Versace dice adiós al «bling-bling» y se aprieta el cinturón
Donatella Versace./ Daylife

Versace dice adiós al «bling-bling» y se aprieta el cinturón

AMAIA ODRIOZOLA | MADRID
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Cuando en 1997 Gianni Versace fue asesinado en Miami, su hermana Donatella se hizo cargo de la dirección artística de la casa, y consiguió sacar adelante la firma de la medusa, si cabe, más triunfal. En cinco años la firma enderezó sus cuentas gracias Giancarlo Di Risio, ex director general, que dimitió según se dice por desavenencias con Donatella. Infinitud de celebridades escogen la firma italiana para pasear por la alfombra roja, convirtiéndola en una apuesta segura para acudir sexy y sofisticada a una fiesta. No obstante, doce años después, la crisis llama a la puerta de Donatella.

La compañía va a despedir a unos 350 trabajadores, aproximadamente a un 25% de la plantilla que tiene distribuida por todo el mundo. La firma, sinónimo italiano del lujo y del brillo, cerrará este año con números rojos, con unos 30 millones de pérdidas. Así que por ahora, se acabó el «bling-bling»: se acercan tiempos austeros. Para reflotar al gigante, las líneas están claras: aumentar la eficiencia de la empresa para volver a obtener beneficios en 2011. Eso implica mirar con lupa qué tiendas son rentables y cuáles no, y en esta línea, Donatella ya ha echado el cierre de sus establecimientos en Japón, el mayor mercado del lujo del mundo, después de 30 años con presencia en el país asiático, aunque quiere reabrir nuevos establecimientos.

La firma estrella de la alfombra roja

Numerosas celebrities tienen en Versace su firma de cabecera para las grandes ocasiones. Sinónimo de feminidad, sensualidad y exuberancia, Donatella ha sabido dar a las estrellas lo que buscaban. Memorable el precioso vestido empolvado que llevó Penélope Cruz a una gala de los Oscar y que la elevó hasta la élite de la elegancia hollywoodiense. Otras admiradoras de la firma italiana son la supermodelo Gisele Bundchen (que también ha sido imagen de la casa), luciendo cuerpazo en dos galas del MET con un vestido de seda rosa pálido, y también despampanante con uno ultracorto en azul eléctrico.

A la historia pasó también Jennifer López en la alfombra roja, con un escotadísimo (y muy comentado) vestido de gasa con motivos selváticos que dejaba poco a la imaginación. Y muchas más: Charlize Theron, Marisa Tomei, Jessica Alba, Jessica Biel o Angelina Jolie han confiado en Versace para sus grandes apariciones.

La industria de la moda se aprieta el cinturón

Pero Versace no es la única que ha sufrido los estragos de la crisis. El caso más dramático, y más llamativo también, es el del creador Christian Lacroix, que anunció el pasado mes de julio que su desfile de Alta Costura sería el último, ya que la crisis había ganado el pulso. Las modelos no cobraron, las telas eran retales y el Museo de Artes Decorativas de París, donde se celebró, no le cobró. No obstante, el maestro dio una lección de costura demostrando que no le hacen falta excesos para salir airoso. Quizá por ello, un jeque árabe hizo una generosa oferta para salvar la firma.

Prada, otro de los símbolos italianos de la elegancia, ha tenido que acogerse a un ERE ( Expediente de Regulación de Empleo) para 250 trabajadores. También Burberry tiene ante sí el despido de 540 trabajadores (y ya ha cerrado Thomas Burberry en España), e incluso la firma de las firmas, Chanel, recortará más que los patrones. No son buenos tiempos para la moda, aunque pase lo que pase, la elegancia siempre prevalece.