Gareth Southgate, seleccionador de Inglaterra, causa furor con su chaleco

Marks & Spencer asegura que la demanda de esta prenda ha aumentado un 35% gracias al entrenador

ENVIADO ESPECIAL A RUSIAActualizado:

Algo en la selección de Inglaterra ha llamado la atención del público además del juego aéreo y los goles de Harry Kane. Gareth Southgate, su entrenador, está sorprendiendo no solo por su capacidad para tomar decisiones sino también por su poco común elegancia. Poco común incluso en él. Pese a los más de 30 grados de Nizhni Nóvgorod, junto a una corbata de rayas y una camisa de tonos azules pálidos, Southgate lució un elegante chaleco que además de no pasar desapercibido y de reforzar la imagen de seguridad a la que aspira todo entrenador –recordemos el vacilante inicio de Sampaoli con camiseta ajustada, chaqueta negra y pantalones pitillos– ha generado un efecto emulación en el hombre inglés.

Lo llaman el «Efecto Southgate». Marks & Spencer, proveedor oficial del traje de la selección, ha dicho que la demanda de chalecos ha aumentado un 35%. Esto formaría parte de una nueva tendencia masculina consistente en huir del estilo «casual» de la generación anterior.

El chaleco, que es de lana entallado y cuesta 65 libras, ha despertado opiniones diversas. En la revista «Esquire» fue criticado con dureza, mientras que el periódico «The Guardian» lo recibió con entusiasmo, colocando a Southgate nada menos que en la estela de elegancia de Andrea Pirlo. El punto medio, acompañado de una reconfortante ironía, lo encontró el «Telegraph»: «El chaleco individual sin nada más es solo para magos con autorización gubernamental para actuar ante menores y para integrantes de la tripulación de cabina».

El chaleco no solo revoluciona lo que podemos esperar de un entrenador, resulta nuevo en el propio Southgate, que pasó las primeras cuatro décadas de su vida vistiendo de una manera completamente distinta. Southgate fue futbolista y estuvo en la Eurocopa de 1996, cuando Inglaterra fue derrotada en penaltis por Alemania en el propio Wembley. Él falló el penalti decisivo; quedó como la viva imagen de la derrota. Southgate tardó en superarlo, jugó muchos años en el Crystal Palace, con cierta fama de posh (pijo) y bromas sobre su nariz. De niño ya le habían dicho que era demasiado inteligente para jugar al fútbol. Llegó a internacional y después se empeñó en ser entrenador; tuvo problemas para encontrar equipo en la Premier pero ha llegado a la selección con una firmeza renovadora.

Southgate no solo ha tomado medidas enérgicas como ponerse chaleco, cambiar el sistema, o rejuvenecer el equipo, además habla abiertamente de una «nueva Inglaterra». Cambiar la mentalidad no solo en el juego. Por eso el liderazgo de su equipo lo tiene Harry Kane, joven delantero con aspecto de remero de Oxford que forma parte de una generación de futbolistas que no van al pub ni crean escándalos como Paul Gascoigne.

El modelo de Kane es David Beckham. Comenzó a jugar en la misma escuela, Chingford Foundation School, donde le conoció. Kane es familiar, hogareño, un posible caballero como David Beckham, que aspira a sir y es un icono de moda en todo el mundo. Esta nueva selección inglesa se le parece. Recupera un estilo elegante, retro, casi neoeduardiano que empieza a imitarse. Hoy se juega su futuro contra Croacia.