Genoveva Casanova, con muletas y visón blanco - EFE

Viaje a Estocolmo, equipaje de lujo

La presentación oficial de Genoveva Casanova como novia de un Vargas en Suecia ha sido demasiado planificada

beatriz cortázar
Actualizado:

Quince días antes de la entrega del premio Nobel en Estocolmo, la mexicana Genoveva Casanova pasó por Madrid para rodar un anuncio con una firma de cosmética, que se vende sólo en farmacias y que el próximo lunes presentará ante los medios. La ex condesa de Salvatierra apenas permaneció 48 horas en la capital y ni siquiera tuvo tiempo de acudir al concierto de Juan Peña, al que la había invitado su amiga María Zurita, como tampoco se quedó a la entrega del premio a Carolina Herrera por parte de la revista «Marie Claire».

Genoveva vino con el tiempo justo y el pie lesionado tras el pisotón que le propinó el caballo con el que posó en un reportaje de una revista, realizado bajo la supervisión de Naty Abascal. Le destrozó los tendones, de ahí las muletas y el agobio de estos días paseando por Estocolmo con el pie dolorido. Fue durante su estancia en Madrid cuando preparó parte del estilismo que estos días ha lucido en los actos conmemorativos del Nobel, donde ha permanecido junto a su novio, Gonzalo Vargas Llosa, y toda la familia del escritor peruano, que son muchos y muy bien avenidos.

Presentación oficial

Genoveva no es mujer de improvisar, de ahí que algunos ya consideren que su presentación oficial como novia de un Vargas en Suecia haya sido demasiado planificada. Desde luego, ha cuidado hasta el último detalle, consciente de que muchos objetivos de la prensa rosa iban a fijarse en ella y, por ello, aprovechó su paso por Madrid para visitar la tienda del peletero Miguel Marinero y elegir cinco prendas de la última colección que el modisto presentó en Cibeles. Desde un maravilloso abrigo de zorro rojo, valorado en 6.000 euros (en la imagen de arriba), a un visón blanco de 9.000 (foto de abajo), pasando por la capa de astracán que lució ayer en la ceremonia o los linces que llevó en otra cena, sin olvidar el cinturón de Swarovsky (2.500 euros) que complementaba un abrigo o el sombrero de lince para los actos de día. En total, el valor de las pieles que ha paseado por Estocolmo ronda los 50.000 euros. A eso hay que sumar los zapatos de Manolo Blahnik, las joyas de Chocrón y los vestidos que lució en los distintos actos de las firmas María Lafuente, Carolina Herrera New York, Armani y Azzaró. En total, se calcula que el valor de todo el equipaje podría rondar los 70.000 euros.

Eso sí, para tranquilidad de su familia, Genoveva no ha tenido que soltar ni un solo euro puesto que, al igual que se hace con los reportajes de moda, todo su estilismo es prestado y tiene que ser devuelto en cuanto aterrice en Madrid y terminen los flashes. Como una moderna Cenicienta, despojada de sus visones y brillantes, la mexicana vuelve a casa y prepara el regreso de sus hijos a España, que definitivamente será el próximo 27 de diciembre. Aunque me consta que entre los Alba no ha sentado muy bien este despliegue mediático de Genoveva con los Vargas, para alegría de la duquesa sus nietos Luis y Amina sí tomarán las uvas con ella en el palacio de Liria. Después se irán a Sevilla con su padre, Cayetano, que este año emulará al rey Gaspar en la cabalgata de la capital andaluza, en la que le acompañarán sus hijos, su sobrina Cayetana y su inseparable Fran Rivera, que hará las labores de paje.