La baronesa Thyssen, en su casa de Sant Feliú de Guixols - INÉS BAUCELLS

La baronesa vuelve a quedarse sola en Navidad

Navidades sin su hijo, su nuera y sus nietos

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Navidades sin su hijo, su nuera y sus nietos. Así será un año más para la baronesa Thyssen, quien sigue sin tener una relación fluida con Borja y Blanca; el último encuentro con su adorado hijo fue hace ya algunas semanas, en un hotel de Madrid y durante apenas unos minutos. Las cosas siguen mal, muy mal, y ni el espíritu navideño ni las promesas de cara al 2011 han logrado cambiar los ánimos. Por eso Borja y Blanca se quedarán la Nochebuena y la Navidad en Barcelona, con sus hijos y junto a la familia Cuesta, mientras la baronesa lo hará al lado de sus mellizas, de cuatro años, y de los perros que acumula en su casa de San Feliú.

Los que conocen bien a la baronesa dicen que la indiferencia que muestra de cara a la galería es pura fachada. Como es lógico, la procesión va por dentro y la pena no tiene fecha de caducidad. Borja siempre fue el ojito de su madre, su niño bonito, y no estar a su lado es algo que empieza a ser una costumbre en la vida de Tita. En cuanto a Borja… se ha hecho más duro con el paso del tiempo y sobre todo más inseparable de Blanca desde que nacieron sus hijos. El matrimonio acaba de regresar de un viaje con motivo del cumpleaños de Blanca y preparan ya su mudanza a Madrid, para lo que terminan la decoración de la casa que se han comprado en La Finca de Somosaguas tras muchos meses de negociaciones, y una vez que Borja cobró la parte de la herencia que quedaba pendiente. Me cuentan que es Blanca quien se encarga de decorar cada estancia y que tiene muy claro lo que quiere en cada momento. Como detalle, este año su felicitación navideña la han ilustrado con su hijo Eric y uno de sus perros ataviado de Papá Noel. Están felices y se les nota. Ahora buscan colegio en madrid para Sacha y lo intentan en el Instituto Británico, que está muy cerca de su nueva residencia. El problema es que suele haber bofetadas para entrar.

Navidades sin su hijo, su nuera y sus nietos. Así será un año más para la baronesa Thyssen, quien sigue sin tener una relación fluida con Borja y Blanca; el último encuentro con su adorado hijo fue hace ya algunas semanas, en un hotel de Madrid y durante apenas unos minutos. Las cosas siguen mal, muy mal, y ni el espíritu navideño ni las promesas de cara al 2011 han logrado cambiar los ánimos. Por eso Borja y Blanca se quedarán la Nochebuena y la Navidad en Barcelona, con sus hijos y junto a la familia Cuesta, mientras la baronesa lo hará al lado de sus mellizas, de cuatro años, y de los perros que acumula en su casa de San Feliú.

Los que conocen bien a la baronesa dicen que la indiferencia que muestra de cara a la galería es pura fachada. Como es lógico, la procesión va por dentro y la pena no tiene fecha de caducidad. Borja siempre fue el ojito de su madre, su niño bonito, y no estar a su lado es algo que empieza a ser una costumbre en la vida de Tita. En cuanto a Borja… se ha hecho más duro con el paso del tiempo y sobre todo más inseparable de Blanca desde que nacieron sus hijos. El matrimonio acaba de regresar de un viaje con motivo del cumpleaños de Blanca y preparan ya su mudanza a Madrid, para lo que terminan la decoración de la casa que se han comprado en La Finca de Somosaguas tras muchos meses de negociaciones, y una vez que Borja cobró la parte de la herencia que quedaba pendiente. Me cuentan que es Blanca quien se encarga de decorar cada estancia y que tiene muy claro lo que quiere en cada momento. Como detalle, este año su felicitación navideña la han ilustrado con su hijo Eric y uno de sus perros ataviado de Papá Noel. Están felices y se les nota. Ahora buscan colegio en madrid para Sacha y lo intentan en el Instituto Británico, que está muy cerca de su nueva residencia. El problema es que suele haber bofetadas para entrar.