Vladímir Putin, licencia para amar
Putin, con su mujer y una de sus hijas - abc

Vladímir Putin, licencia para amar

El ex agente de la KGB oculta a su esposa, a sus hijas y hasta una fortuna de 30.000 millones

RAFAEL M. MAÑUECO
CORRESPONSAL EN MOSCÚ Actualizado:

El ex jefe del Estado, actual primer ministro y candidato otra vez a presidente, Vladímir Putin, conduce coches de Fórmula 1, pilota aviones de combate, canta, toca el piano, monta en Harley Davidson y se codea con estrellas como Mickey Rourke y Naomi Campbell. También le gusta esquiar, los uniformes militares, los perros, la pesca, las artes marciales y los relojes caros. No le importa que le llamen seductor o «macho alfa». Pero su popularidad está ahora por los suelos.

De su vida privada se sabe muy poco. Y es que la prensa rusa tiene prohibido publicar todo lo concerniente a su existencia de puertas para adentro. Lo que sucedió con el diario ruso «Moskovski Korrespondent» es un ejemplo de la suerte que corren quienes violan ese precepto. Hace tres años, el rotativo publicó una información asegurando que el líder ruso se había separado de su esposa Liudmila debido a la relación sentimental que mantenía con la joven Alina Kabáyeva, ex campeona mundial de gimnasia rítmica. El periódico desapareció de repente, según la versión oficial, por «problemas financieros».

Cambio de nombre

Lo cierto es que ningún otro dirigente ruso, ni siquiera Stalin, había tapiado su privacidad de forma tan meticulosa. Las hijas de Putin, María y Ekaterina, empezaron a estudiar juntas en la Universidad de San Petersburgo (SPbGU) en 2003. Después de aquello, nada más se ha vuelto a saber de ellas. Al parecer, María contrajo matrimonio en 2005 en la isla griega de Santorini con un empresario alemán y, según el politólogo ruso Stanislav Belkovski, vive en Munich. Ekaterina se casó hace poco, pero se desconoce su paradero. Dicen que ambas se han cambiado el nombre y llevan ahora los apellidos de sus maridos.

En cuanto a Liudmila, acompañó a su esposo en los actos públicos hasta 2008. Desde entonces no se la ha vuelto a ver. Parece que es un hecho que están separados, pero nadie lo ha podido comprobar. Se cuenta insistentemente que la ex azafata se recluyó voluntariamente en un convento en la ciudad de Pskov. Hace tres años y medio, durante un viaje a Italia, su esposo rechazó haber tenido ningún tipo de relación con Kabáyeva y se negó a revelar si estaba o no divorciado.

Otra vertiente sobre la que en Rusia se tiende un tupido velo es la relativa a la fortuna de Putin. Oficialmente gana unos 60.000 euros al año y posee un terreno de 1.500 metros cuadrados en Moscú, un piso de 77,7 metros cuadrados en San Petersburgo y dos coches de colección.

Pero, según «The Guardian» y «Financial Times», el mandamás ruso atesora mucho más. Una de las fuentes consultadas por los rotativos británicos es Belkovski, que atestigua que Putin tendría un capital de unos 30.000 millones de euros gracias a sus acciones en el grupo Gunvor, Surgutneftegaz y el gigante energético Gazprom. Su nombre, sin embargo, no figura en los registros de accionistas. De ser ciertas tales informaciones, el dignatario ruso sería uno de los diez hombres más ricos del mundo.