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La noche del millón de euros

Antonio Banderas y Melanie Griffith, Imanor Arias, Marta Sánchez, Elena Tablada...

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«El año pasado recaudamos cerca de 800.000 euros y esta vez, ojalá logremos el millón de euros». Eso decía Sandra García Sanjuan cuando, en torno a las cuatro de la madrugada del pasado domingo, parte de los asistentes a la fiesta Starlite estaban disfrutando del espectáculo que El Circo del Sol ofrecía sobre la arena de la playa de Marbella.

En la zona más vipestaba el grupo de Antonio Banderas y Eva Longoria. El ambiente no podía ser mejor. Banderas compartiendo confesiones con Imanol Arias, mientras Melanie Griffith e Irene Meritxell no paran de acariciarles. Muy cerca, Eva Longoria comentaba la noche con Eduardo Cruz, que saludaba a sus colegas españoles como la actriz Paz Vega o Amaia Salamanca (acudió con Rosauro Baro), o se pasaba al inglés para saludar a Jermaine Jackson.

Qué torpe Carmen Lomana. Tras la cena y subasta en el hotel Villapadierna, se fue a la hora de las copas, con su Valentino vintage rojo, y ni se enteró de que los muy vipestaban en esa terraza. Optó por irse a la cama. Antes, los chicos de La Unión le habían dedicado su éxito «El hombre lobo en París», tras confesar que eran fan suyos.

En casa de Banderas

La noche acabó para unos pocos en casa de Banderas, donde se alojaron Longoria, Cruz y algunos más. La Starlite cumplió su sueño y consiguio vender todas las entradas, a 1.000 euros el cubierto. La subasta fue lo más divertido, con Michi Primo de Rivera en el papel de subastero y un Banderas que lo di todo. Bueno, él y Melanie, quien no dudó en pujar para conseguir un baile con su marido. Menuda es, no comparte a su Antonio ni por una buena causa. Longoria también se prestó, pero acabó bailando con el dueño de Marina D'Or, porque su novio Eduardo ni posó ante las camaras.

En la subasta salieron los dos modelos Ford que habían firmado los anfitriones y que donó la marca como patrocinador principal de esta ceremonia, que recauda fondos para las fundaciones de los dos actores, así como para la de Alejandra Aleman, hija del ex presidente mexicano.

La lista de caras conocidas fue larguísima. Entre las que más llamaron la atención estaba la modelo Eugenia Santana, con vestido de Ellie Saab y joyas propias. Eugenia cedió su casa de Formentera cuatro días para la subasta y animó mejor que nadie. Lo que tiene de guapa lo tiene de adorable. También impresionante fue Mar Saura, a quien le tocó compartir mesa y mantel con un invitado marroquí que acudió con sus cuatro mujeres y no paró de sobetearlas toda la cena. La cara de Mar era un poema. Dispuesta a pasarlo de cine estuvo Elena Tablada. Se alojó en el Villapadierna con su hija Ella, y en la cena lució un escotado modelo de Cavalli. Elena me aseguró que de momento no hay reconciliación con Bisbal y que ha puesto una demanda a un programa por acusarla de ir borracha. Dentro de un par de semanas se va a Miami, donde estará hasta finales de año.

También estaba Paloma Cuevas, acompañada de su marido Enrique Ponce y su amiga Patricia Rato, quien ahora se va a Mallorca para luego instalarse con sus hijas en Sotogrande. Feliz con su embarazo, Paloma me confesó que ya está de cuatro meses y medio, que de momento parece que es niña y que su hija esta loca de alegría. «No imaginas cómo me cuida», dijo Paloma, una de las más elegantes con un vestido blanco de pedrería.

Remedios Cervantes, Marta Sánchez con su novio Hugo Beatriz de Orleans, Gunilla y su troupe; Félix Sabroso con Elena Benarroch, los duques de Terranova, Elisabetta Briatore, múltiples millonarios rusos con chicas impresionantes, y una buena representación de empersarios mexicanos formaron el grueso de los invitados.