Una madrileña muy sevillana

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
MADRID Actualizado:

Si Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, duquesa de Alba (Madrid, 1926), se hubiera doblegado a los convencionalismos o le hubiese importado el qué dirán, su vida habría sido muy distinta. Ella habría sido menos feliz y, probablemente, no contaría hoy con el afecto de un pueblo que siempre la ha admirado precisamente por eso, por haber sabido superar todos los obstáculos para no tener que renunciar a su voluntad.

La aristócrata que más títulos nobiliarios posee en todo el mundo, aparte de más de una docena de Grandezas de España, cuyos antepasados estuvieron presentes en los momentos más importantes de la Historia de España, desde tiempos de la Reconquista, ha tratado de hacer compatible el peso de su linaje con el desarrollo de una vida más o menos privada, pero siempre plena.

¿Quién le iba a decir al Rey Don Juan Carlos que aquella niña que fue bautizada hace 85 años en el Palacio Real y a la que apadrinaron sus abuelos, los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, iba a pedirle audiencia ahora para comunicarle personalmente que contraerá matrimonio por tercera vez?

Nacida en el Palacio de Liria, a los cinco años se exiló con su familia al proclamarse la República. A los siete se quedó huérfana de madre, a los diez le sorprendió la Guerra Civil en Sevilla, y ella y su padre volvieron a instalarse en el extranjero, en Londres, mientras en Madrid los bombardeos dañaban gravemente el palacio en el que había nacido.

A los 17 fue presentada en sociedad en el Palacio de las Dueñas, de su querida Sevilla, y a los veinte conoció, una tarde de toros, a su primer marido: Luis Martínez de Irujo, hijo de los duques de Sotomayor. De regreso del viaje de novios, la pareja, que ya esperaba su primer hijo, se instaló en un apartamento en la calle Princesa, junto a las ruinas del Palacio de Liria, que empezó a ser reconstruido.

A los 22 años nació su primogénito, Carlos, y a los 24, el segundo hijo, Alfonso. Cuando tenía 27 años falleció su padre en una clínica de Lausana y Cayetana pasó a ser la XVIII duquesa de Alba. Después nacieron Jacobo (1954), Fernando (1959), Cayetano (1963) y Eugenia (1968).

En 1972, la tristeza volvió a la familia Alba cuando se le diagnosticó una leucemia a Luis Martínez de Irujo, a quien la muerte sorprendió a los 53 años en Houston (Estados Unidos), adonde había viajado para recibir tratamiento.

Años después Cayetana comenzó una relación, al principio en privado, con el ex jesuita Jesús Aguirre y Ortiz de Zarate. Ajena a los comentarios sobre su relación con un sacerdote secularizado, la duquesa de Alba contrajo matrimonio con Aguirre el 16 de marzo de 1978 en el Palacio de Liria. Después de 23 años de convivencia, el segundo marido de Cayetana falleció en esta misma residencia como consecuencia de una embolia pulmonar.

Diez años después, Cayetana volverá a contraer hoy matrimonio con Alfonso Diez Carabantes, después de varios años en los que ha tenido que superar numerosos obstáculos para no tener que renunciar a su voluntad.