Políticos en bañador... y en Versión Original Española

MADRID Actualizado:

Joan Laporta es político. Joan Laporta ha sido fotografiado en bañador. Luego el expresidente del Barça ha dado la excusa para el reportaje de todos los veranos. Marmotismo estival. Es verdad que Leire Pajín se adelantó, pero Laporta es mucho más comentable. Por el champán (no cava). Por el bañador blanco de Calvin Klein. Por la barriga de Buda, para qué vamos a andarnos con rodeos. No se puede negar que ha habido tintes babosomachistas en la descripción y valoración de la normalidad de Pajín, pero también es cierto que nos fijamos de la misma manera en el pickwickiano volumen de Laporta. Como lo hicimos hace años en la pinta que en bañador lucía Joan Puig con el carnet de diputado en la boca cuando le dio por hacer de Juanito Asaltapiscinas. Y mucho se ha escrito, con admiración y chufla, de José María Aznar, el hombre rehecho a sí mismo. Es verdad que cuando los cuerpos eran los de Magdalena Álvarez o María Teresa Fernández de la Vega se hizo más sangre, pero los cuerpos masculinos también se glosan.

En la época de Adolfo Suárez en barco o Leopoldo Calvo Sotelo en Ribadeo poco había que comentar. Aunque sí lo había del bañador turbo que lucía Felipe González cuando se encaramaba a las zodiac puro en boca. Zapatero se ha dejado fotografiar, blando, en bañador. Ahora, como mucho, se deja ver en mallas —con Cameron en Seúl—. Como si eso mejorara su imagen. Porque peor que un político en bañador solo es un político en chándal. Y las mallas, no siendo Usain Bolt, son un paso más hacia el abismo.

Un verano sin vacaciones

No parece que vaya a ser este el verano en que volvamos a ver al presidente del Gobierno en bañador. Un verano difícil para enseñarse de vacaciones. Por el qué dirán tal y como están las cosas y por su apretujada agenda. ZP no puede cerrar por vacaciones. Tiene deberes. Por un lado, tiene pendientes los Presupuestos Generales del Estado para 2012; por otro, las medidas para cumplir los objetivos de reducir el déficit que exige la Unión Europea. Además, está la visita del Papa Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud —16 a 21 de agosto—.

El presidente será recibido en audiencia por Su Santidad el día 19 y todos los demás viernes, salvo el 12, habrá Consejo de Ministros. Por tanto, su descanso se limitará como mucho a una semana. Probablemente en un destino peninsular. Se apuntan la finca toledana de Quintos de Mora —a quince minutos en helicóptero desde La Moncloa—, Doñana o León. Zapatero no puede tomarse las licencias de Laporta.