El Rocío, en su culmen

MADRID Actualizado:

Faltan muy pocas horas para el lunes de Pentecostés, el quincuagésimo día tras el domingo de Pascua. Entonces comenzará el ritual que culmina la festividad de El Rocío: el salto de la verja.

Después de la peregrinación, de haber atravesado el Guadalquivir, de haber pasado por el parque natural de Doñana. Después de haber llegado, por fin, a la localidad almonteña, comenzará a medianoche el Santo Rosario, ese rezo multitudinario y quedo al que sigue el paso de los simpecados de todas las hermandades por delante de la ermita de El Rocío. Entonces, cuando el de la hermandad matriz haya pasado, se producirá el salto de la verja, para que los fieles saquen a la Virgen del Rocío.

Concluye, con este fin de semana de actos, a una semana de peregrinación, de romería, y comienza el retorno a las respectivas localidades de los romeros: ayer, la presidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, participaba en el acto de presentación de las hermandades a la Virgen del Rocío y apuntaba a lo «emotivo» del acontecimiento: «Hay tantos rocíos», añadió, «como personas se acercan hasta aquí».

El Rocío de este año también ha estado marcado por la visita del premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, que en el primer día de peregrinación quiso asistir a la misa de la Hermandad y unirse a los romeros en Sanlúcar de Barrameda, para vivir durante unas horas la festividad que, afirmó, «rebasa lo puramente religioso».

Un camino por y hacia la fe de una semana, casi cinco siglos de tradición condensados en unas horas y en una escena, nocturna y apasionada: esta noche, los romeros vuelven a sacar a su Virgen.