Una nueva vida para Prince, Paris y Blanket Jackson

Una nueva vida para Prince, Paris y Blanket Jackson

Los hijos del «Rey del Pop» son deportistas en alza, actores en potencia y estudiantes modélicos

LOS ÁNGELES Actualizado:

El próximo martes, 29 de noviembre, el caso de la muerte de Michael Jackson pasará a ser un «caso cerrado» cuando el doctor Conrad Murray, declarado culpable por el fallecimiento del «Rey del Pop», salga por unas horas de la cárcel para escuchar una sentencia que podría condenarle a cuatro años de prisión y cien millones de dólares de indemnización a la familia. Mientras, Prince (14 años), Paris (13) y Blanket (9), los hijos de Jackson, siguen con su vida bajo la custodia del tío Jermaine y al amparo de la abuela Katherine.

Tratando de recuperar su rutina tras casi dos meses de persecución mediática (el tiempo en el que ha tenido lugar todo el proceso), los hermanos Jackson se dejaron ver hace unos días en un campo de fútbol americano en Calabasas, una localidad cercana a Los Ángeles. Allí es adonde se han trasladado junto con Katherine, después de que esta vendiera su mansión del distrito de Encino. Ahora disfrutan de más privacidad, gracias al empeño de sus abuelos . «Estamos en éxtasis, pues finalmente la justicia se ha servido. Esto traerá la paz a nuestros nietos», dijeron Joe y Katherine Jackson cuando se hizo público el veredicto de culpabilidad de Murray.

Prince, Paris y Blanket son alumnos del prestigioso The Buckley School, un centro privado situado en Sherman Oaks, al que en su día acudieron Paris Hilton y Matthew Perry. Los hijos de Warren Beatty y Annette Bening y los de Jack Nicholson también han pasado por sus aulas. Un lugar, en fin, en el que saben cómo tratar a los vástagos de las más ilustres familias de la industria del entretenimiento.

Paris Jackson se ha convertido en la gran estrella de Buckley, al ser la primera chica que forma parte del equipo de fútbol americano en la historia del colegio; antes era la capitana del equipo femenino de voleibol. Y si Paris promete una brillante carrera como deportista, Prince sueña con ser actor o director de cine, pues reconoce que carece de las dotes musicales de su padre. Ya ha empezado a hacer sus pinitos en alguna obra escolar. Mientras, el pequeño Blanket juega y estudia bajo la férrea protección de sus hermanos mayores.

Una advertencia

Cuando la tormenta está a punto de amainar, en Hollywood muchos se preguntan cuáles serán los efectos secundarios de enviar al doctor Murray a la cárcel. Uno de ellos es la advertencia a los numerosos facultativos que reparten pastillas a diestra y siniestra a sus famosísimos pacientes como solución a sus problemas.

Un coctel de medicinas acabó con la vida de Heath Ledger en el 2008. De igual modo, la actriz Britany Murphy murió por consumir una combinación letal, y legal, de barbitúricos. Dorothy Dandridge, Judy Garland, Marilyn Monroe o Keith Moon en su día se fueron a la tumba de igual modo. El veredicto de Murray ha activado las alarmas en las consultas de los «médicos conserjes» de Beverly Hills. Doctores que reciben enormes cheques por alimentar las exóticas demandas de sus clientes. El «efecto» Murray ya se nota.