¿Quién sostiene la alta costura?
Desfile de Alta Costura de Dior, temporada Otoño/Invierno 2010-2011 - REUTERS

¿Quién sostiene la alta costura?

Desde un discreto plano, las mujeres árabes se han convertido en las mayores clientas de la costura de lujo del mundo. Pueden comprar hasta 30 vestidos solo para la «temporada de bodas» y no tiemblan al pagar 50.000 euros para verse radiantes

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El «glamour» de la alta costura se asocia inconscientemente al euro o al dólar. Pero, con un sistema económico en crisis ¿quién sostiene algo tan prescindible como la moda de lujo?

Pocas veces se les ve en la primera fila de un desfile y son muy discretas a la hora de realizar sus encargos, sin embargo las mujeres de Oriente Medio se han convertido en las principales compradoras de alta costura en el mundo.

Una afirmación que puede sorprender cuando muchas mujeres árabes, particularmente en el Golfo, viven tapadas bajo las vestiduras que dictan sus costumbres. Pero su calendario social, que incluye unas 15 ó 20 bodas al año y fiestas privadas todos los meses, supone una demanda de costura mucho mayor que los ocasionales bailes benéficos y las fiestas de la alta sociedad en Europa y Estados Unidos. Y repetir vestido no es una opción.

Son mujeres con dinero y una vida social muy ajetreada que disfrutan con el lujo y la exclusividad de los diseñadores

Su vida social y su bolsillo les convierten en ávidas compradoras de lujo

internacionales. Según informa Reuters, las principales compradoras de alta costura hoy en día están concentradas alrededor del Golfo: saudíes, kuwaitíes, qataríes y procedentes de los Emiratos Árabes Unidos, que no dudan en gastarse 50.000 euros para asistir radiantes a un evento donde no habrá ni un solo hombre.

«Todas las familias reales de Oriente Medio son nuestros clientes», dice Catherine Riviere, al frente de la alta costura de Christian Dior. Esta selecta clientela también se inclina por diseñadores libaneses, como Elie Saab o Zuhair Murad, que se han especializado en vestidos «de alfombra roja», perfectos para este tipo de público.

Oriente Próximo continuará como principal cliente de costura si la situación económica de Europa y Estados Unidos continúa su mala racha. La industria de bienes de lujo no ha sufrido todavía el impacto de la crisis económica pero muchos analistas temen que no saldrá indemne, principalmente si el crecimiento de China empieza a decelerar. «Las mujeres de Oriente Medio son nuestras primeras compradoras y parece que lo van a seguir siendo», dice Jeffry Aronsson, nombrado ejecutivo de Emanuel Ungaro hace tres meses, tras pasar por Donna Karan, Oscar de la Renta y Marc Jacobs.

Únicas, extravagantes y chic

Reem, la hija de un magnate de la construcción en Oriente Medio, pasa mucho tiempo revoloteando entre París, Londres, Dubai y Beirut, y es una compradora habitual de costura. Además ha comenzado a diseñar su propia joyería.

«Quiero ser diferente de las demás», decía en una entrevista que concedió desde su apartamento parisino del «16ème arrondissement». «Quiero piezas únicas, extravagantes y chic. No quiero pagar 5.000 o 6.000 euros, como me pasó hace poco con un vestido de Pucci, y ver que alguien más lo lleva la misma velada».

El reto está en saber quién compra qué, para que ninguna mujer coincida con el mismo vestido

Habitualmente, en las bodas que se celebran en los países del Golfo los hombres y las mujeres se dividen en dos grupos. Cientos de mujeres se juntan en un gran salón de baile, todas con sus vestidos de alta costura, y algunas no temen ponerse ropa provocativa. «Algunas mujeres llevan profundos escotes e incluso transparencias», decía Reem en su entrevista, que habitualmente asiste a este tipo de eventos y compra entre 30 y 40 vestidos de firma el año. En las bodas reales, el código de etiqueta es más estricto en cuanto a estilo, escote y largura.

Además, con bodas que duran entre tres y siete días, cada clienta necesita entre cinco y diez vestidos diferentes, una buena noticia para las empresas del lujo.

El mayor cliente del lujo de todo el Golfo es Emiratos Árabes Unidos, donde la ropa de firma supone un 42 por ciento de las compras, principalmente vestidos y faldas.

«Para nosotros, con China, Oriente Medio es el mercado que más rápido está creciendo» decía Patrick Thomas, directro de Hermès en la última Semana de la Moda de París. «Durante mucho tiempo, estos mercados querían un tipo de lujo más ostentoso y ahora prefieren un estilo más refinado y discreto», añadía. Thomas asegura que Oriente Medio empezó a comprar en mayor volumen hace dos o tres años y que ahora supone el 30 o 35 por ciento del crecimiento de las ventas anuales al año.

Para Dior, Chanel, Valentino, Stephane Rolland y otras marcas de lujo gustan a las compradoras de Oriente Medio, el principal reto es llevar un detallado seguimiento de quién compra qué, para evitar vender el mismo vestido a miembros de los mismos círculos que asistan al mismo evento.

«Un buen vendedor tiene que concer a toda la familia del comprador y hacerle el mayor número posible de preguntas porque no se nos permite cometer errores», dice una asistente de ventas de Dior afincada en Europa oriental y especializada en la clientela de Oriente Medio. Muy a menudo, asegura, la competición está en el vestido más caro, no en el más elegante o estiloso, dice.

Cuestión de estatus y de éxito

Para muchas mujeres de Oriente Medio, la costura es un símbolo de estatus social y de éxito. Quieren brillar e impresionar a potenciales suegras en busca de buenas novias, en las fiestas y bodas a las que asisten. Las chicas optan por vestidos con muchos cristales y piedras preciosas, o por tejidos bordados y suntuosos.

«Tuve la oportunidad de ver una boda que se celebró hace poco aquí en Dubai. 4.000 mujeres estaban invitadas a la recepción y todo el mundo en ese salón vestía alta costura», dice Simon Lock, director de Dubai Fashion Week. «Y hay muchas bodas a las que asistir. La temporada de bodas es muy cara aquí», añade.

«Sé de muchas ocasiones en las que se invita a un diseñador a una casa privada para un showroom. Las anfitrionas comprarán 20, puede que 30, vestidos para una temporada», dice Lock. Asegura que los precios empiezan en los 3.000 dólares y que pueden llegar a los 75.000. Un vestido de novia de Dior puede alcanzar el millón.

La temporada de «shoppping» compienza en julio en Italia

Así, Dior, Chanel y otras grandes firmas de lujo también organizan shows privados en hoteles de Oriente Medio, o incluso en las casas de sus clientes más habituales.

«Las familias reales son nuestros clientes», dice Rabia Z, diseñadora afincada en Dubai. «Nos llaman para una cita y vamos todas las veces que nos pidan acercarnos. Les encanta que les demos la opción de cambiar el color, alargar o acortar la prenda».

Muchas otras prefieren volar a París, Milán o Londres, donde pueden comprar más variedad y colecciones más actuales. La temporada de compras comienza habitualmente en Italia en junio. En julio y agosto se mueve hacia la riviera francesa, donde muchas mujeres del Golfo pasan sus vacaciones, y termina en septiembre en París y Londres.

Capitales del crecimiento

Qatar, la nación con mayor riqueza per capita del mundo, es una de las pocas economías con un fuerte crecimiento económico en la actualidad. El país está organizando su primera semana de la moda, prevista para marzo de 2012, y una de las principales partidarias del evento es Sheikha Mozah bint Nasser al-Missned, la glamourosa esposa del emir de Qatar.

Sheikha Mozah (una de las principales compradoras de costura del mundo), también está detrás del Qatar Luxury Group, creado en 2008. Con sede en Doha, contrató al diseñador Stephane Rolland para crear una firma de moda a partir de cero que espera descubrir la próxima primavera.

El misterioso grupo, apoyado por la Fundación Qatar que la propia Sheikha creó, hizo su primera adquisición este año cuando compró el fabricante de artículos de cuero de París Le Tanneur por 26 millones de euros, y está a la caza de más marcas europeas. El grupo está dirigido por Gregory Couillard, ex ejecutivo del mayor grupo mundial del lujo, LVMH.