Esguinces, carbohidratos y novias
Desfile de Armani - AFP
SEMANA DE LA MODA DE MILÁN

Esguinces, carbohidratos y novias

MADRID Actualizado:

Los que pensaban que la gastronomía y la moda estaban reñidas (por eso de las calorías), no han asistido al desfile de primavera/verano de Dolce & Gabbana. Domenico Dolce y Stefano Gabbana se han encargado de que las «fashionistas» se alimenten bien, aunque solo sea por los ojos. Y es que los estampados de su colección eran desde peperoni (pimientos), hasta pomodori (tomates) pasando por farfalle (pasta en forma de lacitos, o lo que es lo mismo, carbohidratos, lo nunca visto en moda).

No sabemos si la modelo Lindsey Wixson demandará a Donatella Versace por hacerla andar con tacones imposibles con pedrería incluida. La «top» se cayó mientras desfilaba y al día siguiente colgaba en su Twitter que tenía un esguince de tobillo. Gajes del oficio. Aun así la ropa, ideal, sexy y dulce al mismo tiempo.

En Emilio Pucci, el diseñador Peter Dundas ha conseguido renovar otra vez más los estampados «psicodélico chic», en colores chillones, que caracterizan la firma. Las «celebrities» se podrán pegar este año por las faldas «gipsy», tops de encaje y microvestidos sexy de pedrería, ya que su ropa es de las más pedidas para lucir sobre la alfombra roja desde hace un año.

Roberto Cavalli le da una segunda oportunidad a su línea «Just Cavalli», que dejó de producirse una temporada. Ahora vuelve, renovada, con más fuerza y más rockera que nunca: pitillos con detalle de pedrería, vaqueros dorados, blusas transparentes, acabados en piel de serpiente, toreras con bordados, muy Mick Jagger, en versión femenina.

Para Bottega Veneta, Tomas Maier sorprende con una ropa más urbana que otros años y sobre todo incluyendo vaqueros denim en la colección, lo nunca visto para esta firma de ultra lujo, conocida por sus bolsos de cuero entrelazado.

Giorgio Armani presentó su línea Emporio con muy poca concesión al color, ya que casi todo era blanco, negro, o blanco y negro. Cortes clásicos y acabados impecables, como de costumbre.

En el Jil Sander de Raf Simons no faltaron ni el «color block», ni las líneas depuradas, que tanto caracteriza la ropa de esta firma. Lo que sí sorprendió fueron los últimos tres looks: novias «by Jil Sander», algo que nunca habían contemplado antes. ¡Viva la novia milanesa!