Dos joyas navales. Melchinenko es el dueño del «A» y del más pequeño «Motor Yatch A» - ABC

El megayate que maravilla en el Mediterráneo

El fabuloso velero «A», del oligarca ruso Andrey Melnichenko, surca esta semana el mar Jónico y acaba de recalar en la isla de Corfú (Grecia)

Corresponsal en AtenasActualizado:

Esta increíble nave lleva por nombre la letra «A», que los medios internacionales pensaban que era en homenaje a la señora de Andrey Melnichenko (46 años), la bella Aleksandra, una modelo nacida en Belgrado, de padre serbio y madre croata, que, desde su fabulosa boda en 2005 con el poderoso oligarca ruso -se estima que su fortuna ronda los 9.300 millones de euros-, surca con frecuencia las aguas del Mediterráneo a bordo del velero más lujoso del mundo: un megayate de 143 metros de eslora y por el que el empresario desembolsó algo más de 420 millones.

Ahora Alex Andreev, representante de Andrey Melnichenko, aclara que se llama «A» sencillamente para figurar el primero en los registros marítimos. Y que la fortuna de este poderoso industrialista, con grandes activos en fertizilantes y carbón, está estimada según la lista Forbes 2018 en nada menos que 15.500 millones de dólares

En este yate, que estos días atraviesa las aguas del mar Jónico y acaba de recalar en la isla de Corfú (Grecia), todo es extraordinario: las velas ocupan 3.747 metros cuadrados de tela, navega a una velocidad de crucero de 16 nudos, siendo su máximo 21 nudos y sus 16 pasajeros pueden admirar el fondo del mar gracias a unos cristales especiales, mientras que los 54 miembros de la tripulación se ocupan de todos lo detalles. Sus datos técnicos también son impresionantes: 143 metros de eslora, tres mástiles de carbono que alcanzan los 100 metros cada uno, cuatro cubiertas, diseño vanguardista y materiales a prueba de bombas. Para quien conoce el lujo y el buen gusto, su acabado exterior, así como la decoración interior, son del diseñador industrial francés Philippe Starck. También intervinieron en su construcción los diseñadores alemanes de Dölker & Voges y los arquitectos navales holandeses de la compañía Dykstra, tal y como describió en su día Pedro Sardina, poco después de salir de los astilleros alemanes por vez primera el pasado año.

Además, dispone de helipuerto y tres piscinas; inhibidores de radar, sensores de movimiento y más de 40 cámaras de seguridad, que no se notan debido a la sofisticada decoración. El sistema de seguridad es tan complejo, que utiliza huellas digitales, por lo que solo tienen acceso a la nave la tripulación, el pasaje y sus invitados.

Se calcula que en su mantenimiento Melnichenko -licenciado en Física, es el mayor accionista de la compañía productora de fertilizante EuroChem- invierte no menos de 20 millones de euros al año… Ningún problema para este billonario ruso, cuyo yate anterior, «Motor Yacht A», tiene el aspecto de un submarino militar, aunque su interior es lujosísimo, también por obra y gracia de Starck. Tan sólo «costó» 263 millones de euros.