Yo sobreviví al festival de Eurovisión
Soraya Arnelas, David Civera, Lucía Pérez y Karina - ABC

Yo sobreviví al festival de Eurovisión

El miedo a que el certamen devore sus carreras musicales ha sido una constante para los artistas

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Decía Karina, allá por el inicio de la década de los sesenta, que la vida era un festival. Lo hacía en la letra de una canción que formaba parte de las primeras grabaciones de la artista, que por entonces hacía llamarse Maribel Llaudés. Después llegó su «bautizo» gracias a una anécdota con el cantante Torrebruno, que la apodó como «chica de la bella carina», y éxitos imprescindibles de la incipiente música pop española como «Las flechas del amor» o «El baúl de los recuerdos». Sin embargo, y como si se hubiera tratado de una premonición, fue el festival de Eurovisión lo que cambió el destino de nuestra chica más ye-yé.

Karina se presentó en 1970 al mítico programa «Pasaporte a Dublín», en el que compitieron estrellas consolidadas de la España de entonces como Concha Márquez Piquer, Nino Bravo, Julio Iglesias o Rocío Jurado. Todos ellos buscaban el billete para el festival europeo. «Fue una experiencia muy interesante y muy bonita. Era increíble competir con tanto gran artista. Lo cierto es que no esperaba ganar, sólo pensé que iba a quedar bien», rememora la cantante 43 años después. Aunque no partía como favorita, Karina se ganó el favor del público y reaccionó con gran emoción ante su triunfo. Karina: «Eurovisión sirvió para reforzar mi popularidad»Por entonces, ella era una estrella emergente, pero antes incluso de presentarse a «Pasaporte a Dublín» su familia, y sobre todo su casa discográfica, le aconsejaron que se lo replanteara. Todos le decían que el Festival de Eurovisión era una prueba de fuego muy arriesgada, de la que si no se salía victoriosa podía ser un fracaso en una carrera posterior. Sin embargo, Karina no se lo pensó dos veces, ya que creía que era oportunidad única de ser conocida en todo Europa. «Eurovisión sirvió para reforzar mi popularidad en España y era muy bonito saber que tu canción llegaba a muchos países europeos gracias al festival. Nunca me he arrepentido de esa decisión», asegura la cantante a ABC. «Después, hice una gira latinoamericana y llegué a actuar en Estados Unidos. Mis canciones, además, también sonaron en muchos países de Europa. Sin Eurovisión, tal vez no habría conseguido todo eso».

El miedo a que el festival devore sus carreras musicales ha sido una constante para los artistas españoles que se han presentado a Eurovisión y de quienes, al menos, se lo han planteado en alguna ocasión. Sin embargo, la historia demuestra que la gran mayoría de cantantes que han acudido al programa no sólo han sobrevivido a su paso por el certamen, sino que sus carreras se han visto reforzadas independientemente del puesto cosechado.

Fracasos con sabor a victoria

Karina quedó segunda en su año, un resultado muy distinto al cosechada por la extremeña Soraya Arnelas en 2009, que tuvo que conformarse con la penúltima plaza en la final celebrada en Moscú. Sin embargo, ella es el claro ejemplo de que hay vida tras un «batacazo» eurovisivo. «No cambiaría nada de lo que viví en el festival», nos cuenta la cantante, que ultima estos días un ambicioso e innovador proyecto en el panorama musical español. «Subirme a ese escenario fue un sueño hecho realidad. Me acordé de las grandes estrellas internacionales cuando hacen su gira y tienen tantos nervios. Después de cuatro años veo que ha sido la oportunidad de mi vida y de abrirme al mercado europeo. Gracias al festival tengo mucho trabajo por Europa y ha sido muy positivo para mi carrera».

Soraya: «Gracias al festival tengo mucho trabajo en Europa»De hecho, la «extriunfita» asegura que si hubiera quedado mejor, podría no haber conseguido el mismo éxito. «Si hubiera estado más arriba en la clasificación, tal vez no me habría venido tan bien para mi carrera. Quedar mal me sirvió para ponerme las pilas y seguir adelante. De hecho, después del festival es cuando más trabajo y más conciertos tengo, y más proyectos he podido sacar adelante»

Lucía Pérez acudió dos años después de Soraya con «Que me quiten lo bailao», que le valió un 21º puesto. La artista charla con ABC desde México, donde pocas horas antes acaba de dar un concierto ante 4.000 personas en la Fiesta de la Gira del Centro Gallego de Itzapalata de México DF. «He estado también en Argentina y estoy ya ultimando mi disco, que saldrá a finales de año. Gracias al festival se me han abierto muchas puertas y he disfrutado de oportunidades como esta. Me siento muy afortunada». La cantante gallega también comparte la idea de que Eurovisión no acaba con la carrera musical de nadie, aunque aclara: «Hay que saber pasar página y seguir adelante. Quedarse ahí, sí que puede ser perjudicial».

David Civera participó en el año 2001 y se alzó con un meritorio sexto puesto. El turolense, que siempre sonó como candidato a la victoria, recuerda con gran cariño su paso por el festival. «Eurovisión para mí fue el comienzo de todo, mi carrera nació en ese instante. Me abrió las puertas y el corazón de todos los españoles». Tan satisfecho está, que tampoco dudaría en volver a representar a nuestro país. «Me gustaría regresar con algo de mis platos fuertes; show, ritmo, puesta en escena, y sobre todo una canción original». Civera, que trabaja en un nuevo disco que verá la luz en otoño, sí considera que la imagen del festival no es la adecuada en nuestro país. «Me gustaría que volviéramos a sentirnos orgullosos del certamen, para mí siempre ha tenido mucho valor».

El Sueño de Morfeo triunfa ya antes del festival

No todos los anteriores representantes españoles comparten esta opinión. Patricia Kraus, decimonovena en 1987, señaló en una reciente entrevista que el festival está «sobredimensionado» y tiene más que ver con un negocio que con un concurso musical. Paloma San Basilio, que acudió al certamen en 1985 con la canción «La fiesta terminó», también aseguró que el festival estaba obsoleto y que sólo sirve para exponer a un cantante a un juego mediático peligroso. Palabras que rápidamente fueron rebatidas por José María Íñigo, comentarista también este año de Eurovisión, en ABC Punto Radio. «Paloma San Basilio no tiene ni idea, habla por hablar. Eurovisión es un escaparate único para un artista, y los éxitos de Pastora Soler y Loreen el año pasado lo corroboran».Gracias a su excepcional actuación en Eurovisión, Pastora Soler ha plagado su agenda de conciertos, ha renovado su contrato con Warner Music, y ha cosechado un gran éxito en países como Finlandia o Croacia, donde tiene seis actuaciones este verano. El Sueño de Morfeo, nuestros representantes este año, ya notan la influencia positiva del festival al conseguir que su nuevo disco «Todos tenemos un sueño», se haya aupado al número uno de ventas en iTunes en el primer día de su lanzamiento. Definitivamente, hay vida más allá de Eurovisión.