visto ya en la preselección nacional). Y es cierto que esta muchacha gusta de los peinados a lo Jetson (ella dice que es el efecto de los vientos moldavos) y los trajes clavel invertido que serían las delicias de las fantasías «drag» del carnaval de Las Palmas. Precisamente sobre su vestido, a modo de pantalla, se proyectarán imágenes (nada que no hayamos visto ya en Eurovisión), que termina virtualmente ardiendo en los últimos compases de su actuación. Pero podría haber sido mucho peor, ya que Aliona, descubierta en un concurso televisivo de cazatalentos, se formó en la música étnica (y cuando este país se ha propuesto cosas así en el festival nos ha provocado grandes irritaciones de colon). El futuro de esta candidatura ecológica está cantado (nada que no hayamos visto ya en el mundo de la música).
  4. 4.- Finlandia. Krista Siegfrids. «Marry Me»

    El beso lésbico finlandés que ha desatado la polémica
    El beso lésbico finlandés que ha desatado la polémica - afp
    Finlandia ha conseguido matar dos pájaros de un tiro casi sin proponérselo. De un lado, que se produzca el primer beso lésbico de Eurovisión, entre su intérprete, Krista Siegfrids y una de sus bailarinas, como colofón a su tema, desterrando así para siempre la patética imagen de las Tatu, a mediados de los noventa, que jugaban a la ambigüedad sexual barata y marrullera, y a las que la organización les prohibió algo similar. Del otro, convertir su canción en un alegato por el matrimonio entre personas del mismo sexo en su país, el único de los escandinavos que no se ha pronunciado hasta la fecha a este respecto (y que ha provocado las iras de Turquía, que no retransmitirá la final). Pero no lo hace sin despeinarse. La suya es una canción pegadiza, que ella interpreta vestida con traje de novia y un escenario en el que siempre hay seis personas (como manda la UER) pero en el que van entrando y saliendo comensales. Por los acordes, Hannah Montana estaría también orgullosa de ella.
  5. 5.- España. El sueño de Morfeo. «Contigo hasta el final»

    Raquel del Rosario, de ESDM, durante uno de los ensayos de «Contigo hasta el final»
    Raquel del Rosario, de ESDM, durante uno de los ensayos de «Contigo hasta el final» - EFE
    Dicen que El Sueño de Morfeo va de «tapao» (que no de LAPAO. Nuestro país sigue aferrándose a cantar exclusivamente en castellano). Pero sería un «tapado» discreto (pese a que la web de Eurovisión nos diera a principios de semana por unos momentos como los ganadores del Festival 2013). Porque ya lo dice el título de la canción: «Contigo hasta el final»… y esperemos que no de la tabla. Y mucho hay que remontar: partimos de -24 puntos (no participan ni Portugal ni Andorra). No nos quieren en Europa. Y eso que se lo ponemos fácil este año: comenzamos con una gaita, ese toque folk que tanto gustó en Europa (lástima que en los noventa y en la década pasada), una coreografía con toques lumínicos que se aprovecha del escenario (a nosotros siempre nos ha gustado más el rollo estático) y una letra facilota (que es la misma de mitad de la canción hasta su final). Pero el tema no cuaja. Promete y promete, pero no remata. La ventaja: que ganemos o perdamos, a sus intérpretes les veremos la misma cara inexpresiva de siempre.
  6. 6.- Bélgica. Roberto Bellarosa. «Love Kills»

    Roberto Bellarosa, representante de Bélgica, con sus dos bailarinas
    Roberto Bellarosa, representante de Bélgica, con sus dos bailarinas - Reuters
    Tampoco Bélgica es capaz de darse a sí misma una argumentación coherente, pero Roberto Bellarosa está en la final del sábado. Que si esto es lo máximo que da un programa de talentos en ese país, ahora entendemos por qué la Unión Europea no funciona. Pero es que el chico (quizás uno de los representantes más jóvenes de esta edición) era un «matao» para el fútbol y sus padres le pusieron a cantar. Lo que debía ser la escena del tipo intentando marcar goles. Pero solo por ver de nuevo a las dos bailarinas de este Joaquin Phoenix venido a menos sobre el escenario (que recuerdan al coro del Chikilicuatre), merece la pena conectar el día 18 con el festival de Eurovisión. Todo ello nos prepara para una evidencia: el cruce de votos entre Bélgica y Holanda en una misma final, algo que hacía años que no ocurría y que lo mismo a estos países, que de vecinos son casi primos, se les había olvidado.
  7. 7.- Estonia. Birgit. «Et Uus Saaks Alguse»

    Brigit, la representante de Estonia en eurovisión 2013
    Brigit, la representante de Estonia en eurovisión 2013 - efe
    Estonia se ha abonado a la balada romántica, y parece que le da resultado. «Et Uus Saaks Alguse» no es el «Kuula» de Ott Lepland del pasado año, que les catapultó al sexto puesto (tanto es así que muchas quinielas dejaban a esta delegación fuera de la semifinal), pero tiene la virtud de ser una melodía que no molesta, que acaba con la fanfarronada de muchos otros países y que es interpretada por una muchacha de cara amable que parece que no ha roto un plato en su vida y que le canta a la nueva vida del título. En cualquier caso, Birgit, que la interpreta embarazada, debería tratar de ser más expresiva en el escenario y cambiar de vestido premamá. El martes, Twitter era un hervidero sobre lo que parecía una tienda de campaña. Palabra de honor.
  8. 8.- Bielorrusia. Alyona Lanskaya. «Solayoh»

    Los componentes de la delegación bielorrusa
    Los componentes de la delegación bielorrusa - efe
    Otra muestra de exceso eslavo, que se convierte en escenografía «perfecta» para intentar tapar las grietas (descomunales) que tratan de sostener un bodrio que no pasa de canción del verano en una región del báltico que alcance los 5 grados sobre cero en agosto. Porque Alyona Lanskaya (a la que ya apearon el pasado año del Eurofestival en su propio país después de que se destapara un fraude en el televoto que la benefició) es una Sonia Monroy cualquiera que entona una especie de himno sobre el poder vivificador de la música. Vamos, un aserejé del norte de Europa. Para ello, la muchacha sale de un gran bolón de discoteca, y se rodea de bailarines espasmódicos que hacen muchas piruetas para que perdamos la concentración. Ni el «dress code» de noche cumple su intérprete, que luce vestido corto para mostrar todas sus esencias bielorrusas. Y vienen curvas.
  9. 9.- Malta. Gianluca Bezina. «Tomorrow»

    Gianluca, entre los miembros de la delegación maltesa de Eurovisión 2013
    Gianluca, entre los miembros de la delegación maltesa de Eurovisión 2013 - reuters
    Cuando pensábamos que la sanidad española tenía problemas, aparecen Gianluca con su «Tomorrow» y nos demuestra que no, que hay países en los que los médicos se tienen que pluriemplear como cantantes. De aspecto jovial, el intérprete maltés (con un sospechoso parecido razonable con el malo de la serie infantil Lazy Town) monta sobre el escenario del Malmö Arena una reunión de pagafantas con un tema que ni fu, ni fa, pero que si se lo pilla Estrella Damn se lo convierte en la sintonía de su campaña de verano (peores cosas indies les hemos escuchado). Mediterráneamente hablando y sin recortes.
  10. 10.- Rusia. Dina Garipova. «What if»

    Dina Garipova, representante de Rusia
    Dina Garipova, representante de Rusia - afp
    Felicitamos a los rusos por renunciar a las mamarrachadas sexagenarias (que, sin embargo, tan buenos resultados les dieron el pasado año), y por apostar por otra balada de corte clásico, que todo apunta a que no les bajarán de los primeros puestos de la clasificación. Sin duda, Garipova presenta mejor voz que muchas otras divas de esta edición (la favorita danesa incluida), pero le puede su puesta en escena de la canción. Su vestido en la semifinal del martes (que muy probablemente repetirá) era, como mínimo, no compatible con la modernidad, y el estatismo y el estilismo de su coro (que entra en escena mucho después que la solista) hace pensar por unos momentos al público español que terminarán entonando el «Amo a Laura». Mal, muy mal.
  11. 11.- Alemania. Cascada. «Glorious»

    Natalie Horler, intérprete del grupo Cascada, representantes de Alemania
    Natalie Horler, intérprete del grupo Cascada, representantes de Alemania - reuters
    Alemania sabe que tiene un problema gordo en Europa. Sus vecinos del norte, los ricos, han preparado potentes candidaturas y se van a votar entre ellos, y los del sur, no quieren ni ver mentado su nombre en pintura. Por eso los germanos han seleccionado a un grupo (la banda Cascada) cuya intérprete, Natalie Horler, no recuerda en nada a Angela Merkel. De hecho, la muchacha se ha alzado ya con un premio, y es el de haber sido considerada una de las mujeres más sexys del festival de este año. Su banda, formada en 2004, y en las listas de ventas de más de veinte países (entre los que no está España), intentará insuflar buenrrollismo en los corazones europeos con sus ritmos «dance». Lo cierto es que el tema es pegadizo, pero no remata. Y, visto lo visto en los ensayos, su protagonista puede ser víctima de un enemigo peor que la indiferencia del continente: ella misma y la cola de su vestido.
  12. 12.- Armenia. Dorians. «Lonely Planet»

    Dorians, la banda que representa a Armenia
    Dorians, la banda que representa a Armenia - afp
    Mientras Armenia interpretaba su canción el pasado jueves en la segunda semifinal, el país se convertía en tendig topic en España. Y el motivo no era realmente su canción (que se deja escuchar), sino las cejas de su cantante (muy a su pesar, tendencia en todos los representantes de esta delegación en Eurovisión). Este país vuelve al festival como si en el anterior no hubiera pasado nada (se retiraron por sus rivalidades políticas con Azerbaiyán, el anfitrión), seleccionando a una de las bandas rock más famosas del país (y que está pegando fuerte en Rusia: atención a sus doce puntos), con un tema –«Lonely planet»– que tal vez no sea su mejor traje a medida, pero que defienden con precaución. Y es que han terminado juntando a unos amantes declarados de Led Zeppeling con una especia de balada-rock ecologista compuesta por Tony lommi, el mítico guitarrista de Black Sabbat, para un solista, ahora, que fue miembro del coro de Armenia en 2010. Es nuestro pelo (incluido el del entrecejo) el que se pone ahora de punta.
  13. 13.- Países Bajos. Anouk. «Birds»

    Anouk defiende «Birds» en Eurovisión para Holanda
    Anouk defiende «Birds» en Eurovisión para Holanda - efe
    Anouk es una joven gloria en los Países Bajos y ha venido a Malmö a demostrarlo. Y no nos referimos ya a ese vídeo que incendia la red en la que se la ve borracha como una cuba en una de las fiestas del Eurofestival (algo hasta lógico de alguien que se cree un personaje del «rock sistem», aunque sea de un país del tamaño de un garbanzo), sino a su canción. «Birds» es una supuesta balada que no pega ni con cola en Eurovisión, y que ella interpreta a su bola, como si nada de aquello estuviera pasando,  como todo lo que hace. Las normas de la UER son muy claras a este respecto: las composiciones del concurso no pueden superar los tres minutos. Así ocurre en el caso de Anouk, aunque el espectador tenga la sensación de que ella lleva cantando nueve. Pero que le quiten lo bailao. La representante holandesa ha conseguido que su país vuelva a una final, algo que no experimentaba este país desde 2004, cuando se instauró el sistema de clasificación actual.
  14. 14.- Rumanía. Cezar. «It's my life»

    El rumano Cezar durante su actuación en la segunda semifinal
    El rumano Cezar durante su actuación en la segunda semifinal - efe
    Cuando estábamos a punto de pensar que los folclorismos acusados y las tonadillas de opereta quedaban desterrados de esta edición de Eurovisión (víctimas de ello han sido los croatas y los montenegrinos, a cuyo cantante, Vlatko Lozanoski, le hundieron en la miseria cuando le colocaron a su lado a Esma Redzepova-Teodosievska, la copia balcánica de la mala de «La Sirenita»), llegó Rumanía y lo echó todo a perder. Su intérprete. Cezar, tira de falsete para convertirse en contratenor sobre una base musical «chunda, chunda» que no deja a nadie indiferente. Y por si pensábamos que aún lo habíamos visto todo, aún queda por describir la puesta en escena: el muchacho se entrega al drapeado y al gorgorito, mientras todo se llena de humo y sus bailarines entran y salen de una enorme sábana roja bajo sus pies. Es su vida (dice el título). Ahí le dejamos con ella.
  15. 15.- Reino Unido. Bonnie Tyler. «Believe in me»

    Bonnie Tyler durante el ensayo de su canciónen Eurovisión
    Bonnie Tyler durante el ensayo de su canciónen Eurovisión - reuters
    Es un hecho: Eurovisión maltrata a sus divas. Vean los casos de repetidoras como Dana Internacional, Niamh Kavanagh..., Conchita Bautista. Bonnie Tyler no es una diva que naciera al calor de Eurovisión, pero se hizo a sí misma, como las grandes, en los ochenta, con temas como «Total Eclipse of The Heart» (versionado en «Glee». Y cuando una canción es versionada en «Glee», es que tú eres un grande). Por eso da un poco de penilla verla por los pasillos del Eurofestival mendigando votos a los españoles (en su entrevista para el telediario de TVE), a los portugueses (donde parece ser que tiene una casa, a pesar de que este país no participe)... El título de su canción es toda una declaración de intenciones: «Believe in me». Creed en mí. Aún puedo ser una grande. De Gales y de Europa.
  16. 16.- Suecia. Robin Stjernberg. «You»

    Robin Stjernberg, representante de Suecia, durante uno de sus últimos ensayos
    Robin Stjernberg, representante de Suecia, durante uno de sus últimos ensayos - reuters
    Suecia tiene ya un récord en el festival de este año: el de presentar la canción en la que hay mayor distancia entre su versión en estudio y la de su cantante berreándola en directo. «You» es un tema ganador. De hecho, es tan asquerosamente pegadizo que uno tiene la sensación de llevar toda la vida escuchándolo. Pero su intérprete, Robin Stjernberg se hace muy cuesta arriba (persona que debería ser denunciada por los ecologistas de medio continente por los agujeros en la capa de ozono que debe provocar cada vez que se atusa ese flequillo a golpe de laca). Amante de AC/DC y los Back Street Boys (si es que eso es posible), Stjernberg, cuya historia personal y profesional lo es de superación, lo tiene difícil para volver a subirse al podio al que su compatriota Loreen se encaramó el pasado año. Lo que sí es cierto es que ser el representante del país anfitrión asegura muchísimos votos. Eso, y que te digan más de 40 veces al final de la noche «gracias por este fantástico show», lo que hace las votaciones de chicle.
  17. 17.- Hungría. ByeAlex. «Kedvesem»

    Hungría durante su participaciónen la segunda semifinal
    Hungría durante su participaciónen la segunda semifinal - afp
    En todas las ediciones de Eurovisión hay siempre una delegación que va por libre (muy por libre) y este año es la húngara, que no hay por dónde cogerla. Vamos a suponer que esa es la razón que ha hecho que haya llegado a la final, dado que, tal cantidad de mensajes cruzados e interferencias termina resultando hasta tierna. Este periodista indie (editor de una revista de tatuajes), que no renuncia a su idioma para participar en el festival, entona una sosa melodía sin mucho ritmo titulada «Kedvesem», cuya letra sería la declaración de amor de cualquier geek de la informática que no es capaz de transmitirle su amor a la chica que le gusta y que decide plasmarla en su diario. Mientras, el escenario se puebla de extraños personajillos grafiteros. Lo dicho: cruza la pasarela porque no sabemos que hacer con él y no tiene pinta de ir armado.
  18. 18.- Dinamarca. Emmelie de Forest. «Only teardrops»

    Emmelie de Forest, la representante danesa, por los suelos
    Emmelie de Forest, la representante danesa, por los suelos - afp
    Emmelie de Forest se siente ganadora, y eso es lo peor que le puede pasar a un artista en Eurovisión. De hecho, en su semifinal del martes cantó a medio gas (algo que le han venido recriminando en todos los ensayos). Eso, por no hablar del peinado que lucía, que parecía que sus dos tamborileros había confundido sus instrumentos con su cabeza. De poco nos va a importar que la puesta en escena del que es ya un canto a las segundas oportunidades en el desamor recuerde en su puesta en escena al «Euphoria» de Loreen (incluso las dos empiezan descalzas y por los suelos). «Only teardrops» trepará hasta los puestos más altos. Sobre todo si tienes la ayuda de la organización del evento, que no escatima en fuegos artificiales para ti. Cualquier cosa para ponerle la zancadilla a los archienemigos noruegos.
  19. 19.- Islandia. Eythor Ingi. «Eg Á Líf»

    Eythor Ingi es el representante islandés en Eurovisión
    Eythor Ingi es el representante islandés en Eurovisión - afp
    No hay duda alguna de que Eythor es islandés: ojos azules, rubio, melena abundante (y larga) y barba poblada. Su balada (con un estribillo algo machacón) es de consumo rápido, pero sin perjudicar a la salud, que él interpreta estático en el escenario y con un traje que podría hacer pensar que llega directamente de su boda. Cualquiera diría que tras esa fachada se esconde el componente de una afamada banda de rock en su país de origen. El título de la canción que defiende en Eurovisión se convierte así en una llamada de socorro para sus seguidores (de tenerlos): «(no temáis por mí, soy yo): «Estoy vivo». Desde luego, algo de profeta tiene este muchacho.
  20. 20.- Azerbaiyán. Fadid Mammadov. «Hold me»

    El trío que representa a Azerbaiyán en pleno desarrollo de su actuación en la segunda semifinal
    El trío que representa a Azerbaiyán en pleno desarrollo de su actuación en la segunda semifinal - afp
    Anfitriones el pasado año, la balada de Fadid Mammadov (uno de los solistas más jóvenes de esta edición) se ha disparado en las apuestas en los últimos días. Su cantante lo defiende con soltura y fuerza vocal, pero a este país le puede una puesta en escena que de teatralizante, produce vergüenza ajena. Mammadov se sube a un tarima de cristal en cuyo interior un bailarín-equilibrista simula ser su reflejo. Más tarde, una segunda bailarina con un abultado vestido rojo se encarga de poner la nota de color a unos movimientos ñoños que terminan empañados en pétalos. Un tema no apto para diabéticos. 
  21. 21.- Grecia. Koza Mostra y Agathon Iakovidis. «Alcohol is free»

    Los griegos lucirán falda en la final de Eurovisión
    Los griegos lucirán falda en la final de Eurovisión - reuters
    La verdad es que Grecia se merece ya que le den una buena patada en el trasero, pero es una delegación que sabe jugar sus cartas: enviar año tras año «jamonudas» y «jaquetones» de dudosa capacidad vocal pero explosivos en el escenario, o, en su defecto, grupos «ska» como el que acompaña a Iakovidis, que se coloca unas faldas escocesas y desparrama como si de una despedida de solteros se tratara. De hecho, alcohol no les falta (ellos lo dan gratis, vestidos con un estilismo que parece haber sido consensuado con David Delfín), como tampoco se quedan cortos de poca vergüenza para montar un número entre folklórico y sobredimensionado en testosterona con el acordeonista de, entre otros, Manu Chao, que acaba con unos pasos de supuesto sirtaki. ¿Y Merkel que dice de todo esto? Ella calla. No vaya a ser que a los griegos les dé por acabar con la barra libre y suban el impuesto de las bebidas espiritosas a los «guiris» alemanes de Mikonos y Creta. 
  22. 22.- Ucrania. Zlata Ognevich. «Gravity»

    Zlata, la representante ucraniana, con el hombre de dos metros y medio con el que entra en el escenario
    Zlata, la representante ucraniana, con el hombre de dos metros y medio con el que entra en el escenario - efe
    Triple carpado con tirabuzón lo de Ucrania. Y con pies de pollo, que diría Anna Tarrés. Porque, si tienes a una de las mejores solistas del certamen, y la canción es medio pegadiza, ¿qué necesidad tiene esta delegación de envolverlo todo en los oropeles y barroquismos que se gasta? Les pongo en situación: morenaza que es introducida en el escenario por un toro de dos metros y medio vestido de orco que la sitúa sobre una piedra / taburete (¿es esta su manera de reforzar la idea de que la canción se llama «gravedad») en un entorno plagadito de humo, mientras ella luce un modelo que la convierte en una sirena, sensación que se consigue a través de sus movimientos espasmódicos. Lo que intenta ser una recreación de un bosque de hadas acaba en metáfora del gusto recargado postsoviético. Si Newton levantara la cabeza, invadía Kiev.
  23. 23.- Italia. Marco Mengoni. «L'Essenziale»

    Mengoni, representante italiano, durante os ensayos de su canción
    Mengoni, representante italiano, durante os ensayos de su canción - afp
    Cójase al Eros Ramazotti más aburrido de los ochenta. Mézclelo con las letras surrealizantes de Franco Battiato y postureo italiano («ceja, le presento a flequillo; flequillo, le presento a ceja»), Y... «Eccolo!»: Tenemos al representante transalpino de este año. Desde que hace un par de años Italia decidiera volver a Eurovisión (lo que la sitúa en el Top 5 y en la final sin despeinarse) ha sabido colocarse en los primeros puestos de la tabla. El ganador del Factor X italiano de 2009, que confiesa que aprendió lo que es la música con un karaoke (¡animalito!), talentoso –por sus galardones– intérprete que fue jurado de la canción que defenderá El sueño de Morfeo (¿a qué lúcida mente en RTVE se le ocurrió meter al zorro en el gallinero?) tiene un doble reto: enamorar a Europa sin llegar a dormirla. Su canción bien vale un Sanremo y tiene mucho ganado por el idioma en la que se canta: ese italiano que las vuelve locas aunque el chaval esté pidiendo un bocata de mortadela.
  24. 24.- Noruega. Margaret Berger. «Feed you my love»

    Margaret Berger, otra de las favoritas de Eurovisión 2013
    Margaret Berger, otra de las favoritas de Eurovisión 2013 - afp
    La primera semifinal, la del martes, tuvo su propia diva nórdica: la de Dinamarca. La segunda, la del jueves, a la noruega. Ambas comparten un pésimo gusto para vestir y un desdén por el aseo capilar remarcables (fíjense en la trenza de esta última). En el caso de Margaret Berger, debería ser incluso denunciable, dado que la muchacha construye en torno suyo una marca que alcanza productos de moda. El caso es que su tema, «I feed you my love», bebe de los acordes de la música electrónica que le han hecho tan popular en la escena «underground» de su país. Una imagen que se rompe en mil pedazos cada vez que la chica se contonea. Entonces, su intención de emular en el escenario a una supuesta reina de las nieves nórdica se queda en bolazo en toda la cara del buen gusto del espectador.
  25. 25.- Georgia. Sophie Gelovani y Nodi Tatishvili. «Waterfall»

    Los cantantes de Georgia durante la segunda semifinal del festival
    Los cantantes de Georgia durante la segunda semifinal del festival - afp
    Todas las ediciones de Eurovisión cuentan con una delegación que escoge un tema que podría intercambiarse con la banda sonora de una película de princesitas Disney. Este año, ese privilegio se lo ha tomado para sí mismo Georgia, cuya elección (una pareja, una balada, unos ritmos in crecendo) recuerdan mucho a la canción uzbeca ganadora hace dos años. El «Waterfall» de Sophe Gelovani y Nodi Tatishvili –que ni se nota, ni marca, ni traspasa– resume la típica tensión sexual no resuelta que jamás acabaría en el beso finlandés, por muy heterosexuales que sean sus componentes. Aún así, nos enfrentamos a una de esas canciones llamadas a copar el top ten (no en vano, su compositor es el mismo que el de «Euphoria» de Loreen y el Quédate conmigo» de Pastora Soler), y un momento perfecto antes de las votaciones, si usted es un amante de las emociones fuertes, para levantarse e ir al baño.
  26. 26.- Irlanda. Ryan Dolan. «Only love survives»

    Ryan Dolan en el escenario del Malmö Arena
    Ryan Dolan en el escenario del Malmö Arena - afp
    Ryan Dolan mató en su semifinal dos pájaros de un tiro. Por un lado, meter a su país en la gala del sábado. Por otro, hacerlo sin que nadie reparara en él, en lo mal que viste y lo mal que canta. ¿La fórmula? Subir al escenario con él a tres vigoréxicos descamisados y con tatuajes hasta en la primera página del pasaporte. De hecho, a los muchachos se les dio unas baquetas para que aporrearan –¡qué casualidad!– tambores (como en la canción danesa, la que todas las encuestas dan como ganadora). Sea como fuere, hemos de decir que, interpretada por un cantante de verdad, «Only love survives» podría llegar a ser hasta resultona. Y si Schwarzkopf se animara a dar premios como en los concursos de misses, Dolan tendría ya el de cejas más perfectas. Con todo y con ello, podría haber sido mucho peor: una tercera entrega de los Jedward. Pero Irlanda no se quería jugar que su prima de riesgo se volviera a disparar.